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La Polar: la sombra de SMU, el bloqueo de LarrainVial y el abismo inminente

por 7 agosto, 2014

La Polar: la sombra de SMU, el bloqueo de LarrainVial y el abismo inminente
Los bancos están duros en su posición por la señal que deben dar antes de renegociar con Saieh, mientras Consorcio y LarrainVial no le dan tregua a César Barros. Horas claves para evitar la caída de la multitienda.
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La confianza con que César Barros enfrentó el comienzo de las conversaciones con los acreedores de La Polar chocó contra un frontón. Su liderazgo para salvar a las salmoneras en la crisis del virus ISA y la destreza mostrada para sacar a flote a La Polar luego de que la empresa se hundiera en el escándalo de las repactaciones unilaterales y estados financieros fraudulentos en junio de 2011, eran sus credenciales.

Sin embargo, en las tratativas para renegociar las deudas de la multitienda que preside, los factores en juego y los egos le desordenaron la baraja.

Por eso las negociaciones –que tienen en este jueves su día clave– se transformaron en un caos. Al punto que el martes pasado tiró el mantel y advirtió que la empresa no resiste no poseer un acuerdo de renegociación de las deudas en agosto, ya que le faltaría caja. Según un acreedor, Barros no se atreve a decirlo a los accionistas.

En la reunión de ese día, el ex timonel salmonero sostuvo que la incertidumbre sobre la situación de la compañía será tal –si no se libera de la mochila de deudas por más de US$ 800 millones que arrastra–, que puede complicar la sobrevivencia de la multitienda. Esto, porque en el eventual escenario de que no se renegocien las deudas puede haber dificultades para seguir recibiendo mercaderías de los proveedores –ante la duda de que La Polar tenga para pagar en los próximos meses– y, al mismo tiempo, puede sentar las bases para que los deudores del retailer no cumplan con sus pagos.

La potencial mezcla de esas variables es una tormenta perfecta que puede asfixiar a la empresa. El espasmo final podría ser el cupón de $ 4.000 millones que debe pagar en enero de 2015.

Sin embargo, la retórica abundante que ha usado en las reuniones no ha sensibilizado el corazón de los representantes de los principales acreedores: Banco de Chile, las AFP, Consorcio y LarrainVial.

Los ‘sospechosos de siempre’ –como llaman algunos actores vinculados a la multitienda a Consorcio y LarrainVial– esperaban que los accionistas de La Polar hicieran una pérdida casi total de su posición, pues ellos ya asumieron la caída violenta de la valorización de las deudas en 2011-2012, cuando se evitó la quiebra. Luego aparecieron los egos y la batalla de quién es el más fuerte (aunque la analogía que usan algunos de los actores es más "folclórica").

Leonidas Vial, socio de Larrain Vial, es el padre del arribo de Barros a La Polar en 2011, cuando la empresa estaba en peligro de desaparecer. Hoy, aunque no participa en las negociaciones, su empresa se enarboló como la más dura opositora a un acuerdo condescendiente con La Polar.

Consorcio, el grupo financiero que lidera Juan Hurtado Vicuña, amigo de León Vial, encabeza la lista de aseguradoras acreedoras de La Polar y, con su enorme exposición, se sumó a los duros de la mesa. Junto a él, Raimundo Valenzuela, el empresario experto en el ruedo, ha tratado duro a Barros y, si bien sólo suma el 2% de las deudas, junto a la corredora y Consorcio formaron un frente inabordable para Barros.

En la vereda del enfrente, la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), que a través de su holding de inversiones ILC controla el 10% de la multitienda. ILC es uno de los principales aliados de Barros. Junto a esta entidad está la AFP Habitat, también de la CChC. Posee el 7% de La Polar y un porcentaje relevante de los bonos.

Otro actor que apoya a Barros es Aldo Motta. El gerente general de las sociedades Norte Grande y Pampa Calichera, acusado por la SVS en el caso Cascadas, respalda a Barros en las negociaciones, aunque su inversión en la compañía también se licuaría dramáticamente con la entrada masiva de los bancos.

El último actor en juego y que parece dificultar las conversaciones es Moneda Asset Management. La firma que preside Pablo Echeverría posee el 6% de la multitienda. Su férrea oposición a inclinarse ante los acreedores se sustenta en que destinó casi US$ 15 millones al aumento de capital de 2012 y hoy esa inversión está cerca de cero. Aceptar la avasalladora capitalización que piden los bancos significaría reconocer casi toda la pérdida.

La sombra de Saieh

Los ‘enemigos públicos’ de Barros aparecieron desde un flanco que no esperaban. La banca, que junto a las AFP tiene la propiedad del grueso de las deudas de La Polar, se instalaron –inesperadamente para el ejecutivo– como inflexibles negociadores.

Los principales actores en este drama son Banco de Chile y Bci. Según aseguran fuentes vinculadas a los acreedores distintos a estos bancos, La Polar tuvo la mala suerte de una coyuntura negativa para negociar. Y la culpa la tiene el dueño de otro banco: CorpBanca, de Álvaro Saieh.

En los primeros días de septiembre, SMU, el holding supermercadista del empresario, deberá sentarse con los bancos a renegociar el pago de un crédito de US$ 75 millones, que debía pagar hace algunos días y que no lo hizo, pues no pudo vender Construmart, como tenía previsto.

SMU tiene historia prorrogando compromisos financieros. A fines del año pasado, chuteó varias veces cuotas de préstamos y terminó acordando, al final del ejercicio, el pago en septiembre. Como tampoco cumplirá ahora, los bancos deberán reprogramarle la cuota, pero –dicen– está vez no será gratis.



Por eso, aseguran las fuentes, no pueden sentar precedentes con La Polar. “Los bancos no se mueven del 80% de la propiedad de La Polar a cambio de condonar la deuda porque no quieren dar la señal de que los accionistas cobran mejor que los acreedores". Los accionistas de La Polar han bajado sus expectativas hasta ceder el 65% o 67% de la firma, afirman fuentes que participan, directamente o por representantes, en la mesa negociadora.

Una fuente crítica de estos bancos asegura que no todos ellos están con el sable en la mano. Señala que BCI está en posición más flexible, aunque es el principal acreedor de SMU con casi el 30% de sus créditos bancarios. BCI está detrás del Patrimonio Separado 27, una deuda de casi $ 24 mil millones con altas garantías, las que, si bien lo dejan en la primera fila para cobrar en caso de quiebra, tienen una ‘calidad’ que necesita proteger en el tiempo, alejando el fantasma del desplome.

Gildemeister y Alsacia en la mira

Tampoco afloja, dice la fuente, el banco de Andrónico Luksic. Y es que –como advierte otra persona cercana a las negociaciones– SMU no es la única oveja negra para los acreedores que tiene que renegociar.

Este mes, apenas terminen de cerrar el capítulo La Polar, deberán, junto con enfrentar a SMU, lidiar con Alsacia, la atribulada operadora del Transantiago. La firma de capitales colombianos debe pagar una cuota de US$ 40 millones correspondiente al bono de US$ 350 millones que vence en 2018, y es un secreto a voces que no tendrá la caja para enfrentar dicho compromiso.

Aun más, analistas del sector dijeron en junio que el escenario más probable es que Alsacia pida una quita a los acreedores para sobrevivir y renovar su compromiso de pago.

El otro “cacho” de los bancos se llama Gildemeister. La otrora reina de las automotrices ha sucumbido a su mala incursión en Brasil y hoy enfrenta una caída violenta de las ventas de automóviles en Chile. Sus bonos, con rating basura, estuvieron el 2013 entre los de peor desempeño de todos los de mercados emergentes.

Con ello, este año debe pagar una nueva cuota de su abultada deuda de US$ 700 millones en bonos. Nuevamente, las apuestas indican que no estará en condiciones de cumplir y que tocará el corazón y el bolsillo de los bancos para no ver correr la cadena. Eso sí, un cercano a un banco involucrado cuenta que la situación de esta última compañía no es tan dramática.

“La Polar depende de otros desastres totalmente inconexos. Es el jamón del sandwich”, expresa una fuente que considera que la multitienda se está viendo afectada por los pecados de otras compañías.

Ayer volvieron a conversar acreedores y La Polar. Y aunque una fuente manifiesta que hubo avances, el acuerdo no está cerrado. Las últimas horas serán claves antes de la junta de accionistas de mañana, donde debe votarse la oferta de los acreedores de que un 80% de la propiedad de la compañía quede en manos de ellos. O que a última hora llegue una propuesta que puedan acordar durante el día con el carismático presidente.

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