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Respuesta a BAT Chile

por Guillermo Paraje. PhD. Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez. 27 julio, 2015

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Señor Director:

En respuesta a la carta del Sr. Gerente de Asuntos Corporativos de BAT Chile, publicada recientemente en El Mostrador, quisiera expresar lo siguiente. Resulta sorprendente cuando una compañía como BAT Chile acusa a alguien de faltar deliberadamente a la verdad. Justamente, las compañías tabacaleras que en las últimas décadas han hecho del ocultamiento deliberado de la verdad, de los mensajes falsos, del lobby y de la mentira su modus operandi. La literatura es abundante en este sentido (y hasta Hollywood se ha ocupado del tema).

Pero antes de responder a esta acusación de “faltar deliberadamente a la verdad” pongamos las cosas en contexto. BAT es una compañía que vende un producto altamente adictivo, altamente nocivo para la salud y que causa a una buena parte de sus consumidores enfermedades serias que, en una alta proporción de casos, produce su muerte. En Chile, los individuos que, infelizmente, comienzan a fumar lo hacen en promedio a los 13 años. La inmensa mayoría de ellos cuando llega a la mayoría de edad ya son adictos. No pueden dejar de fumar no porque deseen seguir fumando (falsamente se presenta a los fumadores como personas “informadas” que ejercen su “libertad” o su “derecho” a fumar) sino porque no pueden. Por vender cigarrillos, que transforman en adictos y envenenan a sus consumidores, BAT Chile paga impuestos que no alcanzan para cubrir el daño que dicho consumo ocasiona. Y encima, obtiene enormes ganancias por unos 80 millones de dólares (poco más de 39.900 millones de pesos en 2013, último año con información disponible). Ese es el contexto de la discusión.

Contrariamente a lo que el vocero de BAT Chile expresa, la empresa dijo explícitamente que la última reforma tributaria, que aumentó los impuestos al tabaco no lograría sus objetivos. De hecho, en Agosto de 2014 publicó en su sitio una carta titulada “Fuerte alza de impuestos y cambios a la ley del tabaco pondrán en riesgo los objetivos de la recaudación tributaria”. Tal pronóstico, usual en las tabacaleras ante aumentos impositivos no sólo en Chile sino en el resto del mundo, no ocurrió. Los datos duros, actuales, marcan un incremento del 16% de la recaudación por concepto de impuestos al tabaco en el primer trimestre de 2015.

Tal como es usual en las tabacaleras, BAT Chile apela a la amenaza del contrabando. La cifra del 12% que el vocero de BAT Chile expresa (y que, según él, podría llegar al 25%) es falsa. No se sabe de dónde sale, ni cómo se calcula. No hay estudios realizados por organismos imparciales que hayan estimado estas cifras. No existe evidencia a nivel internacional de que aumentos en los impuestos impulsen el contrabando. En países con instituciones sólidas el contrabando no aumenta cuando suben los impuestos. En el caso de Chile no existe ninguna evidencia comprobable de que haya aumentado el contrabando o de que fuera a aumentar. El Gobierno de Chile ya está dictado un decreto sobre trazabilidad de cigarrillos que, de ser implementado correctamente dotará a Chile con una de las legislaciones más avanzadas a nivel mundial sobre contrabando de cigarrillos. La amenaza del contrabando no es creíble ni debe impedir avanzar con políticas que reduzcan el consumo de tabaco.

No hay evidencias a nivel internacional de que el empaquetado genérico, como el que se discute en Chile, aumente el contrabando ni el crimen organizado. No ha sucedido en Australia, donde desde hace algunos años existe el empaquetado genérico. Según la autoridad aduanera del Reino Unido, país donde se ubica la matriz de BAT y que junto a Irlanda han aprobado este año leyes de empaquetado genérico, no hay evidencia de que la introducción del mismo genere un aumento en el contrabando (el documento completo puede encontrarse en https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/403495/HMRC_impact_report.pdf).

Tampoco debe ser considerada la amenaza del cierre de plantas (algo que BAT ha realizado en otros países anteriormente ante cambios regulatorios y que no terminaron en nada) a la hora de discutir políticas sanitarias. La amenaza de trabajadores o agricultores desempleados es otro fantasma que las tabacaleras utilizan. Recientemente, Philip Morris International, la competencia de BAT a nivel mundial, decidió cerrar su producción en Uruguay. ¿Cuál fue el resultado? Trabajadores que fueron fácilmente y a un costo mínimo reubicados en otras actividades.

Los legisladores no pueden dejarse amedrentar por amenazas de baja estofa, sin fundamento empírico ni científico y que sólo están destinadas a proteger un negocio millonario que se construye a partir de la venta de productos adictivos y tóxicos cuyo consumo tienen un enorme costo social.

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