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Por primera vez en años hay consenso de que en 2017 la política importe tanto como la economía

El mundo enfrenta una “recesión geopolítica” que pilla a la economía chilena mal parada y con poco espacio para reaccionar

por 6 enero, 2017

El mundo enfrenta una “recesión geopolítica” que pilla a la economía chilena mal parada y con poco espacio para reaccionar
Ian Bremmer, CEO de Euroasia Group y el hombre al que Wall Street se vuelca para analizar riesgos geopolíticos, dice que el mundo está entrando a un nivel de inestabilidad global no visto desde la Segunda Guerra Mundial y estima que los inversores están siendo demasiado optimistas sobre los riesgos que eso implica. En Londres, Barclays advierte que hay que prepararse para lo inesperado y pone a Chile como una de las amenazas a la estabilidad global tras las elecciones. Es difícil calcular el impacto en la economía chilena si ambos escenarios se cumplen, pero lo que sí está claro es que la encontraría en uno de los momentos más vulnerables desde el retorno a la democracia. Ayer el Imacec de noviembre confirmó que el cuarto trimestre será el de crecimiento más bajo de 2016. El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, reconoció que el “bajón” va más allá del actual escenario macro y admitió que la desaceleración ya no responde solo al desplome de la minería. El escenario da para preocuparse.
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Nunca es un buen momento para enfrentar una crisis, pero para una economía es siempre mejor que llegue cuando las cuentas están en orden, los presupuestos financiados y el PIB en alza.

Ese no será el caso en 2017 para la economía chilena.

Ayer el Imacec de noviembre confirmó que el cuarto trimestre será el de crecimiento más bajo de 2016. El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, reconoció que el “bajón” va más allá del actual escenario macro y admitió que la desaceleración ya no responde solo al desplome de la minería.

Para el BBVA las cifras revelan que la economía podría estar profundizando su desaceleración "en un contexto donde el estímulo fiscal va en retirada y la política monetaria no actúa, en espera de aún más información"

Valdés admitió que la cifra fue una dura sorpresa, al tiempo que reconoció que las reformas del Gobierno generan ansiedades, por lo que es necesario “redoblar los esfuerzos para atenuar y ojalá hacer desaparecer ruidos que son completamente innecesarios para que las empresas puedan tomar decisiones”.

Recesión geopolítica

El escenario da para preocuparse, ya que un informe publicado por la influyente consultora Euroasia advierte que 2017 será uno de los años más complejos para el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial

“El mundo experimenta recesiones económicas en promedio cada 7 u 8 años, pero una recesión geopolítica no la hemos visto desde 1945”.

Esa es la conclusión de Ian Bremmer, CEO de Euroasia Group y el hombre al que Wall Street se vuelca para analizar riesgos geopolíticos.

En un informe publicado esta semana y que remeció el mercado, Bremmer dijo que el mundo está entrando a un nivel de inestabilidad global no visto desde la Segunda Guerra Mundial, a la vez que estima que los inversores están siendo demasiado optimistas sobre los riesgos que eso implica. Y el factor que más podría contribuir a esa inestabilidad estriba en las políticas de Donald Trump.

Bremmer y su equipo de analistas de Euroasia señalan que con la ascendencia de Trump a la Presidencia sobre una plataforma en que su foco será Estados Unidos, por primera vez desde 1945 la economía mundial no contará con que dicho país siga ofreciendo protección. Sus políticas podrían debilitar la principal alianza de posguerra que protege el orden mundial. Sería el fin de la “Pax Americana” que impulsó la globalización.

Aunque Trump no es la única amenaza a la estabilidad en 2017 que Bremmer y su equipo ven en el horizonte. También incluyen en su lista a las elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos, Brexit, los reveses en los países emergentes como Brasil y Sudáfrica, y la crisis de los refugiados en Europa.

Bloomberg hace hincapié en que, hasta el momento, los inversores en EE.UU. han ignorado esas preocupaciones y, en cambio, están apostando por que los compromisos de Trump de aumentar el gasto, reducir los impuestos y desregular la economía, impulsarán el crecimiento.

Chile, el “cisne negro” en potencia

Si el informe de Euroasia no es alarmante por sí solo, el que publicó ayer Barclays en Londres debería convencer a los más escépticos.

El influyente departamento de estudios del banco británico advierte que hay que prepararse para lo inesperado en el mercado de las materias primas y pone a Chile como una de las amenazas a la estabilidad global tras las elecciones.

De acuerdo a Bloomberg, el informe sostiene que los mercados de materias primas, desde la energía hasta los metales, enfrentan una alta probabilidad de alteraciones, dada la larga lista de posibles amenazas que incluyen un impago de Venezuela y una guerra comercial con China. Barclays ve el potencial de disturbios en Chile tras los resultados de las elecciones presidenciales de 2017, con riesgos altos y reales de interrupciones en la producción de cobre.

“La nueva política de populismo y políticas comerciales proteccionistas tienen el potencial de alterar las suposiciones de oferta y demanda global de varias materias primas”, escribieron en un informe del 5 de enero analistas entre los que se cuentan Michael Cohen y Dane Davis. “Vemos riesgos que tienden al alza en 2017, basados en una alta probabilidad de riesgo de alteraciones”, dijeron.

Los precios de las materias primas subieron en 2016 para registrar su primer aumento anual desde 2010, debido a que los mercados energéticos repuntaron y los inversores reaccionaron a eventos políticos inesperados como la elección de Donald Trump en Estados Unidos y la votación de Reino Unido para abandonar la Unión Europea. Barclays planteó que los mercados sorprenderán de alguna forma este año y el análisis del banco coincide con el de Euroasia: es probable que la política importe tanto como la economía este año.

“Los eventos que se creían imposibles en el mercado de bienes básicos surgen en muchas formas y el mercado puede tardar años o un instante en incorporarlos en los precios”, escribieron los analistas, definiéndolos como dinámicas o eventos extremos que los actores del mercado ahora no están descontando. “Es probable que China, Rusia, el Medio Oriente y Turquía sorprendan al complejo de los bienes básicos en 2017”, puntualizaron.

Eventos inesperados

El banco enumeró más de una docena de potenciales eventos inesperados, dividiéndolos en amenazas para la oferta, como la pérdida de producción de petróleo de Venezuela tras un impago, y amenazas a la demanda, como una inesperada desaceleración de la economía china. También hubo lo que denominó amenazas al tránsito, que ponen en riesgo las rutas de suministro que son vitales para el flujo de las materias primas, como el mar del Sur de China.

Las relaciones entre Estados Unidos e Irán encabezan la lista de Barclays y el banco prevé una potencial escalada en la retórica entre ambos países, en medio del deseo expreso de Trump de revocar el reciente acuerdo nuclear.

“No debería ser ninguna sorpresa que el compromiso de Trump para desmantelar el acuerdo nuclear con Irán figure como uno de los riesgos alcistas más significativos para el mercado petrolero este año”, dijo. De todos modos, “pensamos que su enfoque se moderará respecto de la retórica de la campaña”, agregó.

Un posible impago de Venezuela haría que los acreedores y socios comerciales retrocedan y que los bancos congelen las cuentas de Petróleos de Venezuela SA, según el informe. La consiguiente crisis de liquidez podría impedir que la petrolera estatal realice pagos a socios, los que son necesarios para facilitar las operaciones diarias, afectando así la producción.

Guerra comercial

China también aparece como una preocupación, con potencial tanto para una brusca caída en el ritmo de la expansión de la principal economía de Asia –afectando la demanda de materias primas– como para una guerra comercial, según el texto. Estados Unidos podría implementar un esquema arancelario diseñado para detener el flujo de importaciones chinas, dijo el banco.

“Entrando en 2017, el mayor riesgo de eventos inesperados para la demanda de bienes básicos es una depresión económica inesperada en cualquiera de los principales países consumidores de bienes básicos. Es decir, los inversores seguirán concentrándose en la economía china”, añadió. Si bien el banco prevé un sólido crecimiento para el país en 2017, “los shocks ocurren, y China no es inmune a lo imprevisible”.

Fondos soberanos como última opción

Es difícil calcular el impacto en la economía chilena si ambos escenarios se cumplen, pero lo que sí está claro es que la encontraría en uno de los momentos más vulnerables desde el retorno a la democracia y con pocas herramientas para reaccionar más allá de una política monetaria más agresiva. El mercado ya descuenta al menos dos recortes de tasas en el primer semestre, comenzando con la reunión de política monetaria de este mes. Dado el estado de las cuentas fiscales, Hacienda tendría poco espacio para políticas fiscales expansivas, por lo que la única opción sería hacer uso de los fondos soberanos, que precisamente fueron diseñados para ser utilizados en tiempos de crisis.

A diciembre de 2016, los dos fondos acumulaban activos de casi US$ 23 mil millones.

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