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Consejero de mérito lleva más de 26 años en el gremio y es uno de los poderes fácticos del empresariado

Llegada de Bernardo Larraín Matte a Sofofa amenaza el histórico reinado de Juan Eduardo Errázuriz

por 16 mayo, 2017

Llegada de Bernardo Larraín Matte a Sofofa amenaza el histórico reinado de Juan Eduardo Errázuriz

Dicen que tiene el síndrome de Eliodoro Matte y le gusta manejar el poder tras bambalinas. El mandamás de Sigdo Koppers ha operado desde el área internacional hace más de dos décadas. Él fue el puente entre el empresariado y los mandatarios de la Concertación y la posterior administración de Sebastián Piñera. Sus movidas de ajedrez le significaron el reconocimiento del gremio, que lo elevó a la altura de sus ex presidentes y, en la última elección de timonel, le dio el poder de inclinar la balanza electoral a favor de Hermann von Mühlenbrock. Esta es la historia en dicho ámbito del consejero y representante de los industriales chilenos ante Perú y Japón, hermano del ex arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz y compadre del ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
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“Ahora viene el efecto avalancha. Todos apoyaban a Larraín Matte”, cuenta un histórico consejero que respaldó públicamente la candidatura del heredero del poderoso grupo que controla CMPC, deslizando que todos los empresarios que apoyaron tras bambalinas la candidatura de Rodrigo Álvarez, se sumarían al lado ganador.
O sea, a rey muerto, rey puesto.

A los consejeros de la Sofofa, sobre todo entre los viejos tercios, les es difícil entregar sus reinados y preferirían no exponerse públicamente favoreciendo a un candidato determinado, para así conservar su poder, que no es menor.

Y ese sería el caso del presidente de Sigdo Koppers, Juan Eduardo Errázuriz, quien hace 26 años participa en la Sofofa y apoyó en el más absoluto silencio la candidatura del ex ministro de Piñera.

Errázuriz es uno de los poderes fácticos del gremio industrial y sabe usar tal condición.

En la industria, muchos lo intuían; otros, lo aseguraban: una vez más el mandamás de Sigdo Koppers movía sus hilos para que –a 24 horas de que se cerrara el plazo de inscripción de candidatos en la Sofofa– la consultora Target DDI postulara al ex diputado UDI como su candidato a consejero electivo. Requisito clave que requería Álvarez, presidente del gremio de Alimentos y Bebidas (AB Chile), para poder postularse a la presidencia de la industria.

“Fue un momento de gran preocupación”, recuerda un cercano a Álvarez, respecto del día anterior a la inscripción. En el transcurso de la tarde del 28 de abril, el ex ministro no tenía aún el nombre de la empresa que lo presentaría como consejero de la Sofofa, después que su postulación por Urbaser Donner (KDM) se cayera por el cuestionado pasado de la firma en el negocio de la basura: 18 imputados por sobornos y fraudes. Así, sus cercanos empezaron a observar con lupa el listado de compañías socias, en busca de apoyos, hasta que apareció el ofrecimiento concreto de la consultora de recursos humanos. Una vez más –afirman– Errázuriz actuaba.

Operador reservado

Ingeniero de profesión, por la Universidad Católica, a Juan Eduardo Errázuriz Ossa “no le gusta aparecer en la primera línea. Pero eso no implica que no actúe en lo que quiere y cree que debe actuar”, cuentan sus más cercanos.

Su táctica es no entregar nunca un apoyo público y borrar toda huella que pueda haber dejado. Al menos este modus operandi es el que habría aplicado en la última elección de presidente del gremio industrial.

El miércoles, una vez que Álvarez tomara la decisión de bajar su candidatura, Errázuriz comunicaba a los cuatro vientos que lo mejor era que el ex diputado depusiera sus aspiraciones para suceder a Von Mühlenbrock en la testera de la Sofofa.

Aquello sintonizaba elegantemente con su intervención pública –después que apareciera la carta de 12 consejeros apoyando a Bernardo Larraín–, en la que valoró la intención de este y de Álvarez de presentarse a la presidencia del gremio. “Hay que agradecer a los empresarios que quieran ser presidente o participar en las elecciones, porque el hecho de serlo exige un desgaste personal enorme y una dedicación full time”, manifestó en la ocasión.

¿Pero por qué este histórico consejero debería sentirse amenazado por la llegada de Bernardo Larraín a la Sofofa?
En el aspecto formal, Larraín Matte llega con aires renovadores y tiene la facultad de remover y designar a los presidentes de los respectivos comités gremiales.

En esa línea, Errázuriz ha construido su “reinado” desde los comités internacionales de la Sociedad de Fomento Fabril, desde donde no lo ha movido nadie durante más de dos décadas. Esto, pese a que le han cursado “diversas invitaciones” para hacerlo.

Y es que algunos consejeros aseguran que él es “el poder en las sombras”.  Y añaden que “si hubiese querido, hace mucho tiempo habría sido presidente de la Sofofa, ya que detenta grandes apoyos al interior del empresariado, tiene fuertes conexiones con algunos medios de comunicación y cuenta con diversas amistades de todas las esferas de la política”.

Todos esos contactos, tanto empresariales como políticos, los ha conquistado desde su sillón de Sigdo Koppers y su puesto estratégico en la Sofofa como presidente del capítulo chileno del Consejo Empresarial Chile-Perú y del Comité Chile-Japón.

Los 12 apóstoles

Desde su mirador, Errázuriz supervisa la conducción de las filiales de Puerto Ventanas, CTI, Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers y Enaex.

La historia del grupo se remonta a 1974, cuando Sigdo Koppers fue adquirido a la Corfo por 12 socios, los que luego serían bautizados como los ‘12 apóstoles’: Juan Eduardo Errázuriz Ossa, Norman Hansen, Mario Santander, Naoshi Matsumoto, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Ramón Aboitiz, Gonzalo Rojas (padre del director de Bethia), Jorge Elgueta, Héctor Campos, Julio Diestre, Gustavo Pavez Rodríguez y Horacio Pavez García.

A través de los años muchos vendieron su propiedad, como fue el caso del ex Mandatario Frei Ruiz-Tagle, quien ofertó su participación del 12% en 1987, para dedicarse a la actividad política. No obstante esto, mantuvo la amistad con Juan Eduardo Errázuriz, quien es también padrino de su hija Magdalena. Cercanos cuentan que el ex Presidente lo escuchó con especial atención mientras ocupó dicho cargo, entre 1994 y 2000.

Sin embargo, la relación se enturbiaría cuando, en 2009, el candidato DC compitió con Sebastián Piñera (RN). “Ante la disyuntiva de elegir entre Frei y Piñera, esta vez (Errázuriz) se inclinó por el segundo”, señaló Ciper. En esa línea, “se anotaba otro gol apostando a ganador”, detallan.

Caso Lizana

Las redes políticas conquistadas por el empresario de origen vasco y hermano del ex arzobispo de Santiago Francisco Javier Errázuriz, eran muy valoradas por el gremio de la industria, donde había aterrizado en la década de los 90.

En particular, mostró todo su potencial colaborando de manera “eficiente y eficaz” durante 1993 y 1997, período en que figuraba Pedro Lizana como timonel del gremio. Sin embargo, Errázuriz había arribado dos años antes a la Sofofa, bajo el mandato de Hernán Briones.

En ese entonces, Errázuriz ya manejaba la parte internacional y organizaba las giras al extranjero de los empresarios con quien ocupase la Presidencia de la República. Comenzó tal labor durante la administración de Patricio Aylwin,  para luego continuar con la Presidencia de Eduardo Frei y Ricardo Lagos, “cosa que después no se siguió haciendo”, recalcan quienes trabajaron con él.

Desde ese momento demostró lo bien contactado que estaba con la elite política de turno. “Era muy activo y movido, además le gustaba estar metido en el nombramiento de los presidentes de algunos gremios. Personalmente llamaba a medio mundo. Era un mosco”, describen sus cercanos.

Un apoyo, eso sí, que no era incondicional. En tal sentido, cuentan que el empresario puede cambiar fácilmente de opinión. Así habría sido en el caso del respaldo que le entregara en su momento a Pedro Lizana y que después le habría quitado, favoreciendo al presidente de la Caja La Araucana, Antonio Castilla, para continuar presidiendo la asociación gremial Cajas de Chile.

Lizana, en ese entonces, ocupaba el cargo de presidente de la Caja de Compensación 18 de Septiembre y Juan Eduardo Errázuriz, quien lideraba la caja Los Andes de la mano de la Cámara Chilena de la Construcción, le había prometido apoyarlo, pero cambió de opinión, cuenta un conocedor de ese proceso electoral.

Más de 20 años de historia

Hace seis años, en plena administración de Andrés Concha, la Sociedad de Fomento Fabril “premió” al empresario de Sigdo Koppers con el título de consejero de mérito –quedando a la misma altura que los ex presidentes de la Sofofa–, por haber colaborado durante 20 años con el gremio en calidad de consejero electivo.

Ello demostraba lo valioso que era Errázuriz para la industria. Además de posicionar a la Sofofa con los Jefes de Estado de turno de la Concertación, supo tender puentes con la administración de Piñera. Incluso diversos consejeros apuntan a que es simpatizante de RN y que tuvo en su momento mucha cercanía con el entonces ministro de Hacienda Felipe Larraín.

“Todos los calificativos que le cuelgan –operador, el cerebro detrás de la Sofofa, un estratega que sabe mover bien las piezas–, todo eso es verdad”, cuenta un cercano a Errázuriz.

Así, al menos, lo demostró en el área internacional. Desde la presidencia del capítulo chileno del Consejo Empresarial Chile-Perú, conformado en 2012, trabajó codo a codo con el entonces gerente de Comercio Exterior, Hugo Baierlein, en sacar adelante la agenda empresarial de la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, Colombia, México y Perú.

“Errázuriz estaba interesado en esa alianza, porque tenía importantes negocios e inversiones en Perú y México”, comentan desde la industria. Y así, también, el propio empresario lo aclaró en una entrevista de 2015 en la revista Qué Pasa. En ella, cuenta que desde 2013 que “un 40% de las ventas de Sigdo Koppers se materializan en el exterior”. De acuerdo a cifras de la propia empresa, el porcentaje ahora es 44%. Todas sus filiales –SKC, Enaex, Ingeniería y Construcción, SKBergé, Magotteaux– tienen un pie en el extranjero y es ahí donde tenía el foco puesto para seguir creciendo.

“Es un hombre inteligente y muy audaz. Domina la estrategia del negocio a la perfección y siempre pone a gente suya donde están comprometidos sus intereses”, señala un conocedor de aquellas negociaciones.

Siguiendo esa línea, desde la industria comentan que Errázuriz Ossa comenzó a tener choques con Baierlein, los que precipitarían su salida en 2016.

¿El punto de quiebre? Errázuriz habría querido imponer unos temas tributarios en las negociaciones de la Alianza del Pacífico, los que encontraron una gran resistencia en Baierlein, quien se oponía a integrarlos en las tratativas, relata una fuente conocedora de aquellos roces.

Ello provocó que sorpresivamente apareciera una nueva figura en el organigrama de la Sociedad de Fomento Fabril: Manuel José Prieto, ex Direcon, quien llegaba al gremio industrial a ocupar el puesto de gerente del área Internacional y de Comercio Exterior. Es decir, dos hombres harían el mismo trabajo, situación visada por el presidente de la Sofofa, Herman von Mühlenbrock.

“Pese a que Von Mülenbrock quería trabajar para la empresa mediana y pequeña, porque provenía de una empresa de acero, al final terminó trabajando para los grandes grupos, igual que siempre”, precisan desde el entorno de Baierlein, al tiempo que agregan que la gran diferencia entre él y Prieto es que este último era su delfín. “Es un buen soldado y sabe cumplir instrucciones, aunque no conozca los temas técnicos”, detallan desde el sector.

En 2014, Prieto ya figuraba en todos los encuentros oficiales y al año siguiente Errázuriz era nombrado para ocupar la presidencia del capítulo chileno del Comité Chile-Japón, en reemplazo de Roberto de Andraca, presidente de CAP.

Errázuriz sabía del negocio y contaba con la ventaja de que su contraparte empresarial en la nación nipona era el CEO de Mitsubishi Corporation, Ken Kobayashi, socio del empresario chileno en el negocio automotor desde que firmaron un joint venture en 1997. Además, con Sigdo Koppers mantenía relaciones comerciales en los campos de la energía y la minería.

Hombres clave 

Juan Eduardo Errázuriz fue –además de Andrónico Luksic– uno de los representantes de los grandes grupos económicos que respaldó a Hermann von Mühlenbrock en la elección que este disputara contra el ex controlador de Sonda, Andrés Navarro, por la presidencia de la Sofofa. También fue clave en la fracasada campaña de Von Mühlenbrock para postular a presidencia de la CPC.

Desde la industria cuentan que al ex director del Banco Santander Chile, IBM Internacional, Endesa Chile, Enersis, LAN Airlines, Pizarreño, Dictuc y la Fundación Empresarial Comunidad Europea-Chile, no le importó subirse las mangas una vez más y comenzar a trabajar.

Dicen que es capaz de llamar a las más de 160 empresas socias de la Sofofa pidiendo apoyo para sus candidatos y que, en el caso de la postulación de Von Mühlenbrock, lo ayudó con su candidatura al interior de la industria y le habría ofrecido hacer de puente para conquistar el voto de la Cámara Chilena de la Construcción, en su carrera por el sillón de la CPC. Esto, debido a que Errázuriz tiene importantes y diversas redes en el negocio inmobiliario y de la construcción a través de Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers y Fernández Wood Corp.

Esta última –ligada a los ocho hijos de Juan Eduardo Errázuriz, a Vicente Aresti (ex Tucapel) y a su sobrino, el ex ministro Pedro Pablo Errázuriz– ha sufrido importantes pérdidas y se acogió a liquidación voluntaria tras registrar pasivos totales por $39.112 millones (US$ 58,4 millones).

En el círculo de los grandes empresarios detallan que Errázuriz se muestra como “un conciliador, pero estuvo metido hasta el cogote en la Sofofa y estuvo trabajando para Rodrigo Álvarez”.

“Tiene el síndrome de Eliodoro Matte y le gusta manejar el poder desde atrás, sin dar la cara”, advierte un importante empresario y consejero. Pero recalca que “no es por cobarde sino porque le gusta disfrutar de ese anonimato de poder”.

El Mostrador Mercados intentó contactar a Juan Eduardo Errázuriz Ossa en el contexto de este perfil, pero no obtuvo respuesta.

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