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Juan Andrés Camus vive sus horas más críticas como presidente de la Bolsa y hay voces en el mercado que no descartan su renuncia Donación de $ 13 millones a Piñera complica el escenario

Juan Andrés Camus vive sus horas más críticas como presidente de la Bolsa y hay voces en el mercado que no descartan su renuncia

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Enrique Elgueta
Por : Enrique Elgueta Periodista y consultor senior en Comsulting.
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Sus dichos sobre el eventual “colapso” que generaría en el mercado una eventual derrota presidencial de Piñera, siguen generando ecos en el Congreso y Sanhattan. Ayer, una veintena de diputados acudió a la SVS para que revise la actuación de Camus y ya hay algunas corredoras que no descartan que deba dar una paso al costado, aunque en el directorio de la Bolsa sostienen férreamente que sus palabras fueron a título personal y analizan el tema con cierto escepticismo, pues no han sesionado y tampoco esperan hacerlo de un modo extraordinario para abordar esta coyuntura paradójica: su nombre inspira respeto, pero el fundador de Celfin y ex presidente de BTG Pactual Chile llegó a la entidad bursátil, precisamente, para limpiar su imagen.


“Colapso”. Ese fue el término utilizado por Juan Andrés Camus, presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, para referirse a los efectos que habría en el mercado si es que Sebastián Piñera, evidentemente su candidato, no es elegido como próximo Presidente de Chile.

Palabra que hoy lo tiene no solo en boca de todo “Sanhattan” sino también del Congreso. La semana pasada Leonardo Soto, diputado PS, presentó una querella en contra de Camus por infringir la Ley de Seguridad del Estado, a propósito del colapso que vaticinó el aludido, y ayer una veintena de diputados acudió a la SVS para que abra una investigación respecto de su actuar.

“Venimos en solicitar al señor Superintendente de Valores y Seguros que abra una carpeta investigativa respecto de los dichos del señor Juan Andrés Camus por las declaraciones realizadas en su calidad de Ejecutivo Principal de la Bolsa de Comercio de Santiago, estableciendo si con sus dichos afecta la necesaria transparencia del mercado a partir de la difusión de información que podría ser falsa o inexacta”, consigna el escrito.

Y en particular sostiene que, en su calidad de presidente, “el señor Camus es el Ejecutivo principal de la Bolsa de Comercio de Santiago y que conforme al artículo 68 de la ley N°18.045, sobre Mercado de Valores, por tal debe entenderse a ‘cualquier persona natural que tenga la capacidad de determinar los objetivos, planificar, dirigir o controlar la conducción superior de los negocios o la política estratégica de la entidad, ya sea por sí solo o junto con otros’. Es decir, quien emitió dichas declaraciones es precisamente la persona que tiene la capacidad de dirigir y determinar la política estratégica de la Bolsa de Comercio de Santiago».

El tema ha crecido como bola de nieve y no supone un tema menor para Camus. Esto, porque en el mercado existen voces divididas y algunos ejecutivos temen que sus dichos deslegitimen la posición de la Bolsa ante la sociedad, ya que su máxima autoridad estaría “manchada” por su color político. No solo por sus dichos sino porque con ellos se supo además de un aporte de $13.100.000 que hizo a la campaña de Piñera para llegar a La Moneda.

Un reportaje de Emol, que El Mostrador igualmente recogió, afirmaba que también había hecho una donación de $2.000 a la candidatura de Alejandro Guillier, lo que generó aun mayor molestia, pues se vio casi como una burla. Sin embargo, la información era incorrecta y el único aporte realizado fue al candidato de Chile Vamos.

Lo anterior, sin considerar que es un hecho conocido que BTG Pactual Chile fue uno de los cuatro bancos de inversión que administró la fortuna de Piñera mientras fue Jefe de Estado, siendo Camus presidente de dicha empresa.

Eso sí, el propio Piñera y miembros de su equipo de campaña han sido agresivos en desmarcarse de los dichos de Camus. José Ramón Valente, coordinador del equipo económico de la campaña, dijo en La Tercera que «es totalmente inadecuado que esa opinión la haya dicho él”.

En ese contexto, un director de una corredora local sostiene tajante que debe irse, principalmente porque dichos juicios manchan a la Bolsa. Aunque esta visión no es compartida por el resto de la institución que preside. Lo que sí es un hecho, es el arrepentimiento de Camus de dar a conocer abiertamente su opinión, la cual tampoco fue en una entrevista formal, sino en un punto de prensa tras inaugurar el World Investor Week en Santiago.

Para algunos ejecutivos y empresarios que lo conocen, es una sorpresa lo que describen como «el desatino» de Camus. Dentro del «establishment» de la industria, el ingeniero comercial es considerado un liberal y no un miembro de la derecha dura. Es cercano a Piñera precisamente porque comparten una mirada más abierta que el típico empresario conservador.

En una entrevista que concedió a revista Qué Pasa en 2010, dijo que “la elite transforma a Chile en una sociedad pueblerina” y demasiado apegada a la Iglesia, de la cual él se ha distanciado. «El problema es que en la práctica muchas veces actúa asemejándose a esa sociedad islámica. Las conductas políticas de Chile debieran estar enfocadas desde el punto de vista de la civilidad y no de la religiosidad. La Iglesia como toda institución tiene derecho a opinar, pero no tiene que actuar como único referente. El gobierno está llamado a gobernar para todos, creyentes y no creyentes, adherentes o simpatizantes».

El mutismo de la Bolsa

Sería una paradoja para Camus una salida forzada por sus dichos. Su irrupción como presidente tenía como misión principal elevar los estándares de transparencia y probidad para limpiar la imagen de una Bolsa dañada, en parte, por el caso Cascada. Ha liderado los esfuerzos para mejorar los gobiernos corporativos y encabezó el proceso de desmutualización.

Desde la Bolsa, un alto ejecutivo afirma que “se está haciendo un huracán a partir de un soplido”.

Aparentemente, los dichos de Camus y sus posteriores efectos han tomado a la Bolsa por sorpresa, pues mientras la contingencia sobre el tema crece como la espuma, hasta ahora el directorio no ha sesionado para abordar la situación y tampoco ha llamado a una sesión extraordinaria al respecto.

Esto, a pesar de que existirían elementos para discutir el actuar de Camus. En el mercado advierten que la Bolsa tiene una serie de códigos de conducta para sus autoridades y los dichos de su presidente estarían en el límite de lo que establece el código que lo rige.

Uno de estos puntos dice relación con la probidad: “Que la sociedad cumpla en forma estricta con todas las regulaciones, normas y leyes que regulan su actuar y que en mayor o menor grado reflejan los valores de la comunidad en que se desenvuelve”.

En la Bolsa existe la visión de que Camus debió haber evitado sus comentarios, sin embargo, igualmente estos fueron a título personal, no en representación de la entidad, a pesar de que fue consultado en calidad de presidente de la Bolsa.

Con o sin una estrategia, la visión de la Bolsa es precisamente que los dichos de Camus fueron a título personal. De hecho, la semana pasada, la única directora de la plaza bursátil, Jeannette von Wolfersdorff, dijo en Pulso que “la Bolsa de Santiago tiene un valor público muy relevante, neutral frente a la política. En este sentido, las declaraciones dichas recientemente por Juan Andrés Camus no representan la visión nuestra como empresa, sino que fueron realizadas a título personal”.

Hasta ahora no se avizora un comunicado formal de la entidad, ni tampoco una sesión extraordinaria para abordar la crisis mediática que afecta a su presidente.

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