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Destacado de la semana: El dilema de Piñera: ¿por qué los números no le suman?

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Héctor Cárcamo
Por : Héctor Cárcamo Periodista El Mostrador Mercados
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¿Por qué los números no le suman a Piñera? Es la pregunta que se hacen en La Moneda y la que economistas de la Alianza les cuesta contestar. Está gobernando uno de los gobiernos más exitosos desde el retorno a la democracia en términos económicos, pero a dos años de su asunción al poder, continúa siendo  uno de los presidentes más impopulares.

Estos son sus números duros: El crecimiento durante su administración supera holgadamente el promedio de las dos administraciones anteriores, el desempleo es el más bajo en décadas, con 660,000 nuevos puestos de trabajo creados, y el ingreso per cápita, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), bordea los US$ 16.000.

Sin embargo, estos números parecen no conformar a los chilenos. Según la encuesta Adimark del 5 de marzo, Piñera tiene la aprobación del 33% y a fines de diciembre de 2011 la encuesta del CEP revelaba que la aprobación llegaba a un mínimo de 23%, y su nivel de rechazo ha estado arriba del 50% por meses.

La pregunta entonces es por qué un chileno no siente que ha mejorado su calidad de vida con ese nivel de ingresos que al año 2016 superará los US$ 20 mil, dejándonos al borde de poder llamarnos “desarrollados”. El propio ex Presidente Ricardo Lagos destacó el miércoles de esta semana en un seminario en Casa Piedra que estamos frente al fin de un ciclo en términos sociales y políticos dado el  PIB al que  hemos llegado.

El economista del banco Bci, Jorge Selaive, señala la inflación como un factor relevante. “En las crisis donde la inflación se levanta como una preocupación, la polarización es aún mayor”, señaló hace algunos días.

Los US$ 16 mil significan que cada chileno recibe $ 7,7 millones al año o $ 647 mil mensuales. Tres economistas especializados en economía política y laboral advierten que el per cápita no refleja el ingreso real de los chilenos, es solo un promedio, validando la encuesta Casen como monitor de ingresos y la encuesta de presupuestos familiares del INE los gastos. Aun más, indican que la Casen revela que los ingresos son mucho menores.

Aun así, ¿cómo vive un chileno o chilena con un sueldo de $ 650 mil?  De acuerdo a diferentes encuestas y un estudio informal hecho por El Mostrador Mercados, una familia que vive de un sueldo de $ 650 mil debe cubrir las siguientes necesidades: Una pareja con dos hijos paga no menos de de $ 100 mil mensual, por el colegio de ambos, excluyendo la posibilidad de enviar a establecimientos de gran calidad, que cobran tres o cuatro veces más, o uno de peor calidad, como los municipales, que son gratis. Y si uno de los hijos es universitario, los costos como mínimo se triplican.

Sumen a esto los entre $ 20 y 50 mil promedio en salud, por medicamentos, consultas al doctor, tratamientos, etc. etc. etc. En transporte,  y si no usan vehículo, pagan otros $ 70 mil en bus o metro.

En alimentación, el consumo no baja de $ 300 mil al mes, incluyendo abarrotes, frutas, verduras, bebidas, pan, carnes, entre los principales. Otros $ 50 mil se destinan a gas, luz y agua y otros $ 30 mil a vestuario. Un ítem relevante es el arriendo o pago de dividendo. El promedio de valores de vivienda en Chile bordea las 1.200 UF, para lo cual, un dividendo medio se acercaría a los $ 160 mil.

A estas alturas el presupuesto raya en los $ 750 mil, en un escenario restringido que ni siquiera considera ocio: cine, salida a cenar, viajes, etc. Tampoco incluye el costo de un celular -que significaría al menos $ 70 mil para los cuatro- y televisión pagada.

¿Entonces que hace este chileno de ingresos de US$16.000 anuales? Se endeuda. Según un economista, la deuda fluctúa entre un 10% y un 20% en promedio de ingreso de una familia.

Es obvio entonces que los recursos no alcanzan.  Y es ahí que viene la molestia y frustración que le impide al gobierno de Piñera capitalizar en los números duros.  Las cifras tampoco reflejan la frustración diaria que vive esta familia imaginaria que hemos creado. Es una frustración que se gatilla cada vez que el Transantiago no funciona, que un retailer o banco los confunde con cargos no claros y después el callcenter no les responde, o que ve que mientras su retiro se estanca, la AFP que se lo maneja engorda. Todas esas frustraciones nada tienen que ver con plata, pero suman igual al malestar de un gran número de chilenos. Y es por eso que aunque no sea culpa suya, el gobierno de Piñera no logra capitalizar en popularidad sus grandes logros económicos.

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