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Opinión: Una tendencia preocupante

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Las pésimas cifras de crecimiento de los últimos meses han generado la ya habitual discusión respecto a la condición de la economía chilena y las medidas necesarias para retomar un dinamismo que sea más coherente con nuestro nivel de ingresos. En los últimos días la discusión económica está dejando el ciclo económico de corto plazo para centrarse en el análisis de mediano plazo referido al crecimiento potencial. 

Respecto al PIB potencial, es importante señalar que es solo una estimación aunque un diferencial respecto al valor real puede traer consecuencias importantes considerando el manejo de política monetaria. La última proyección del comité de expertos sitúa el crecimiento potencial del país en 4,3%, sin embargo, existen proyecciones que lo ubican en un nivel más cercano a 3,5%. Como en toda estimación, las correcciones son habituales, incluso históricas, tal como sucede en Estados Unidos. En este sentido, la posibilidad de un menor crecimiento potencial al previsto sugeriría, por ejemplo, que las tasas reales de equilibrio serán menores de aquí hacia el futuro. La discusión de las implicancias de esto son interesantes y una fuente didáctica es el nuevo blog de Ben Bernanke y su discusión con Larry Summers.

A nivel de mercado, las tasas de interés de convergencia implícitas actualmente en las curvas transadas sugieren un escenario de convergencia de tasas de interés menor al histórico y por tanto internalizaría un menor crecimiento de mediano plazo, más allá que lo niveles actuales de las tasas de interés se ubiquen cerca de mínimos históricos y muy por debajo del período de la crisis financiera mundial de 2008-2009. Por ejemplo, el promedio histórico de la tasa real a 5 años se ubica en torno a 2,5%, en tanto que la tasa implícita en la curva actual para el mismo plazo pero en 5 años más es de 1,7%. Resulta interesante constatar que esta tasa “forward” implícita, también se ubica en niveles mínimos históricos. Tal como se destaca en el blog mencionado anteriormente, menores niveles de tasas de interés de equilibrio pueden conllevar surgimiento de burbujas en sectores específicos.

Otro tema interesante dice relación con la posibilidad de una sobreestimación del PIB potencial en años previos. Esto es coherente con la falta de medidas que impulsen el crecimiento de mediano plazo hace ya varios años. Si esto es cierto, el fuerte crecimiento experimentado entre 2010 y mediados 2013 debería haber originado inflación o se generó producto de una burbuja en algún sector en particular. Respecto a esto último, el boom de la minería puede ser un candidato, considerando la abrupta disminución de la inversión a partir de la segunda mitad de 2013.

El aumento de los precios del sector inmobiliario también generó preocupación en su momento, aunque habría estado lejos de una burbuja. Pero, ¿hubo inflación en el período? Entre julio de 2010 y julio de 2013 el crecimiento promedio fue de 5,7%, en tanto que el IPC aumentó solo un 2,7% con indicadores subyacentes incluso bajo 2,0%. Sin embargo, la inflación no transable alcanzó un promedio cercano a 5% en el período con máximos sobre 6,5%, en tanto que la inflación no transable apenas alcanzó un 1,2% en promedio. Es decir, la inflación importada permitió contener presiones inflacionarias que pudieron generarse eventualmente por brechas de capacidad menores a lo estimado. 

En resumen, la discusión respecto al bajo crecimiento potencial de la economía es plenamente válida en el contexto actual. Más aún, es probable que estemos enfrentando hace bastante tiempo un PIB potencial menor al estimado. Más allá del análisis de los datos, las consecuencias más severas dicen relación con un menor avance en términos de disminución de la pobreza. Lamentablemente da la impresión que la ideología no permite el debate y la prioridad está en la redistribución y en el fortalecimiento de la posición de los afortunados trabajadores que tienen empleo.

Matías Madrid
Economista Jefe Banco Penta

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