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Quiénes tienen el poder en los partidos oficialistas

Los “socios controladores” en la Nueva Mayoría

por 6 mayo, 2016

Los “socios controladores” en la Nueva Mayoría
Entre los argumentos de la renuncia de Pepe Auth a su militancia PPD de 28 años estuvo el poder interno casi incontrarrestable de Guido Girardi. Pero, al igual que el senador, en otros partidos, la influencia de ciertos factótums es difícil de enfrentar. Gutenberg Martínez en la DC o Camilo Escalona en el PS, son ejemplos de que a veces no necesariamente se debe ser presidente de un partido para tener el poder.
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“Qué desperdicio de talento. Él eligió el dinero en vez del poder, un error que casi todos cometen. Dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos después de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia”. La frase es de Frank Underwood, el protagonista de la serie norteamericana House of Cards –que muestra el devenir de un político en sus aspiraciones para llegar a la Casa Blanca y mantenerse en ella– y en parte, y guardando las proporciones, representa a lo que algunos apuntan cuando se menciona a ciertos dirigentes nacionales y su ubicación siempre estratégica en el escenario político, particularmente de sus colectividades.

Hace solo unos días y entre las reflexiones y argumentos que presentó para su renuncia a una militancia de 28 años en el PPD, el diputado Pepe Auth apuntó al poder que Guido Girardi ostenta en el partido, a quien incluso calificó como el “socio controlador”. Pese a que el senador ni siquiera encabeza la colectividad –hace casi 13 años que no lo hace–, efectivamente en el partido todos reconocen la influencia del legislador en la tienda, más allá de algunas discrepancias sobre el por qué.

No obstante, no solo el senador por Santiago Poniente cumple ese rol preponderante en su partido. Según indican instantáneamente dirigentes de las otras colectividades de la Nueva Mayoría, el “Gute” y “Camilo”, tampoco fallan.

Al igual que Girardi, el democratacristiano Gutenberg Martínez y el socialista Camilo Escalona, no son los timoneles de sus respectivas colectividades, hace 16 años y 6 años respectivamente, pero su nivel de incidencia y liderazgo en los partidos es muy relevante.

Girardi, el sustento de conocer a las bases

Apenas se conoció el paso al costado de Pepe Auth, el senador Girardi comenzó a recibir llamadas y realizarlas. El objetivo era aplacar inquietudes que pudieran dar margen a desestabilizar el andar del partido, además de intentar frenar la materialización de posibles futuras fugas. También, rebatir cada uno de los argumentos que planteó el diputado por Maipú, Cerrillos y Estación Central, en su salida, apuntando, por ejemplo, al individualismo de este.

Así es Guido Girardi. En la colectividad reconocen que gran parte de su respaldo en las bases se debe a su cercanía con la militancia. Casi no deja llamado sin contestar, ya sea de un conocido dirigente de carácter nacional o algún militante de región. “Siempre anda preguntando cómo está la familia y pendiente de solucionar los problemas”, dice un militante del PPD. Asimismo, casi siempre está dispuesto a vincularse con las actividades de los dirigentes, visitando permanentemente las sedes partidistas.

Sin embargo, en la colectividad también apuntan a que su poder se vincula a los esfuerzos que realiza para instalar a sus cercanos en puestos estratégicos del aparato estatal, “muchos le deben favores”, asegura un dirigente. Desde su entorno desmienten tajantemente tal situación. De hecho, ponen como ejemplo lo ocurrido en el actual Gobierno de Michelle Bachelet, donde se privilegiaron nombres ligados al G-90 de Rodrigo Peñailillo o a cercanos del senador Felipe Harboe para ocupar los principales puestos de la administración pública.

Además, los cercanos al senador aseguran que el principal valor de Girardi es que desde el inicio de su militancia logró rodearse de un grupo grande que fue creciendo a la par de él en la colectividad.

Martínez tiene una larga trayectoria en el partido y su experiencia es reconocida en la colectividad. Sus lazos de influencia van desde la participación en la Universidad Miguel de Cervantes, su relación en la Fundación Konrad Adenauer y hasta sus redes con el directorio de radio Cooperativa, como lo explica el ex presidente de la colectividad Ricardo Hormazábal.

Harboe es precisamente uno de los dirigentes sindicados como contraparte de Girardi en el partido. No obstante, para las próximas elecciones el “girardismo” logró establecer un acuerdo con el grupo que encabeza el ex subsecretario de Interior; con el denominado “laguismo”, que representa Ricardo Lagos Weber; y con la facción liderada por el actual vicepresidente, René Jofré; todo esto, para instalar a uno de los suyos, el alcalde Gonzalo Navarrate, en la cabeza del partido.

Tal como Navarrete, el actual presidente del PPD, el senador Jaime Quintana, también es un estrecho aliado de Girardi. “Es casi imposible ganarle en una elección interna, por lo tanto, lo único que quedaba es sumarse al consenso y tratar de negociar algunos puntos”, dice un dirigente vinculado a las otras corrientes internas de las colectividad.

De hecho, en 2010, cuando compitió contra todos los sectores internos de la colectividad, a nivel de vicepresidencias logró un amplio triunfo, lo que demostró una vez más su poder. Incluso, la llegada de Carolina Tohá a encabezar el partido contó con la anuencia de Girardi y hasta el propio Pepe Auth logró encabezar el partido gracias al apoyo que aquel le entregó.

Martínez, la segunda línea del poder

En julio de 2014, Gutenberg Martínez anunció su regreso a la política activa para presentarse en la elección interna y buscar un puesto en el Consejo Nacional de la DC, cargo que finalmente logró. Luego de cuatro años, el líder de la denominada corriente interna de “los guatones” volvió a los lugares donde se tomaban decisiones, sin embargo, nunca estuvo del todo fuera.

Su regreso no fue al azar. En esa instancia de la DC se toman las determinaciones sobre las alianzas o pactos electorales del partido, y orienta las posiciones de sus militantes en diversas materias. Para Martínez era esencial hacer presente sus visiones sobre el actuar del partido dentro de un conglomerado oficialista que no lo satisface del todo, sobre todo por la alianza con el PC, y la incertidumbre del gobierno “reformista” de Bachelet.

Si bien en el partido aseguran que el grado de influencia en la DC es importante, también manifiestan que no es al nivel de un Girardi en el PPD. No obstante, las últimas presidencias del partido siempre han debido contar con el “consentimiento” del Gute para tener gobernabilidad. De hecho, los dos períodos del senador Ignacio Walker contaron con el apoyo del ex diputado, quien además fue su orejero. También Martínez dio el visto bueno para que se armara una lista de unidad que permitió a Jorge Pizarro encabezar la colectividad.

Con el senador  Pizarro había tenido una relación estrecha al igual que con el diputado Aldo Cornejo, que se quebró cuando Martínez optó por apoyar a Walker en las elecciones internas. Sin embargo, fue el propio esposo de Soledad Alvear quien impulsó la candidatura de Pizarro, lo que denota su actuar estratégico en política, y uno de los elementos acerca de por qué, con el paso de los años, fue adquiriendo poder en su partido.

En la última Junta Nacional él, junto a la ex senadora Alvear, también visaron el nombre de la senadora Carolina Goic para que asumiera la posta dejada sorpresivamente por Pizarro. Hasta el día de hoy el propio Martínez asegura que no sabía de esa decisión, pero de todas maneras rápidamente ayudó a superar la situación.

Martínez tiene una larga trayectoria en el partido y su experiencia es reconocida en la colectividad. Sus lazos de influencia van desde la participación en la Universidad Miguel de Cervantes, su relación en la Fundación Konrad Adenauer y hasta sus redes con el directorio de radio Cooperativa, como lo explica el ex presidente de la colectividad Ricardo Hormazábal.

Si bien en el partido manifiestan que Martínez “no está en el día a día, con los temas de contingencia”, sí se “activa” cuando ve problemas relevantes. Ahí, el ex timonel del partido toma su teléfono y comienza con las llamadas para hacer ver su opinión. De hecho, varios apuntan a que efectivamente gran parte de los “matices” que han surgido desde la Democracia Cristiana provienen de él, actuando como “la sombra conservadora” del partido.

Camilo, ¿un liderazgo a la baja?

Es el líder de la denominada “Nueva Izquierda”, el sector más influyente del Partido Socialista, sin embargo, su última derrota interna en las elecciones de abril de 2015, a manos de Isabel Allende, para muchos representa un tambaleo peligroso de su poder en la colectividad de calle París.

Finalmente, para sacarlo del liderazgo del partido, “los accionistas minoritarios” debieron nuevamente unirse, pero también parte de su lote debió darle la espalda en los votos. En el PS algunos aseguran que Camilo Escalona perdió en parte su olfato y no supo leer bien lo que sucedería en esa instancia interna. Además, a pesar de que ya había sido derrotado en la elección senatorial, esta vez dolió más, porque fue en su propio reducto, que parecía inexpugnable.

El ex senador había dominado la tienda en dos períodos y luego, ya que la normativa interna del PS impedía una próxima reelección, instaló en su reemplazo a Osvaldo Andrade, quien encabezó el partido por dos periodos más, pero la hegemonía se terminó, aunque muchos aseguran que esto es solo un paréntesis.

El ex senador, cuyo maestro fuera el emblemático dirigente Clodomiro Almeyda, aún ostenta un gran respeto entre las bases, debido a su larga trayectoria. De hecho, su poder interno en el partido fue ganado a pulso. “No había funeral de un dirigente socialista del PS en el que no estuviera Camilo”, ilustra un cercano.

El resultado de esos últimos comicios fue un castigo a su forma de relacionarse básicamente con el Gobierno de Bachelet, apuntan en la colectividad, La misma que en 2008 había pedido que respaldaran a la mesa que él encabezaba frente a la propia Isabel Allende, pero en política a veces las cosas giran. Tanto a Escalona como a Martínez nunca les ha gustado la idea de dar por muerta del todo a la Concertación. Sin embargo, en abril fueron los seis senadores del PS –incluido Fulvio Rossi, que se sumó a última hora– y 13 de los 16 diputados de la colectividad, quienes respaldaron a la hija del ex Presidente de la República Salvador Allende, para que encabezara la colectividad. El impulso de La Moneda entonces fue clave para dicha operación.

Pero Escalona sigue ahí, atento a todas las jugadas. Desde la vicepresidencia del PS observa y analiza. El poder de su corriente interna también tiene un peso específico en el Gobierno. El subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy; la jefa de gabinete de la Presidenta, Ana Lya Uriarte; o la subsecretaria de Segpres, Patricia Silva, son parte de la influyente línea de nombres que están en La Moneda y con la que mantiene contacto y sigue siendo un sustento no menor de su fuerza.

Muchos apuntan a que los problemas de liderazgo de Allende, que quedaron demostrados, por ejemplo, tras la fallida inscripción de las primarias legales de la Nueva Mayoría para las próximas elecciones municipales, pueden ser el reimpulso de un poder que jamás perdió del todo el ex senador.

Sin embargo, también hay quienes apuntan que Camilo debería seguir en la segunda línea y, por ejemplo, dar paso a un liderazgo mayor de Andrade, quien tendría más respaldo en la propia “Nueva Izquierda”.

El PC del tridente con historia y el PR velasquista

En los otros partidos de la Nueva Mayoría sí se da la lógica de que los presidentes son quienes dominan a sus huestes.

En el caso del Partido Comunista, Guillermo Teillier, es quien posee un liderazgo difícil de cuestionar, básicamente ganado por su carrera política en la colectividad y su cercanía con la fallecida ex líder del partido, Gladys Marín. Él, junto al diputado Lautaro Carmona y el dirigente Juan Andrés Lagos, son quienes otorgan los principales lineamientos de una colectividad reconocida por su orgánica vertical y su orden.

En tanto, en el Partido Radical, Ernesto Velasco ha sabido tomar la posta que dejó el ex timonel de la colectividad y actual ministro de Defensa, José Antonio Gómez. El dirigente ha logrado alinear a su partido, y si bien conversa permanentemente con el secretario de Estado, en la colectividad aseguran que es el actual timonel quien lleva las riendas, secundado por una serie de otros militantes a quienes escucha, tal como el abogado Isidro Solís.

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