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La destitución de Labbé

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Wenceslao Unanue
Por : Wenceslao Unanue Assistant Professor, Universidad Adolfo Ibáñez Business School, Chile Ph.D Researcher, University of Sussex, UK.
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El resultado obvio debiera ser su destitución. De esto no cabe duda. Esperemos que esta vez sus vínculos con los poderes fácticos que aún existen en Chile no logren desviar el curso de los antecedentes. Esperemos que su pasado como vocero de Pinochet, como su guarda espaldas privado y como ex agente de la temida DINA no distraigan a nuestros tribunales. Esperemos que los tiempos del “intocable” Labbé estén en retirada y la justicia haga su trabajo.


Acostumbrado a hacernos ver que su poder lo coloca por sobre las leyes y por sobre nuestra institucionalidad, una vez más el alcalde Labbé se ha burlado de todo Chile. Sin embargo, esta nueva burla le debiera costar su destitución.

Por increíble que parezca, el alcalde de Providencia será el anfitrión principal de un “homenaje” a uno de los más grandes criminales y asesinos que Chile haya conocido en toda su historia: el brigadier (R) Miguel Krassnoff. Este «homenajeado» por Labbé ha sido condenado por la justicia chilena a purgar penas que juntas suman más de 140 años de cárcel. Krassnoff, jefe de brigadas de exterminio de la DINA, ha sido condenado por perseguir, arrestar y hacer desaparecer personas inocentes; por cometer con ellos las peores aberraciones físicas y sicológicas; y por torturarlos hasta morir. Incluso se le acusa de haber torturado y asesinado a diversas mujeres embarazadas, y de ser un reconocido enemigo del pueblo judío.

[cita]El resultado obvio debiera ser su destitución.  De esto no cabe duda. Esperemos que esta vez sus vínculos con los poderes fácticos que aún existen en Chile no logren desviar el curso de los antecedentes.  Esperemos que su pasado como vocero de Pinochet, como su guarda espaldas privado y como ex agente de la temida DINA no distraigan a nuestros tribunales. Esperemos que los tiempos del “intocable” Labbé estén en retirada y la justicia haga su trabajo.[/cita]

Lo de Labbé es simplemente inaceptable. Estamos hablando de “homenajear” a uno de los más grandes asesinos no solo de Chile, sino que del mundo entero. ¿Seguiremos permitiendo que el alcalde se burle una y otra vez de nuestro país, de nuestra memoria y de nuestras instituciones? No se trata aquí de ser de derecha o de izquierda, ni de ser de la Concertación, de la Alianza o comunista. Se trata de que de una vez por todas debemos tener la capacidad de decir que en nuestro país no queremos este tipo de autoridades. Autoridades que no nos representan y que, muy por el contrario, nos avergüenzan.

Probablemente el alcalde debe estar disfrutando de la nueva polémica que ha generado. Seguramente debe estar tranquilo pensando que, tal como ha ocurrido en otras oportunidades, las cosas volverán a la normalidad y nada lo moverá de su silla en Providencia. Sin embargo, esta vez se equivoca. La polémica por la inmoralidad de organizar el homenaje Krassnoff ya no es solo una polémica valórica. Esta vez ha ido demasiado lejos. Esta vez ha caído en una abierta ilegalidad al utilizar recursos públicos para fines particulares.

Tal como la prensa lo ha dado a conocer, las invitaciones para dicho “homenaje”, a realizarse en dependencias municipales (Club Providencia), fueron firmadas directamente por Cristián Labbé Galilea, nada menos que en su calidad de Alcalde de la comuna. Por lo tanto, Labbé esta vez no sólo enfrentará un juicio ciudadano –juicio que por cierto poco le importa– ante la desfachatez de “homenajear” a un criminal de la estirpe de  Krassnoff. Esta vez deberá enfrentar a la contraloría y a los tribunales chilenos por el uso de recursos públicos con fines personales. La utilización de su cargo como alcalde; el envío de correspondencia con fondos públicos; y la utilización de un recinto dependiente mayoritariamente de la alcaldía (4 de 7 miembros del directorio) como lo es el Club Providencia, han dejado al descubierto la malversación de caudales en la municipalidad de Providencia. El resultado obvio debiera ser su destitución.  De esto no cabe duda. Esperemos que esta vez sus vínculos con los poderes fácticos que aún existen en Chile no logren desviar el curso de los antecedentes.  Esperemos que su pasado como vocero de Pinochet, como su guarda espaldas privado y como ex agente de la temida DINA no distraigan a nuestros tribunales. Esperemos que los tiempos del “intocable” Labbé estén en retirada y la justicia haga su trabajo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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