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Dictadura o régimen militar: la punta del iceberg

por 13 enero, 2012

Dictadura o régimen militar: la punta del iceberg
Los académicos que fueron miembros del Equipo Curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales hasta Marzo de 2010 ven en los últimos movimientos del Mineduc el intento de imponer una “visión ideológica extremadamente minoritaria en la sociedad chilena”. En el presente texto critican el conjunto de modificaciones introducidas por la administración Piñera a la enseñanza de estas disciplinas.
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El reemplazo del concepto dictadura por régimen militar en el nuevo curriculum ha producido un fuerte rechazo en el país, y con razón, pero en la discusión suscitada no se ha analizado el conjunto de cambios que ha hecho el Ministerio de Educación en el curriculum nacional, especialmente en el sector de Historia, Geografía y Ciencias Sociales; en tal caso el asunto se vuelve considerablemente más grave y alarmante.

En efecto, la Unidad de Curriculum del Mineduc decidió aprovechar la coyuntura que exigía adaptar el curriculum vigente a los lineamientos de la nueva Ley General de Educación, para cambiar su orientación, imponiendo una visión ideológica extremadamente minoritaria en la sociedad chilena.  Ello ha pasado desapercibido hasta ahora, y eso que el nuevo curriculum de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de 1° a 6° básico está en la etapa de tramitación del decreto, habiendo sido ya aprobado por el Consejo Nacional de Educación, cuya formación data de tiempos de la derogada LOCE.

En Historia, el énfasis está puesto ahora en la acumulación de información, por eso les da lo mismo haber introducido unos saltos de secuencia temporal que en cualquier otra lógica formativa aparecen como totalmente incomprensibles en su incoherencia (de los indígenas chilenos, a griegos y romanos, luego a civilizaciones precolombinas).

El curriculum que fue aprobado en 2009 aspira a que una enseñanza integrada de la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales contribuya significativamente a la formación ciudadana, tanto con respecto a las habilidades intelectuales necesarias para una ciudadanía reflexiva y comprometida socialmente, como con respecto a la forma de abordar los contenidos para hacerlos relevantes para la comprensión del presente y la proyección hacia el futuro.  Muy distinto es el foco del nuevo curriculum que está por decretar el Mineduc.  En éste, se separan completamente los contenidos en tres ejes temáticos, a saber, Historia, Geografía y Formación Ciudadana.  El énfasis de esta última está puesto en el disciplinamiento de los estudiantes, lo que se refleja en la importancia otorgada a la esfera de las conductas esperadas.  Los conocimientos en este eje no tienen ninguna relación con los temas abordados en Historia y en Geografía, con lo cual queda en evidencia que a estas disciplinas se les ha desprovisto de su sentido orientado a la formación ciudadana.  En Historia, el énfasis está puesto ahora en la acumulación de información, por eso les da lo mismo haber introducido unos saltos de secuencia temporal que en cualquier otra lógica formativa aparecen como totalmente incomprensibles en su incoherencia (de los indígenas chilenos, a griegos y romanos, luego a civilizaciones precolombinas). Además, en los primeros años de básica, la enseñanza de la Historia está centrada en inculcar la pertenencia a una identidad nacional percibida monolíticamente como algo dado, en torno a símbolos, costumbres, paisajes y personajes, y no como un proceso continuo de construcción social, como ha sido entendida por lo demás en la amplia discusión sobre el tema que se dio con ocasión del bicentenario.

La Geografía en este nuevo curriculum está enfocada en la localización y descripción de paisajes; la diversidad social y cultural se aborda como parte del escenario geográfico, dándole un sentido de curiosidad lejana.  Es decir, no se la considera como una disciplina orientada a formar ciudadanos capaces de comprender su entorno local y el mundo global de manera rigurosa, dinámica e integradora, para poder asumir los desafíos que implican los actuales fenómenos naturales y sociales para la vida humana.

Así como la Historia y la Geografía perdieron su sentido formativo, y se centraron en la acumulación de información, las Ciencias Sociales (incluida la Economía) desaparecieron del nuevo curriculum, con lo cual la formación intelectual de los estudiantes quedó desprovista de aprendizajes conceptuales y de capacidad de abstracción, poniendo también en duda la denominación de este sector de aprendizaje, que en los tiempos de la dictadura se llamó Historia y Geografía.

Además de los profundos cambios de sentido que se han introducido en el nuevo curriculum sin que la sociedad chilena haya sido alertada, desde un punto de vista técnico, los errores que éste trae son enormes.  Por de pronto, en la progresión de las habilidades esperadas en los estudiantes.  Por ejemplo: si en 1° básico como habilidades de “pensamiento crítico” tienen que formular opiniones, en 2° básico deben formular opiniones justificadas, en 3° y 4° deben formular opiniones fundamentadas,  en 5° y 6° deben fundamentar opiniones, es decir no hay progresión alguna entre 2° y 6° básico.  Otro ejemplo: desde 2° a 4° básico deben “aplicar conceptos” de pasado, presente y futuro (sin progresión al respecto), en 3° básico deben también “aplicar conceptos” de años, décadas y siglos, en 4° décadas y siglos, en 5° y 6° años, décadas y siglos nuevamente.  ¡Para qué seguir!

Tan sólo para compadecer a los niños que serán confundidos en 2° con el concepto “antiguamente” y en 3° y 4° con las nociones de antiguo y moderno como categorías temporales.  No sería mala idea que se pudiese contrastar con la progresión de habilidades propuestas en el curriculum de 2009 y en los Mapas de Progreso del Aprendizaje de 2008. También hay errores burdos, como por ejemplo incluir entre los paisajes del entorno local al “país” en 1° básico; o confundir en 6° los extranjeros que aportaron a la cultura chilena como Bello y Domeyko, con los extranjeros que, visitando nuestro país, relataron sus observaciones sobre la sociedad chilena decimonónica, como Darwin y María Graham; y hay más errores que sería largo seguir anotando.  ¡Incluso se espera en 2° básico que los niños obtengan información sobre el pasado de fuentes que incluyen fábulas y leyendas!

Un curriculum nacional debe ser una política de Estado y por tanto debe suscitar el más amplio consenso posible en la sociedad.  Esta noción elemental ha sido pasada a llevar con el cambio curricular que está por decretar el Ministerio de Educación, que impone una visión ideológica de un sector muy minoritario de la sociedad chilena, sobre lo que ha de entenderse por ciudadanía y por tanto de lo que está envuelto en la formación ciudadana.  Sería conveniente que, profundizando la discusión que se ha generado sobre el cambio de dictadura por gobierno militar, ésta se ampliara deteniéndose en el conjunto de los profundos cambios, de enorme sesgo ideológico, que se pretenden introducir en el nuevo curriculum de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

Fabián Araya Palacios, geógrafo
Sofía Correa Sutil, historiadora
Renato Gazmuri Stein, curriculista Historia y Ciencias Sociales
Jacqueline Gysling Caselli, antropóloga
Maximiliano Moder García, curriculista y profesor de Historia y Ciencias Sociales
Claudio Rolle Cruz, historiador
Equipo Curricular de Historia, Geografía y Ciencias Sociales hasta Marzo de 2010.

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