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En Aras de la Verdad Histórica

por 9 julio, 2012

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El jueves 5 estuve de viaje, así es que no leí "El Mercurio" hasta las cuatro de la tarde. Al hacerlo encontré en su página A-2, en la sección "Cartas al Director" (una de las más leídas del diario) una comunicación del pintor Mario Toral referida a una pintura suya aportada al Museo de la Memoria, en homenaje a Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, que resultaron quemados en una barricada incendiaria que intentaban levantar en una calle céntrica, durante una "protesta", en 1986.

Toral culpaba en su nota a una patrulla del Ejército de haber rociado a ambos con bencina y haberlos quemado. Como esa versión es notoriamente falsa y, además, calumniosa para el Ejército (que desde hace muchos años ha dejado de defenderse) escribí la siguiente rectificación a "cartasaldirector@mercurio.cl", para restablecer la verdad histórica:

"Caso Quemados”

"Señor Director:

"En carta al diario el artista Mario Toral comenta su pintura, aportada al Museo de la Memoria, alusiva al caso de Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, que resultaron quemados en una barricada incendiaria que intentaban levantar en 1986. Afirma Toral:

“Sorprendidos por una patrulla militar, sus cuerpos fueron rociados con gasolina, quemados y luego arrojados en una zanja. Rodrigo Rojas murió y Carmen Gloria Quintana sobrevivió con su rostro desfigurado”.

"La versión anterior no se ajusta a la verdad. Según consta del proceso 1609-10 de la Fiscalía Militar ad hoc, II División de Ejército (Archivo Judicial), fue la propia joven Quintana, tratando de huir, la que volcó un bidón de gasolina que llevaba, y que generó el fuego que la quemó a ella y su acompañante, además de un militar que intentó apagar las llamas. El teniente a cargo de la patrulla fue condenado a 600 días por cuasidelito de homicidio, por liberar a la pareja sin haberla llevado a un hospital.

"Los detalles y las versiones de testigos pueden verse en mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, El Mercurio-Aguilar, 2008, p. 218 y sigtes.
Hermógenes Pérez de Arce Ibieta."

Eso lo escribí el jueves a las 16 hrs. y hasta hoy, domingo, dicha carta no ha sido publicada por el diario, para lo cual supongo tendrá buenas razones, entre las cuales no debería estar un blog mío reciente y muy crítico de un editorial suyo que, a su turno, transgredió la verdad histórica al atribuir al Gobierno Militar una política que no tuvo, la de violar los derechos humanos; y al Informe Rettig una calidad que tampoco tiene, la de "verdad consensuada".

Por eso reproduzco en este blog la carta no publicada, en aras de restablecer la verdad histórica, consciente de que el efecto reparatorio será mucho menor que el susceptible de haberse alcanzado a través de las páginas del Decano, pero en la seguridad de que, por lo menos, quedará alguna constancia de la verdad menoscabada por el pintor Mario Toral.

Debo añadir algo que, por razones de espacio, no incluí en la carta a "El Mercurio": es la resolución dictada por el ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, don Alberto Echevarría Lorca, nombrado inicialmente "en visita extraordinaria" para conocer de los hechos, que después pasaron a manos de la Justicia Militar. Expresó el ministro Echevarría, en su resolución de 23 de julio de 1986:

"Que Rodrigo Rojas De Negri y Carmen Gloria Quintana Arancibia fueron detenidos, el día 8 de este mes, por una patrulla militar que aseguraba el libre tránsito de vehículos, reteniéndolos transitoriamente en el lugar de su aprehensión, uno al lado de la otra y próximos a elementos de fácil combustión, combustión que se produjo debido a un movimiento de la joven y la caída y rotura del envase de uno de esos elementos, causando quemaduras graves a los dos y originando posteriormente la muerte del primero".

Los elementos incendiarios los portaban ambos jóvenes. Cuando se estaban quemando, los militares los apagaron, resultando uno de ellos, a su vez, con quemaduras.

Esa es la verdad histórica de un caso de los llamados "emblemáticos" que han sido utilizados por la extrema izquierda chilena e internacional para denigrar al gobierno que salvó a Chile de un destino totalitario.

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