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¿Manipulación del Censo 2012?

por 8 mayo, 2013

Considero que es un deber del Presidente Piñera y del ex ministro Longueira reconocer hidalgamente que fueron engañados por el ex director del INE sobre el particular y que efectivamente éste no ha sido un censo ejemplar. Ciertamente, mientras antes los aludidos lo hagan mejor para el país y mejor para ellos también. De lo contrario, serán los tribunales que los obligarán a reconocer algo que es claramente indesmentible.
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Con la autoridad que me otorga mi dilatada experiencia académica, práctica y analítica en materias censales, por más de 40 años, me permito terciar en el debate que ha suscitado la más que preocupante denuncia de manipulación de los datos del Censo del 2012.

Específicamente, Mariana Alcérreca, la principal asesora del ex Director del INE Francisco Labbé, denunció a Ciper Chile que este director, a efectos de demostrar que el Censo del 2012 había sido el mejor censo en la historia del país, fijó arbitraria e injustificadamente una tasa de personas no censadas inferior al 2 %.

Es más, ingenuamente y develando una elogiable honestidad profesional, Mariana Alcérreca reconoció en su entrevista que tardíamente se había percatado en un seminario en la OCDE que el gran objetivo de los censos no es la estimación de la población de un país sino que la construcción de los marcos muestrales de las viviendas requeridos para la conducción de las estadísticas sociales.

Efectivamente, algo que ella debiera haber sabido antes de asumir como principal asesora del director del INE, no es dable en un censo medir con exactitud el tamaño de la población del país, dado que precisamente se desconoce el porcentaje de la población no censada. De ahí que, la práctica habitual en la materia sea estimar la población total del país mediante una proyección demográfica realizada cruzando los datos de natalidad, mortalidad, migración e inmigración del Registro Civil con las mediciones censales.

Obviamente, una denuncia de esta naturaleza es de extrema gravedad. Así pareciera que lo entendió el gobierno que, en ausencia del Presidente Piñera y del ministro Longueira, que no estaban en Chile, aceptó y más que probablemente solicitó la renuncia del director del INE, transfiriendo además dicha denuncia al Ministerio Público, el cual destempladamente y de una manera inusitada procedió a despojar al renunciado director de su celular, su iPad y su computador personal.

Considero que es un deber del Presidente Piñera y del ex ministro Longueira reconocer hidalgamente que fueron engañados por el ex director del INE sobre el particular y que efectivamente éste no ha sido un censo ejemplar. Ciertamente, mientras antes los aludidos lo hagan mejor para el país y mejor para ellos también. De lo contrario, serán los tribunales que los obligarán a reconocer algo que es claramente indesmentible.

Paradójicamente, tanto a su regreso al país, como después de renunciar a su cargo de ministro de Economía, Pablo Longueira no ha cesado de insistir en que éste ha sido un censo ejemplar y que aquí no ha habido manipulación alguna. Agregando, además, en circunstancias que es de público conocimiento que no es efectivo, continúa afirmando que fue él quien transfirió la denuncia respectiva en cuanto se informó de la publicación de Ciper Chile. Es más, la propia denunciante y la senadora Ximena Rincón han explicitado que ellas le advirtieron al ex ministro Longueira de esta manipulación antes de su publicación.

En este contexto, no cabe legítimamente sino preguntarse si hubo o no manipulación y si ésta tuvo o no alguna repercusión.

Con respecto a si hubo o no una manipulación sobre el tamaño de la población del país debiera haber bastado con la mera denuncia de Macarena Alcérreca, principal asesora del director del INE, para darla como cierta. En efecto, los hechos denunciados parecen más que claros: a las 15.800.000 personas efectivamente censadas el INE agregó un total de 834.000 personas adicionales, totalizando así 16.634.603 personas, las que corresponderían a los residentes en viviendas no censadas cuya condición de efectivamente habitada ha sido debidamente certificada. Lo cual importa reconocer, al menos, un 4,7 % de omisión censal, que aleja absolutamente este censo de la pretendida calificación de ser el mejor de la historia del país. Máxime que, a este 4,7 % de omisión censal habría que sumarle un 4,8 % adicional, estimada por el demógrafo Eduardo Arriaga, asesor internacional del INE, incluyendo una omisión inexplicable de un 210.000 hombres. Completando así una omisión censal de un 9,6 %, que no sólo aleja este censo de ser el mejor de la historia sino que lo convierte claramente en el peor de la historia.

Personalmente, una omisión censal de esta magnitud no me sorprende del todo. En efecto, habiendo sido censado anteriormente tres veces en Chile, dos veces en Francia y una vez en Argentina, nunca supe de nadie que se quejara de no ser censado. En contraste, conozco personalmente a cientos de personas que no fueron censadas en Chile en el 2012 a las que se suman las innumerables quejas al respecto formuladas en las redes sociales. Por lo mismo, resulta difícil de entender por qué el gobierno no realizó oportunamente una encuesta para medir la magnitud de la omisión censual, en lugar de insistir tozudamente que se trataba de un censo ejemplar.

Sorprendentemente, tratándose de la principal asesora del Director del INE, Mariana Alcérreca declara en la entrevista que desconoce quién y con qué metodología se realizó la imputación de valores a los cuestionarios de las viviendas no censadas. Por mi parte, supongo que el INE realizó estas imputaciones utilizando una metodología conocida como Hot Deck, que el INE ya venía utilizando desde el censo de 1970. En esta metodología, una respuesta faltante o inconsistente en un cuestionario es reemplazada asimilándola a una respuesta validada en viviendas vecinas. A mi entender, en el pasado en Chile, la metodología Hot Deck sólo se utilizó para convalidar cuestionarios incompletos o inconsistentes. No obstante, estimo que es metodológicamente válido aplicar la metodología del Hot Deck, o su equivalente, a las viviendas no censadas que sea dable asimilar a algunas viviendas vecinas. Por cierto, desconozco si éste es o no el caso en la ocurrencia. Menos aún, si la metodología Hot Deck o su equivalente fue correctamente aplicada.

En Chile, se ha hecho recientemente mucho caudal sobre el paso de un censo de hecho a uno de derecho, situando la frontera entre ambos tipos de censos en la captación de todos los residentes presentes en una vivienda dada en un día dado para el primero y todos los residentes permanentes presentes o ausentes en un período dado. En rigor, la frontera entre ambos tipos de censo no reside en la realización del censo en un día en el primero o en un período más largo en el segundo, sino que en la captación de los residentes presentes en el primero y los residentes permanentes en el segundo. De manera que, un censo de derecho también puede realizarse en un día o uno de facto en más de un día, sólo que el cuestionario difiere según el caso. En la práctica, en muchos países, los censos tanto de hecho como de derecho se realizan en pocos días, entregando el cuestionario en los domicilios y retirándolos posteriormente, con la facultad optativa de enviarlos por correo o por Internet. Con todo, es metodológicamente correcto en un censo de derecho rellenar los cuestionarios de las viviendas faltantes con moradores permanentes certificados mediante algún procedimiento riguroso, como el Hot Deck por ejemplo. Por cierto estos cuestionarios agregados deben ser reconocidos como tales.

En suma, considero que no ha habido necesariamente una manipulación en la contabilización de las estimaciones censales publicadas. En cambio, estimo que el ex director del INE, Francisco Labbé, sí incurrió en una gravísima falta administrativa al no precisar de manera meridianamente clara que la población anunciada no es la población censada sino que una estimación estadística a partir de la población efectivamente censada. De hecho, el propio demógrafo Eduardo Arriaga, antes mencionado, no se percató que la población que el INE le comunicó no es la población censada. Obviamente, me resisto a creer que si se le hubiese explicado claramente al presidente Piñera y al entonces ministro Longueira el carácter de la información que se estaba entregando al país ellos se habrían prestado al bochorno de presentar públicamente este censo como el mejor censo de la historia del país. Máxime que, más temprano que tarde ellos se verán obligados a desdecirse públicamente.

En la misma medida, considero que es un deber del Presidente Piñera y del ex ministro Longueira reconocer hidalgamente que fueron engañados por el ex director del INE sobre el particular y que efectivamente éste no ha sido un censo ejemplar. Ciertamente, mientras antes los aludidos lo hagan mejor para el país y mejor para ellos también. De lo contrario, serán los tribunales que los obligarán a reconocer algo que es claramente indesmentible.

Con todo, considero que es innecesario realizar un nuevo censo. En efecto, el levantamiento de datos realizado es suficientemente extenso y representativo, pudiendo y debiendo de consiguiente utilizarse. Con todo, no me cabe ninguna duda que tanto la convalidación de los datos censados y sobretodo la imputación de valores a las viviendas no censadas debe ser auditada y corregida rigurosamente.

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