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El doblaje de Concepción

por 29 octubre, 2013

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¿Qué pasará con el único doblaje existente hoy en la décimo segunda circunscripción senatorial?; la “Nueva Mayoría”, ¿podrá mantener el doblaje?

Un análisis de posicionamiento electoral a nivel local –en una comuna, en un distrito o en una circunscripción— debe considerar tres momentos. El primero, un análisis electoral de tendencias de largo plazo y de corto plazo. En segundo lugar, las características políticas y los rasgos particulares de cada escenario; y, en tercer lugar, las encuestas de intención de voto que se hacen en la coyuntura a propósito de la elección que se va a realizar.

En este breve análisis se pone atención en los dos primeros aspectos en la perspectiva de ponderar la posibilidad de que en esta elección senatorial se produzca el doblaje por parte de la Nueva Mayoría. Hay que agregar que el análisis considera los resultados que cada pacto logra en la circunscripción en cada una de las elecciones realizadas.

En la circunscripción se han realizado cinco elecciones presidenciales. Al analizar estos resultados en la “perspectiva de los doblajes” se observa que en el ’89 Aylwin con el 59% dobla a Büchi que sacó sólo el 23% de los votos. No obstante, la derecha con la votación de Errázuriz sube al 41% y con ello se anula el doblaje.

En el ’93 compiten seis listas y Frei con el 60% dobla a Alessandri que sacó el 21% de los votos. Si, a este último le agregamos el 5.5% de José Piñera, la votación de la derecha sube al 26%. Se observa, por tanto, que la concertación por sí sola dobla a la derecha. A su vez, si a Frei le sumamos los votos del PC, la votación de lo que hoy sería la “Nueva Mayoría” sube al 65%; y con ello, se supera a la derecha en casi 40 puntos porcentuales.

Como sabemos, la correlación electoral de fuerzas entre la derecha y la concertación se modifica sustancialmente desde fines de los noventa. En efecto, en las presidenciales del ’99 con seis candidatos en competencia, la derecha con Lavín sube 15 puntos porcentuales y llega al 42% de las preferencias. Con esta cifra, todo doblaje es imposible. De hecho, Lagos obtiene el 53% de los votos. Ahora, si le agregamos el voto de los comunistas, la votación sube al 56%. No hay doblaje.

En las presidenciales del 2005 con cuatro competidores, la derecha –con Lavín y Piñera— sube la votación de la presidencial anterior al obtener el 45.6% de los votos. Bachelet, a su vez, llega al 49.6%. No obstante, con esa votación dobla a Piñera (24%) y a Lavín (21%). Si le agregamos a la concertación la votación del PC se sube al 54.3%. Nuevamente, se está lejos del doblaje.

En el 2009 con cuatro competidores, la derecha con Piñera llega al 40% de las preferencias y nuevamente la concertación por sí sola o con el voto de los comunistas no logra doblar a la derecha en su votación.

En consecuencia, a nivel de la circunscripción y en el contexto de proyectar el resultado de las cinco presidenciales realzadas se observa que sólo en dos elecciones –la del ’89 y la del ’93— la concertación logro doblar en votos a la derecha. A su vez, cuando le agregamos el voto del PC esos doblajes se mantienen; es decir, el voto de los comunistas no fue suficiente. Lo relevante para la proyección, es que la distancia para lograr esos doblajes en las últimas tres elecciones fue superior a los 10 puntos porcentuales. Ni siquiera cerca.

A nivel de los diputados las votaciones históricas muestran que a nivel de la circunscripción los doblajes han sido mínimos. En las parlamentarias del ’89 no hay doblaje a nivel regional de la concertación por si misma ni con los votos del PC. No obstante, se produce doblaje cuando se agregan los votos de Hosain Sabag que en esta elección fue como independiente fuera de pacto.

En las parlamentarias del ’93 el doblaje es doble; es decir, la concertación --63.6%-- por sí misma dobla a la derecha que sólo llega al 27.9% de los votos; luego, con los votos del PC la votación de lo que hoy es la “nueva mayoría” sube al 71% de las preferencias.

En las elecciones de 1997 se vuelve a repetir la situación anterior; es decir, el doblaje es doble. La concertación logra el 59.7% de los votos y la derecha el 27%. Con los votos del PC la votación de lo que hoy es la “nueva mayoría” sube al 67%.

En las parlamentarias del 2001 ya no hay doblaje a nivel regional al proyectar los datos de la elección de diputados. La concertación logra el 55.4% de los votos y la derecha sube más de 10 puntos porcentuales al llegar al 39.7%. No hay doblaje. Tampoco ocurre cuando se agregan los votos del PC, ya que, se sube sólo al 60%.

En las parlamentarias del 2005 tampoco hay doblaje. La concertación se estabiliza en torno al 55% y la derecha baja cinco puntos porcentuales al llegar al 34.6% de las preferencias. Con los votos del PC la votación de lo que es hoy la “nueva mayoría” sube al 62.4%. No obstante, para este último caso, se estuvo a un poco más de tres puntos porcentuales.

En las elecciones del 2009 nuevamente no hay doblaje. La concertación y el PC –en el marco de un pacto por omisión— bajan su votación histórica y se instalan en el 51% de los votos. A su vez, la derecha recupera votación y se empina en el 38%.

En síntesis, al agrupar los cuatro distritos --42, 43, 44 y 45— y proyectar los votos a nivel de la 12° circunscripción senatorial en las 6 elecciones realizadas desde el ’89, se observa que la concertación  por sí misma sólo ha logrado doblar a la derecha en dos ocasiones –en el ’93 y en el ’97-. Al agregar los votos del PC, los dos doblajes se mantienen. No obstante, al agregar los votos de Sabag en el ’89 se agrega un doblaje y se sube a tres para el período.

¿Cómo se dan estas proyecciones a nivel local-municipal?

Los datos muestran que en las tres primeras elecciones municipales –1992, 1996 y 2000— se hubiese producido doblaje. En efecto, la concertación en esas elecciones obtiene a nivel de la circunscripción respectivamente el 58.4%, el 675 y el 64%. A su vez, la derecha obtiene también respectivamente el 23%, el 22% y el 29%. Finalmente, los votos del PC contribuyen a fortalecer estos tres doblajes.

A nivel de alcaldes de la tres elecciones –2004, 2008 y 2012— la concertación por sí misma logra doblaje sólo en la última municipal al llegar al 44.3% y la derecha al 21.3%. Con la votación del PC tampoco hay doblaje en ninguna de las dos primeras elecciones. Lo interesante es que en la última elección la derecha baja su votación de manera muy significativa al pasar del 36.6% --en el 2008— al 21.3% en el 2012.

Cuando analizamos lo que ocurre a nivel de concejales la concertación por sí misma no logra doblar a la derecha ni en el 2004 ni en el 2008. En el 2004 logra el 52.4% de los votos y la derecha el 31.6%. Con los votos del PC –y proyectar lo que hoy es la “nueva mayoría”— se sube al 62.8% de las preferencias y se logra el doblaje por muy pocos votos. En el 2008, al contrario, no hay doblaje con los votos del PC; mientras, la derecha mantiene su votación en torno al 31% la concertación y el PC bajan sus votos al 58.6%. Si bien no hay doblaje se estuvo a dos puntos porcentuales de lograrlo. En la elección del 2012 la “nueva mayoría” logra el 51.6% de las preferencias y la derecha el 27.7%. Si bien no hay doblaje, se estuvo a menos de dos puntos porcentuales de lograrlo.

¿Qué dicen los datos anteriores?

Entre el ’89 y el 2009 se han realizado 20 elecciones sin considerar las tres senatoriales: cinco presidenciales, seis de diputados, tres municipales generales, tres de alcaldes y tres de concejales. La concertación por sí misma ha logrado doblar a la derecha en ocho oportunidades: dos presidenciales –en el ’89 y en el ’93--; dos de diputados –en el ’93 y en el ’99--, tres municipales generales – en el ’92, ’96 y 2000--- y una de alcaldes –en el 2012--. Cuando agregamos la votación del PC –y proyectamos lo que hubiese sido la votación de la Nueva Mayoría— esos doblajes suben a 10; es decir, al 50%.

¿Qué relación hay entre estas tendencias generales con lo que ocurre a nivel senatorial?

A nivel senatorial, la experiencia nos muestra que de las tres elecciones realizadas –1989, 1997 y 2005— se han producido dos doblajes.

En 1989, la derecha obtuvo el 30.8% de los votos. A su vez, la concertación el 38.12% y el PAIS el 24.3%. Con estos datos, no hay doblaje. No obstante, ambas fuerzas –lo que es hoy la “nueva mayoría”— suman el 62.2%. En consecuencia, hay doblaje oculto.

En 1997, la derecha obtuvo el 27.8% de las preferencias. A su vez, la concertación sube al 61.5% y con ello logra el doblaje. Es más, con los votos del PC se sube al 68% y se ratifica el doblaje. En esta elección la concertación se queda con los dos cupos.

Finalmente, en las senatoriales del 2005 la derecha estanca su votación en torno al 27%. A su vez, la concertación con Navarro y Sabag llegan al 67.6% de los votos. En consecuencia, hay doblaje. Es más, con los votos del PC se sube al 72.2% y se ratifica el doblaje.

¿Habrá doblaje en noviembre?

Los datos muestran en general que hay altas probabilidades de mantener el doblaje. Las cifras muestran que en 23 elecciones a nivel de la circunscripción la concertación con el PC han ganado en 13 oportunidades. Ahora, si ponemos atención en los rasgos de la coyuntura nacional y local y en lo que ha pasado en las últimas elecciones las posibilidades de doblaje aumentan.

De hecho, la “nueva mayoría” en las últimas municipales dobló a la derecha en alcaldes y en concejales estuvo a dos puntos porcentuales de lograrlo. Y, en las primarias no sólo está el dato del triunfo arrollador de Bachelet, sino también que Allamand le ganó al gremialismo.

Hay cinco hechos locales que marcan fuertemente la elección senatorial de noviembre: (a) la histórica fuerza electoral que ha tenido la centro-izquierda en la región, (b) el “quiebre” entre la UDI y RN a nivel local; de hecho, la UDI va en la lista sin cupo RN, (c) la “debilidad política y electoral” de la derecha a nivel global, (d) el liderazgo “a la baja” de la Van Ryselberghe, (e) la inédita dupla Navarro-Escalona, (f) un movimiento social activo y distante con el gobierno –reconstrucción 27F, crisis pesquera y estudiantes— y (g) fuerzas duopolicas al alza.

Estos rasgos de la política local generan condiciones sociales y políticas favorables para el doblaje. Hoy, hay más razones para el doblaje en relación a lo que sucedía en el 2005. Hay olor a doblaje. Por ahora, sigamos esperando el desenlace.

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