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Fútbol chileno: la identidad del neoliberalismo

por 3 noviembre, 2013

Las declaraciones posteriores dejan en evidencia el éxito que ha tenido este fascismo neoliberal, donde la “identidad” lo posibilita todo, llegando a alabar incluso actos de barbarie. El mercado, que construye las identidades en torno a un conflicto con otro, fomenta este fascismo, de ahí que los jugadores estén para defender los “colores” y no a un compañero de profesión.
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El pasado domingo se jugaba un partido importante para el desarrollo del Campeonato Nacional: U. de Chile con U. Católica o, en la jerga favorita de los hinchas fascistas que pululan en el fútbol neoliberal, las madres contra las monjas. Como es de público conocimiento, dicho encuentro debió suspenderse producto de un proyectil que golpeó en la cabeza del jugador Fernando Meneses cuando se disponía a disparar un córner.

Cuando cayó, los jugadores de la U. de Chile se lanzaron a esconder la evidencia (Johnny Herrera, que tiene experiencia en estas lides) y a reclamarle al árbitro la “simulación” de Fernando Meneses, quien estaba sacando provecho de la situación.

Una vez conocida la suspensión, los futbolistas de “Azul Azul” se lanzaron a increpar a Meneses –quien tenía un TEC cerrado–, llegando a golpear la camilla. Este hecho repudiable expone de forma evidente una de las anomalías del fútbol nacional, la extrema irracionalidad con la que se defiende la “identidad del club” dentro y fuera de la cancha. Se evidencia una de las características definitorias del fascismo, la intolerancia a respetar al otro.

Las declaraciones posteriores dejan en evidencia el éxito que ha tenido este fascismo neoliberal, donde la “identidad” lo posibilita todo, llegando a alabar incluso actos de barbarie. El mercado, que construye las identidades en torno a un conflicto con otro, fomenta este fascismo, de ahí que los jugadores estén para defender los “colores” y no a un compañero de profesión.

“Meneses simulaba, quiso sacar ventaja deportiva", era el argumento de los jugadores de aquel club que algún día defendió los valores de una de las instituciones republicanas que aún nos enorgullece como chilenos.

Como el fascismo se expande en la ignorancia, aquellos jugadores olvidaron que cuando un jugador sí simuló una lesión, cuando no le cayó una bengala, los rivales reclamaron, pero jamás pensaron en ir a golpear la camilla donde estaba el Cóndor Rojas.

Las declaraciones posteriores dejan en evidencia el éxito que ha tenido este fascismo neoliberal, donde la “identidad” lo posibilita todo, llegando a alabar incluso actos de barbarie.

El mercado, que construye las identidades en torno a un conflicto con otro, fomenta este fascismo, de ahí que los jugadores estén para defender los “colores” y no a un compañero de profesión.

Este es uno de los éxitos de este fascismo neoliberal que ostenta el fútbol, que los jugadores no se conciban como compañeros, más allá de los colores. En jerga marxista, diríamos que a estos jugadores les falta conciencia de clase. Yo postulo que falta racionalidad y humanidad.

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