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Evelyn y la espiral del silencio

por 7 noviembre, 2013

En este contexto, no la tiene fácil la candidatura de Matthei. Solamente los más corajudos mantendrán su postura a pesar de la adversidad. Los “votos duros”, como diría alguien. En cambio, los votos de adherentes moderados, preferirán el bajo perfil y el silencio o, peor aún, se decantarán irremediablemente por la postura triunfalista de la Nueva Mayoría, agudizando aún más la crisis de la Derecha y de su abanderada.
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Evelyn Matthei sufre uno de los peores males que le puede ocurrir a una candidatura electoral: está siendo devorada por el silencio.

Sus partidarios esconden stickers, chapitas y emblemas de todo tipo y dejan de argumentar a su favor en el café de la esquina o en las reuniones sociales. Prefieren callar y escuchar con los dientes apretados la avasalladora perorata de sus adversarios, en especial la de los adherentes a Michelle Bachelet que, muy por el contrario, profieren orgullosos y a los cuatro vientos su preferencia electoral.

Hace casi cuarenta años, Elisabeth Noelle-Neumann describió este fenómeno. Lo denominó “la espiral del silencio“. Su tesis venía a decir que la disposición preferentemente gregaria del ser humano, lleva a este a buscar la aceptación del grupo. Por tal motivo mostrará aversión a asumir públicamente opciones que lo evidencien en una postura minoritaria que lo condene al aislamiento o a la reprobación social.

En este contexto, no la tiene fácil la candidatura de Matthei. Solamente los más corajudos mantendrán su postura a pesar de la adversidad. Los “votos duros” como diría alguien. En cambio, los votos de adherentes moderados, preferirán el bajo perfil y el silencio o, peor aún, se decantarán irremediablemente por la postura triunfalista de la Nueva Mayoría, agudizando aún más la crisis de la Derecha y de su abanderada.

En aquella línea, el individuo puede descubrir que está de acuerdo con el punto de vista predominante, lo que acentuará la confianza en sí mismo y facilitará la expresión de sus propias opiniones sin ningún tipo de peligro de aislamiento o, por el contrario, puede darse cuenta de que sus opciones están perdiendo terreno. En este último caso, cuanto más evidente parezca dicha pérdida, más inseguro se volverá y estará menos dispuesto a expresar en público sus propios puntos de vista.

Así, la tendencia de unos a hablar más alto y de los otros a callar, pone en marcha un proceso en espiral, muy contagioso entre la opinión pública, que terminará por silenciar el punto de vista minoritario y vis a vis, amplificará el que asuma la posición hegemónica.

En este contexto, no la tiene fácil la candidatura de Matthei. Solamente los más corajudos mantendrán su postura a pesar de la adversidad. Los “votos duros”, como diría alguien. En cambio, los votos de adherentes moderados, preferirán el bajo perfil y el silencio o, peor aún, se decantarán irremediablemente por la postura triunfalista de la Nueva Mayoría, agudizando aún más la crisis de la Derecha y de su abanderada.

La única salida posible a este embrollo, es que líderes de opinión de peso dentro del sector rompan el silencio y alcen con fuerza su voz en apoyo a la candidatura y con ello le den un segundo aire a la misma. Pero los llamados a hacerlo son precisamente los personeros de tendencia liberal moderada, ajenas al autoritarismo, que fueron los más dañados con la nominación “por carambola” de Evelyn Matthei. Las probabilidades, por tanto, de implementar la solución mencionada, son bastante remotas. Por el contrario, es más posible que aquellos, como un acto de protesta, se inclinen por la candidatura de Parisi, ahondando así las crisis de la derecha tradicional.

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