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¿Cómo logramos que Chile aproveche su capital humano avanzado?

por 28 diciembre, 2014

Actualmente, el principal organismo encargado de promover y financiar actividades relacionadas con el emprendimiento e innovación es Corfo. Si bien la institución previamente mencionada ha establecido convenios con CONICYT en el marco de iniciativas destinadas a impulsar el desarrollo de actividades conducentes a mejorar la actividad productiva en el país, éstas operan a nivel de proyectos adjudicados a grupos de investigación pertenecientes a instituciones académicas; sin considerar la posibilidad de que muchos posgraduados buscan iniciar actividades laborales de manera independiente, a través de ideas potencialmente ejecutables y a su vez escalables.
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Hace muy poco se realizó en Santiago el encuentro Chile Global 2014, actividad que convocó a investigadores chilenos para discutir temas considerados urgentes para la comunidad científica del país. Uno de ellos es el debate por la reinserción laboral de posgraduados. ¿Qué hacer con ellos? ¿Para qué el Estado ha gastado millones en la formación de profesionales que no devolverán esa inversión al país de manera óptima?

El llamado capital humano avanzado en Chile se ha generado, mayormente, a partir de los programas de becas de postgrado financiados por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT. Para quien no esté familiarizado con el tema, durante los últimos 6 años, el número de posgraduados de programas de magíster y doctorado se ha incrementado de manera acelerada gracias a la diversidad de becas para estudios en el país y en el extranjero, otorgadas por CONICYT.

Históricamente, en Chile se ha considerado que la formación de capital humano altamente calificado tiene como objetivo fundamental fortalecer a la academia. En opinión de ciertos sectores, esta visión padece de cierta miopía. Las competencias adquiridas por los posgraduados han probado su versatilidad en el sector productivo a través de la participación en proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i); sin embargo, en la práctica, ha costado convencer a la industria nacional sobre las bondades de contar con tan valioso recurso humano.

La buena noticia es que el país tendrá aproximadamente unos 8.500 nuevos doctores en el período 2008-2018. La mala es que el país podría desperdiciar el talento de un alto número de ellos.

Aquí hay un fenómeno preocupante que avanza y pareciera que ningún radar de la opinión pública lo detecta. La realidad nos muestra señales de una crisis silenciosa que, de no ser enfrentada pronto, podría convertir al programa de capital humano avanzado de CONICYT en un gran despilfarro de recursos públicos de Chile, debido a una irresponsable planificación. Si desglosamos los factores que han agravado esta crisis, podríamos responsabilizar a un mercado laboral colapsado, desregulado y estrangulado por la falta de recursos destinados a la creación de centros de investigación; inestabilidad económica presente e incertidumbre previsional futura; deficiente comunicación entre el Gobierno, el Congreso, la academia y el sector productivo; desinterés por contar con profesionales de alto nivel en las empresas a pesar de haber programas de inserción; problemas administrativos con ex becarios CONICYT y un sistema de retribución que no favorece la reinserción. Sí, todo esto es conocido por quienes miran el fenómeno desde adentro; no obstante, la falta de una visión estratégica por parte de las autoridades, hace que toda propuesta destinada a tratar el problema, corra el riesgo de convertirse en un intento disperso que no encuentra receptores.

Actualmente, el principal organismo encargado de promover y financiar actividades relacionadas con el emprendimiento e innovación es Corfo. Si bien la institución previamente mencionada ha establecido convenios con CONICYT en el marco de iniciativas destinadas a impulsar el desarrollo de actividades conducentes a mejorar la actividad productiva en el país, éstas operan a nivel de proyectos adjudicados a grupos de investigación pertenecientes a instituciones académicas; sin considerar la posibilidad de que muchos posgraduados buscan iniciar actividades laborales de manera independiente, a través de ideas potencialmente ejecutables y a su vez escalables.

Podríamos seguir sumando críticas al modelo actual pero no, es posible cambiar el rumbo del mero diagnóstico a las carencias presentes en el modelo en dirección hacia el desarrollo de propuestas que sean bien recibidas por CONICYT y representen el punto de partida para una colaboración fructífera. Sin embargo, si queremos conseguir este objetivo necesitamos que todos los actores, tanto en el país como en el extranjero, que sientan que deben decir algo al respecto para aportar a la discusión, se unan para trabajar en conjunto. Recientemente, un grupo de estudiantes de posgrado y posdoctorado de la Universidad de Manchester, Inglaterra, nos reunimos para analizar la situación en una mesa de trabajo que buscó contribuir a las iniciativas ya elaboradas por estudiantes de otras universidades del Reino Unido. Entre éstas se incluyen, por ejemplo, la posibilidad de replantear el ítem de retribución de impuesto a los becarios del programa Becas Chile, permitiendo así continuar la carrera académica en el extranjero en la forma de postdoctorados y crear redes de trabajo entre instituciones nacionales e internacionales. De este modo, los posgraduados no se verían forzados a regresar a Chile a cumplir el plazo dispuesto en las bases, a riesgo de no poder empezar sus actividades en un mercado laboral tan reducido y mal estructurado. Como resultado de nuestro esfuerzo, detectamos un conjunto de oportunidades para ser desarrolladas en la forma de propuestas, pero en esta ocasión se hará énfasis en tres líneas que no han sido completamente exploradas en foros de discusión sobre el aprovechamiento del capital humano y reinserción laboral: La consolidación de una política pública que destine el capital humano a regiones, inserción de capital humano en el sistema público y desarrollo de políticas que fomenten el emprendimiento personal.

Consolidación de una política pública que destine el capital humano a regiones

Geográficamente hablando, Chile es un país diverso con un gran potencial de desarrollo a nivel de regiones. Sin embargo, aunque suene contradictorio, esta retórica que ha sido discurso permanente de la clase política Chilena durante cada período eleccionario, no se ha consolidado definitivamente en términos de inserción de graduados/as en proyectos financiados por CONICYT (FONDECYT, FONDEF, FONIS, centros FONDAP y Regionales) e INNOVA. Recientemente, la Comisión Asesora Presidencial en Descentralización y Desarrollo Regional presentó un paquete de diez medidas destinadas a fomentar el trabajo en regiones. Esta propuesta llegó en un momento oportuno, ya que una de las medidas presentadas busca aprovechar el talento humano avanzado en el desarrollo de comunas y regiones. Por tanto, estaríamos contando con un instrumento valioso al momento de generar políticas públicas que tengan como objetivo una inserción efectiva de posgraduados que contribuyan al fortalecimiento nacional, regional y local, a través de sus competencias aplicadas al sector público, productivo y académico. No obstante, para que esta iniciativa funcione, es necesario que trabajemos activamente para mantenerla en lo más alto de las prioridades del país. La descentralización no puede ser postergada.

Inserción de capital humano avanzado en el sistema público

Las discusiones sobre capital humano avanzado generalmente presentan un sesgo que inclina la balanza a favor del desarrollo de la actividad científica (entiéndase como tal ciencias básicas y aplicadas); pasando por alto la existencia de iniciativas con un gran potencial para capitalizar las competencias de este talento humano avanzado en otros ámbitos que podrían contribuir a amalgamar aún más los esfuerzos actuales. El desarrollo de políticas públicas ofrece un campo bastante fértil para el aprovechamiento de competencias adquiridas por los posgraduados. Actualmente, CONICYT dispone de un concurso que ofrece becas de Magíster en Chile para funcionarios/as del sector público, pero esta iniciativa puede no ser suficiente para cubrir las expectativas de los Gobiernos de turno en cuanto a reformar el Estado y modernizar la gestión pública. Si se aplicaran incentivos para fomentar la postulación de postgrados con grado de magíster y doctor en los concursos públicos del sistema de Alta Dirección Pública del Servicio Civil; estaríamos disponiendo de un potencial mecanismo de reinserción efectivo y útil, fortaleciendo de este modo la profesionalización del Estado.

Políticas que promuevan el emprendimiento personal

Actualmente, el principal organismo encargado de promover y financiar actividades relacionadas con el emprendimiento e innovación es Corfo. Si bien la institución previamente mencionada ha establecido convenios con CONICYT en el marco de iniciativas destinadas a impulsar el desarrollo de actividades conducentes a mejorar la actividad productiva en el país, éstas operan a nivel de proyectos adjudicados a grupos de investigación pertenecientes a instituciones académicas; sin considerar la posibilidad de que muchos posgraduados buscan iniciar actividades laborales de manera independiente, a través de ideas potencialmente ejecutables y a su vez escalables. Actualmente, algunas universidades disponen de plataformas de emprendimiento de tipo incubadora apoyadas por Corfo y otras instituciones, pero la falta de confianzas en el sistema para dar sostenibilidad a estos proyectos dificulta su ejecución. En este contexto, es fundamental desarrollar una política de emprendimiento destinada a la creación de instrumentos que aseguren un marco legal; promuevan el start-up de proyectos personales desarrollados por los posgraduados en distintos ámbitos y faciliten la vinculación con instituciones públicas, privadas y/o académicas que estén interesadas en ejercer un rol patrocinador que asegure la viabilidad de las iniciativas seleccionadas.

Desde Manchester, nos gustaría saber que estas inquietudes que planteamos hagan eco en las agendas de quienes participaron del encuentro Chile Global 2014. Seguiremos trabajando para generar propuestas encaminadas a mejorar la realidad de la investigación chilena y reiteramos nuestro llamado a trabajar en conjunto. Creemos que el camino para la creación de una nueva institucionalidad en Chile puede verse beneficiado en gran medida si unificamos criterios sobre el significado e importancia de la descentralización para el desarrollo del país; el fortalecimiento de nuestras instituciones con profesionales altamente calificados y, especialmente, la necesidad de dar a los futuros investigadores un espacio y las confianzas para desarrollar al máximo sus capacidades. El aprovechamiento del capital humano debe ser una prioridad.

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