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Ampliación del puerto de Valparaíso

por 30 enero, 2016

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El Proyecto Terminal Cerros de Valparaíso (TCVAL) modernizará el Puerto, aumentando su competitividad a través de la construcción y operación de un terminal de contenedores con nuevos sitios de atraque, duplicando su capacidad de transferencia de carga, ganando terrenos al mar, adelantando la línea de costa siguiendo el mismo proceso de ampliación de Valparaíso de los últimos dos siglos para, así, atender el crecimiento del comercio exterior de Chile. También potenciará el uso del camino La Pólvora, del ZEAL y de la línea férrea, infraestructura fundamental para un terminal en que la carga sólo está de paso.

A principios del siglo XX, con la inauguración del canal de Panamá, Valparaíso no reaccionó a tiempo y quedamos fuera de las rutas comerciales más importantes del mundo, contribuyendo de manera directa al deterioro de la calidad de vida en nuestra ciudad.

Hoy estamos enfrentados a una realidad muy similar y a una decisión tan compleja como histórica, que, si se sigue retrasando, causará un daño irreversible y permanente para los porteños y también para todo Chile.

 Hoy el borde costero, donde se ampliará el puerto, no existe. Lo que tenemos no es bonito ni rentable para la ciudad y los porteños. El proyecto, en ese sentido, recupera esa parte del borde costero, transformándolo en un espacio para la actividad portuaria, en línea con su desarrollo histórico, generando vistas y perspectivas atrayentes y, especialmente, permitiendo que Valparaíso vuelva a ser puerto principal y no muera con su historia y su patrimonio abandonados.

Precisamente, el proyecto TCVAL hace uso de forma mucho más eficiente de las últimas aguas abrigadas existentes en la región. Cualquier otro proyecto será menos competitivo para nuestro comercio exterior. De ahí que el Estado chileno no puede darse el lujo de dilapidar un recurso existente y escaso como son las aguas abrigadas.

TCVAL se emplaza en un área portuaria definida en el Plan de Transformación Urbana del Borde Costero de Valparaíso, fruto de un consenso general entre la comunidad, la empresa privada y la autoridad y que fue antecedido por una larga y profunda discusión pública.

Hay diferentes formas de mirar el borde costero. Como vistas, que es importante, pero también como un ámbito de trabajo y desarrollo local. En una ciudad encerrada entre los cerros y el mar, es esencial y necesario seguir ganando espacio al mar para crecer.

Hoy el borde costero, donde se ampliará el puerto, no existe. Lo que tenemos no es bonito ni rentable para la ciudad y los porteños. El proyecto, en ese sentido, recupera esa parte del borde costero, transformándolo en un espacio para la actividad portuaria, en línea con su desarrollo histórico, generando vistas y perspectivas atrayentes y, especialmente, permitiendo que Valparaíso vuelva a ser puerto principal y no muera con su historia y su patrimonio abandonados.

La ciudad y el puerto tienen una estrategia de desarrollo conjunto. Es importante saber que no existe ningún impacto en el área protegida como Zona Típica, ni en el área del Sitio de Patrimonio Mundial Unesco, sino que es coherente en virtud de su Valor Universal Excepcional.

Es compartido el interés y la preocupación para que Valparaíso, como ciudad portuaria, no pierda sus actividades y, menos aún, su identidad marítima, fuente de sus particularidades culturales y arquitectónicas.

Al leer los documentos que fundaron la solicitud y la posterior declaración de Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad, se ve que el proyecto no afecta en nada la zona patrimonial sino que, por el contrario, la existencia del puerto es parte esencial del patrimonio de la ciudad. Sin puerto no hay Valparaíso y menos aún patrimonio que defender.

La UNESCO detecta la necesidad de ampliar el puerto ya que entiende que la sustentabilidad de la ciudad y su patrimonio se basa en la continuidad de la actividad portuaria. Si esta desaparece, como sucedería si los nuevos barcos que moverán el comercio internacional no pudieran atracar en su costa, el patrimonio de la humanidad también desfallece y muere. Sin puerto, el patrimonio será un simple recuerdo de un pasado glorioso, pero pasado.

Por todas estas razones, estamos convencidos que la ampliación del puerto es necesaria y esencial y que la forma en que fue concebida por el Estado de Chile lo hace un proyecto sustentable, acorde con la realidad económica del país, a la vez que procura velar y mantener los méritos universales y excepcionales por los que el área histórica del puerto fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

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