domingo, 7 de marzo de 2021 Actualizado a las 11:41

Perdonen el oportunismo

por Jorge Condeza Neuber, Ingeniero Comercial 2 mayo, 2016

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Señor Director:

Comenzó el otoño y junto a las hojas caen las peticiones de perdón. Piñera admite errores en el Cau Cau, ME-O  pide disculpas  por no poder dar mejores explicaciones, y Andronico por no poder hacer llover.

Pero el perdón más notable es el de Carolina Goic en el funeral de Aylwin. Con voz sorprendentemente firme, de negro, en un acto lleno de simbolismos, Goic manifestó: “Es hora de que los políticos pidamos perdón, por no haber actuado a tiempo, por las faltas de ética, por faltar a la confianza de nuestros representados”. Sorpresa para algunos y mucha envidia en otros, por no ser ellos quienes aprovecharan la ocasión de mostrarse “estadistas” en un momento crítico de la política en Chile  y frente al féretro de un expresidente, sellando con sangre  una promesa ante el país y ante el líder que se despide. No es cualquier discurso, conecta su promesa de que lo ocurrido no volverá a pasar, con la figura de Aylwin, y Goic sabe que se lo cobraran cada vez que se pueda, más aún porque algunos envidiosos han manifestado que hubo un aprovechamiento, algo así como un oportunismo calculado, dicen.

Pero volvamos al mundo real. Enfrentada a los hechos, ¿alguien cree que Carolina Goic no hará lo que se requiera, dejando de lado su particular forma de ver el mundo?. Es que la política es una actividad que enfrenta a los líderes a decisiones difíciles, donde solo a veces prima el interés general y donde deben seguirse procedimientos muchas veces inexplicables para la gente de a pie. La política no puede permitirse el lujo de aplicar siempre el mismo patrón moral y menos el de una sola persona, salvo que tenga tanto poder y tanto poder de convencimiento que haga que el resto la siga y la imite.

Dudo que a partir de ahora la DC quite el apoyo a candidatos corruptos, aprovechadores, que hagan del tráfico de influencias su mecánica o el cohecho su estilo de vida. Lo dudo, y pienso que muchos también.  Por eso creo que el discurso puede ser una petición de perdón sincero, pero dudo que si no los hubiesen pillado alguien habría pedido perdón y dudo además que esto los obligue al nunca más. Siempre habrá forma de echarle la culpa a alguien, al sistema o a los socios de conglomerado, porque no es lo mismo pedir perdón que asumir responsabilidad, no es lo mismo denunciar, que hacerse cargo del problema y no es lo mismo querer aparecer como el bueno de la película, sin que se solucionen los problemas de fondo.

No esperemos mucho, la política tiene que mejorarse, pero aún no está el terreno para hacer promesas incumplibles en un funeral de estado; la cuenta siempre se pasa y si no es así, solo se hace el ridículo. Está de moda pedir perdón, pero sabemos que es eso, solo una moda. Ahora solo queda esperar cuál será el primer caso en que Goic se salte la promesa en la capilla ardiente.

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