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La operación Panzer

por 14 junio, 2016

La operación Panzer
En el medio de Copesa no solo ocupó la portada y las tres primeras páginas, sino que, además, estas contenían información a nivel de detalles –solo faltó que nos enteráramos del menú– de la comida sostenida en el departamento del agente chileno, la cual fue definida como “secreta”.
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Es evidente: a Insulza le atrae más cumplir un rol de líder político del oficialismo que de agente chileno ante La Haya. Y en La Moneda sufren, ya que cada cierto tiempo aparece opinando de la contingencia, pese a que el tema que debería mantener la concentración del ex ministro es la contramemoria que nuestro país debe presentar frente a la demanda boliviana.

En los últimos días ha desplegado una intensa ofensiva comunicacional para proyectar lo que a todas luces parece ser un intento por volver a la agenda política con un objetivo claro: liderar un pacto nacional que contribuya a superar la crisis política actual.

Seguramente Insulza tiene la capacidad para impulsar los dos roles, el punto es que esto habla de la pobreza actual de liderazgos que tiene Chile.

¿Hay detrás de esta irrupción un simple intento desesperado por aportar, como un militante más del PS, con salidas a una crisis profunda? Obviamente no podemos descartarlo, pero parece que la apuesta es mayor.

Vamos a los detalles: de manera casi simultánea, Insulza se encargó de informar de sus planes políticos en El Mercurio y La Tercera. Es más, en el medio de Copesa no solo ocupó la portada y las tres primeras páginas, sino que, además, estas contenían información a nivel de detalles –solo faltó que nos enteráramos del menú– de la comida sostenida en el departamento del agente chileno, la cual fue definida como “secreta”.

Nueve dirigentes llegaron al encuentro que se realizó exactamente a la misma hora que jugaba Chile por la Copa América –después la clase política se pregunta por qué tiene tanta distancia con la gente común y corriente…–. Seguramente aún debe sentirse incómodo el locuaz presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade, cuando leyó las ácidas críticas que él mismo expresó contra Burgos (aún ministro), Eyzaguirre y la propia Presidenta, en la seguridad de que se trababa de un espacio “reservado”.

Promueve un pacto de gobernabilidad que parta desde el PS y vaya sumando a todos los partidos del país, abarcando incluso al mundo empresarial. Sin duda, dos ejes que pueden ser vistos con muy buenos ojos por todos los actores políticos y la elite nacional. Lo que queda ahora es explicar en qué consistiría este acuerdo transversal –de la filtración del encuentro solo se mencionó la idea– y despejar qué rol cumplirá José Miguel Insulza. En todo caso, esperemos que sea acotado, la defensa de Chile en La Haya requiere de mucha dedicación y tiempo.

Creo que la inquietud de Insulza es válida. En un momento en que nadie –sí, escuchó bien, nadie– en la Nueva Mayoría está ejerciendo un rol de conducción o de alineamiento, se abren espacios para que el que se sienta en condiciones de hacerlo tome la iniciativa.

En el PPD las energías están puestas en poder sortear el tema de los aportes de SQM e incluso en terminar de conformar la estructura directiva de la elecciones que ocurrieron hace casi un mes –pese que muchos se burlaron de la lentitud con que se conoció al ganador de las elecciones en Perú–; la DC ha depositado sus esperanzas en que una vez que Burgos supere su cansancio pueda cumplir el rol de presidenciable; los radicales viven actualmente de la ilusión de Guillier, pero sin que este se tome aún en serio esta opción; en el PS han vuelto las disputas entre Escalona y Allende y, finalmente, Ricardo Lagos no ha sido capaz de despejar si tiene o no intenciones de ser el líder que la Nueva Mayoría necesita, apareciendo cada cierto tiempo con propuestas de país que más se parecen a un pontificado.

Insulza visualizó una oportunidad y la está aprovechando. Dos son las ideas centrales de su relato: en primer lugar, hace un llamado a la dirigencia del conglomerado oficialista para detener el “fuego amigo” y tener mayor disciplina desde los partidos de la NM. Y por otra parte, promueve un pacto de gobernabilidad que parta desde el PS y vaya sumando a todos los partidos del país, abarcando incluso al mundo empresarial.

Sin duda, dos ejes que pueden ser vistos con muy buenos ojos por todos los actores políticos y la elite nacional. Lo que queda ahora es explicar en qué consistiría este acuerdo transversal –de la filtración del encuentro solo se mencionó la idea– y despejar qué rol cumplirá José Miguel Insulza. En todo caso, esperemos que sea acotado, la defensa de Chile en La Haya requiere de mucha dedicación y tiempo.

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