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Análisis

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La creciente amistad chileno-China en temas de Defensa

por 24 junio, 2016

La creciente amistad chileno-China en temas de Defensa
La inclusión de un acuerdo sobre “espacio y satélites” no parece producto del azar ni letra muerta. En las conversaciones entre ambos países sobre la construcción de un puente de fibra óptica submarino entre ellos, el subsecretario Huichalaf –quien preside el Consejo de Ministros para el desarrollo digital y espacial– se dio tiempo para visitar las instalaciones de Chines Academy of Space Technology (CAST) en compañía del embajador de Chile en China, Jorge Heine (PPD), y el agregado de Agricultura en China, Carlos Parra, actor fundamental en el desarrollo espacial chileno e impulsor de la adquisición del Fasat Charly cuando fue subsecretario de Aviación.
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El principio de que la defensa nacional es una política de Estado, conlleva la obligación permanente de preocuparse de su financiamiento, de generar decisiones técnica y políticamente fundadas y realizar prospección estratégico-política adecuada y a tiempo sobre los intereses nacionales en que se fundan las decisiones.

La duda que hoy ronda al país es si tales requerimientos de racionalidad se están cumpliendo. Sobre todo en medio de la anomia e incompetencia política que domina el Gobierno –no menor en el área de la Defensa–, amén del desfile militar ante el Ministerio Público por situaciones irregulares en la administración de los recursos financieros de las instituciones castrenses.

Entre los temas a considerar con cierta urgencia está la vida útil de unidades de la Escuadra Nacional, y el viejo tema de las comunicaciones a nivel nacional, sobre todo ahora que está llegando a su fin la vida útil del satélite chileno Fasat Charly.

En este último caso, antes de adoptarse decisiones, debiera conocerse cuánto de lo programado y prometido se cumplió, particularmente en materia de uso civil.

Eso debería conocerse antes de decidir la renovación de los sistemas, pues existe la percepción de que la Fuerza Aérea se llevó el tema y su operación “para la casa”, dejando poco o ningún beneficio para el mundo civil. Incluso debería transparentarse el modelo de negocios aplicado para saber cuánto de racionalidad y buena inversión hubo.

Al estar frente al término de la vida útil del satélite chileno, el país inevitablemente debe barajar las posibilidades para la renovación del Sistema Satelital en operaciones antes de formalizar un llamado a licitación. Más aún, si se explora un cambio estratégico, esto debe ser un proceso informado.

Hasta ahora ha habido una alianza tácita del país con la tecnología espacial europea. El desarrollo de Fasat Alfa y Bravo estuvieron a cargo de la firma Inglesa Surrey, y Fasat Charly –actualmente operativo– fue diseñado y construido por el consorcio franco europeo EADS Astrium, actual Airbus Group.

Sin embargo, las actuales autoridades de Gobierno parecen dispuestas a ampliar el espectro de posibilidades para la adquisición de un nuevo satélite, ahora mirando hacia el oriente.

El comercio entre Chile y China se ha cuadriplicado en los últimos diez años, dejando atrás la imagen de que el país asiático solo generaba productos de imitación y livianos. Hoy China se ha constituido en proveedor de Chile en tecnología de punta en áreas estratégicas como la minería, la construcción o el transporte público.

Ambos países comenzaron el 2015 un diálogo abierto sobre intercambio tecnológico, el que se materializó en febrero del 2016 con la firma de un acuerdo bilateral de colaboración, que incluye cooperación en materias emergentes, como “computación en nube, Internet de las cosas, big data, comercio electrónico, televisión digital, Smart cities, comunicaciones móviles, espacio y satélites”, acuerdo suscrito entre el subsecretario de Telecomunicaciones, Pedro Huichalaf, y el vicepresidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República Popular China, Lin Nianxiu. Todo ello en el marco de una visita oficial de Chile a China.

Los guiños al gigante asiático en materia espacial han tenido un pívot especial en el sector Defensa, donde el actual ministro José Antonio Gómez pertenece a la misma tienda política de Carlos Parra, el Partido Radical. En junio del 2015, el ministro Gómez, antes de iniciar su visita a China, anunciaba desde el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), su intención de visitar y conocer la tecnología espacial China, acentuando su interés en los exitosos sistemas de lanzamiento que posee dicho país y en su trayectoria en la fabricación de sistemas satelitales, tanto de observación como de comunicaciones.

La inclusión de un acuerdo sobre “espacio y satélites” no parece producto del azar ni letra muerta. En las conversaciones entre ambos países sobre la construcción de un puente de fibra óptica submarino entre ellos, el subsecretario Huichalaf –quien preside el Consejo de Ministros para el desarrollo digital y espacial– se dio tiempo para visitar las instalaciones de Chines Academy of Space Technology (CAST) en compañía del embajador de Chile en China, Jorge Heine (PPD), y el agregado de Agricultura en China, Carlos Parra, actor fundamental en el desarrollo espacial chileno e impulsor de la adquisición del Fasat Charly cuando fue subsecretario de Aviación.

Dicha visita incluyó, además, una reunión bilateral con Xu Dazhe de China National Space Administration, quien también ostenta el cargo de viceministro en el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información China.

Los guiños al gigante asiático en materia espacial han tenido un pívot especial en el sector Defensa, donde el actual ministro José Antonio Gómez pertenece a la misma tienda política de Carlos Parra, el Partido Radical. En junio del 2015, el ministro Gómez, antes de iniciar su visita a China, anunciaba desde el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), su intención de visitar y conocer la tecnología espacial China, acentuando su interés en los exitosos sistemas de lanzamiento que posee dicho país y en su trayectoria en la fabricación de sistemas satelitales, tanto de observación como de comunicaciones. La mencionada visita se materializó durante los 6 días que permaneció en China y desde donde dio luces de lo que espera el Estado chileno para un nuevo SSOT o Fasat Delta: características similares a las que posee el satélite Chino de observación Jilin 1.

Así las cosas, el romance de Chile con China en materia estratégica, si bien alejado de miradas indiscretas, parece florecer con mil flores y, como estas cosas tienen ciclos largos, es conveniente apreciar lo que entre bambalinas viene ocurriendo.

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