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Matemos a todos (los delincuentes)

por 6 agosto, 2016

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Una desagradable sorpresa me llevé, al igual que muchos, este miércoles en Facebook. Gran parte de mis “amigos” estaban compartiendo el mensaje en que se declaraban públicamente un peligro para la sociedad “porque al igual que esos dos inocentes padre e hijo que quedaron en prisión preventiva por matar a una lacra…”.

El fenómeno de las redes sociales ya es conocido, muchas personas creen todo lo que publican en ellas y lo comparten haciéndose parte de una cadena de noticias falsas y sin sentido. Peor aún, ni siquiera las leen o corroboran que la información sea oficial o son de fuentes confiables.

Una de las mayores muestras de estupidez humana fue la de este miércoles, no por compartir ese mensaje en particular, sino por lo que decía.

Lo de esta última cadena, surgida (según la información dada conocer hasta el momento) por el asesinato del delincuente que trató de robar un vehículo y donde el dueño y su hijo lo mataron a golpes, es una apología al fascismo en su sentido más puro. Llegando al punto de justificar la muerte del delincuente y tratando como héroes a los asesinos.

Esta cadena refleja el síntoma de la sociedad que tenemos y de cómo la hemos construido, separando cada vez más a los “otros” de “nosotros”, separación que termina en bloqueo y desconocimiento. Nuestra sociedad se autoinstituye en términos de "nosotros" frente a los "otros" del exterior, creando distinciones y la autodesignación de ser superiores los primeros frente a los segundos. Asimismo, busca expulsar simbólicamente al otro al mundo natural, fuera de lo cultural, que siempre es considerado como lo propio y como tal, lo verdadero.

Parte de ello surge por ignorancia y por miedo. El desconocimiento de cómo funcionan las instituciones aceleran las manifestaciones de masas, las personas promedio conocen y utilizan el concepto de legítima defensa, pero no lo entienden, no saben cómo se aplica, se dejan llevar por la opinión del resto y desparraman contra el mundo criticando al sistema. Mientras más malos seamos con los malos es mejor, por ello piden que las condenas sean mayores, algo que claramente no soluciona en nada el problema de fondo.

También surge porque vivimos en una sociedad de consumo fomentada por el capitalismo. Estamos más preocupados de querer tener que de querer ser. Queremos tener el mejor auto, el mejor celular, las mejores zapatillas, más dinero, un mejor trabajo para tener más dinero; pero no estamos preocupados de querer ser mejores personas, mejores vecinos, mejores familiares, mejores amigos, ser felices. No, porque eso no nos interesa. Queremos tener. Así, en nuestra sociedad las personas valen por lo que tienen y no por lo que son.

La propuesta de quienes compartían ese mensaje en Facebook era matar a los delincuentes, por eso matémoslos a todos, olvidémonos de la justicia y hagámosla por cuenta propia, que se vuelva a un estado pre social al más puro estilo de Leviatán de Hobbes, donde el hombre es malo por naturaleza, donde prevalezca la preservación y la confrontación, donde los hombres se rijan por las pasiones, la ignorancia y la crueldad, y provoque un deseo de acumulación insaciable de poder. Así, el hombre contará solo con sus capacidades para defender el fruto de su trabajo, por lo que vivirá en un estado de alerta permanente y de peligro constante

Esto se vincula directamente con las oportunidades que tienen las personas para surgir, las que son dispares y están vinculadas con el nivel económico que tenga la familia en donde se nace y que condiciona ciertamente el acceso a la educación.

La educación es el motor de los cambios sociales, por lo cual es tan importante cambiarla en Chile. Actualmente tenemos una educación que enseña que la persona se hace a partir de lo que tenga, por eso algunos roban y matan para tener, por eso un joven cualquiera en una noche cualquiera apuñala a otro para quitarle el par de zapatillas porque quiere tener ese par de zapatillas; y eso nace desde la educación, porque se enseña que lo importante para que seas alguien es que debes tener. De ahí que a los defensores del padre e hijo que mataron al otro les importaba más el auto que la vida del delincuente.

Asimismo, si les preguntáramos a alumnos de enseñanza básica o media por qué estudian, seguramente la gran mayoría, por no decir casi la totalidad, responderá que para “ser un buen trabajador” (necesario para mantener al capitalismo); muy pocos responderán que lo hacen para ser mejores personas o para cambiar la sociedad. La formación debe establecerse en este sentido, en el ser, enseñando valores como el respeto a la vida, la vida comunitaria, el desarrollo colectivo, la solidaridad, el sentido de justicia.

La propuesta de quienes compartían ese mensaje en Facebook era matar a los delincuentes, por eso matémoslos a todos, olvidémonos de la justicia y hagámosla por cuenta propia, que se vuelva a un estado pre social al más puro estilo de Leviatán de Hobbes, donde el hombre es malo por naturaleza, donde prevalezca la preservación y la confrontación, donde los hombres se rijan por las pasiones, la ignorancia y la crueldad, y provoque un deseo de acumulación insaciable de poder. Así, el hombre contará solo con sus capacidades para defender el fruto de su trabajo, por lo que vivirá en un estado de alerta permanente y de peligro constante.

Seguramente, los defensores de lo material por sobre la vida desean eso, pero para que aquello no suceda, podemos empezar a cambiar nuestra sociedad y la forma de ver al otro si logramos entender la alteridad y tenemos empatía con el resto.

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