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El abuso de poder del Honorable Marcelo Schilling

por 7 agosto, 2016

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Este martes 2 de agosto al finalizar la interpelación a la Ministra del Justicia Javiera Blanco el diputado Marcelo Schilling, representante del distrito Nº12 correspondiente a la ciudad de Valparaíso, ex Embajador de Chile en Francia y ex representante nacional ante la OCDE, expresó con énfasis su deseo de que las manifestantes gremiales – mayoría mujeres al parecer, según se observa en la expresión de Schilling -de Gendarmería y del Ministerio de Justicia, hicieran abandono de la sala. En ese momento las manifestantes gritaban consignas y “expresiones diversas” contra la Ministra y contra el diputado Andrade, quien presidió la sala y que, como se sabe, es un beneficiario directo del caso-jubilación Myriam Olate.

La indignación de las manifestantes puede entenderse –tal vez- en ese cuadro. El matrimonio (o ex) Andrade-Olate, con cargo al Estado, queda a partir del mes pasado con rentas mensuales de 12 millones de pesos. El honorable diputado Schilling, con varios estudios inconclusos a nivel universitario, disfruta desde hace tiempo con varios millones al mes, todos también con cargo al Estado. En contrapartida, las manifestantes, siendo de Gendarmería o del Ministerio de Justicia, tienen sueldos que no superan los $ 800.000 mensuales en promedio. Por otro lado, la actitud impertérrita de la Ministra Blanco para referirse a los hechos que motivaron parte de la interpelación –niños muertos en el SENAME- genera al menos escalofríos (de hecho, el tema hizo llorar a la diputada Vallejo durante la sesión).

El asunto es que el Honorable diputado Schilling desde su asiento en la Cámara de Diputados y con la seguridad que le imprime la protección de la clase política, les gritó a las manifestantes una frase que alude a su género, su edad y su aparente sexualidad recurrente, todo ello para indicarles la salida del recinto. Ninguna de las tres condiciones debería ser ofensiva en sí misma (sabemos a ciencia cierta que el mismo Schilling comparte, al menos, una de ella), pero la forma y el uso –y Schilling lo sabe de sobra- sí lo son.

El asunto es que el Honorable diputado Schilling desde su asiento en la Cámara de Diputados y con la seguridad que le imprime la protección de la clase política, les gritó a las manifestantes una frase que alude a su género, su edad y su aparente sexualidad recurrente, todo ello para indicarles la salida del recinto. Ninguna de las tres condiciones debería ser ofensiva en sí misma (sabemos a ciencia cierta que el mismo Schilling comparte, al menos, una de ella), pero la forma y el uso –y Schilling lo sabe de sobra- sí lo son. Abuso de poder –fue un insulto por micrófono y con la protección de la fuerza pública-, e impunidad para Schilling ya que una eventual sanción que si llega a haberla, será risible. Por último y lo que más llama la atención, se observó la pasividad de la misma Ministra Blanco junto a otra honorable –únicas mujeres entre 12 ocupantes de las testeras-, del Opus Dei Ministro Fernández y de otros honorables y autoridades frente a la expresión del diputado. Se observa también un silencio total de ellos pasado un par de días del incidente lo que convierte a estos honorabl@s y ministr@s en cómplices pasivos del mismo, tal vez y solo tal vez, porque consideran que Schilling solo fue su vocero. En una de esas, la frase de Schilling es lo que Blanco, Andrade y Cia quisieran decirles a las madres de los niños muertos en el SENAME, a ver si así se callan y dejan de molestar.

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