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Convención de DDHH de las personas mayores, un acuerdo imprescindible

por 12 octubre, 2016

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La semana pasada, después de algunas consultas en las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Familia de la Cámara de Diputados, supimos que nuestro Congreso avanzó un paso más en la ratificación de la Convención Interamericana sobre protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que será completamente aprobada en corto plazo. Esto no debe ser considerado un acto simbólico, porque tiene carácter vinculante, marcará un antes y un después en materia de acuerdos societales respecto de la forma en que queremos vivir y avanzar en derechos al final de la vida. Además, significa un respaldo a la labor para quienes creemos que el enfoque en las políticas públicas relacionadas con la vejez debe estar en las personas.

La evidencia en Chile es indiscutible. Somos los más longevos de América Latina, dado que nuestra expectativa de vida supera ya los 80 años (OMS). Además, no solo envejecemos sino que lo hacemos a una velocidad sin precedentes: en menos de cuatro décadas vamos a triplicar nuestra población de 60 años o más (INE) y hoy uno de cada cinco ciudadanos(as) tiene más de 60 años (CASEN). Estos datos demuestran el resultado de un proceso de avances en materias sanitarias y sociales, pero también nos plantea nuevas problemáticas que deben encontrar modelos de abordaje sustentados en derechos.

Hace ya diez años vislumbramos el escenario demográfico y de vulnerabilidad que condicionan los años. Por eso, Chile se dio a la tarea de buscar mecanismos jurídicos que ayudasen a garantizar la obligatoriedad de respetar, proteger, promover y hacer efectivos los derechos de las personas mayores en temas como salud, trabajo, seguridad de ingresos, pensiones dignas, vivienda, cuidados de largo plazo, entre otros.

Lo anterior, considerando que es una urgencia avanzar en políticas públicas en nuestro país y en América Latina, pero sobre todo en políticas que superen el asistencialismo y pongan a la persona como eje de la tarea. Fue así que el Gobierno de Chile -junto a otros países- suscribió la Declaración de Brasilia, que propuso una Convención de Derechos de las Personas Mayores.

El año 2009, correspondió la Tercera Reunión de Seguimiento de la Declaración, en la que Chile asumió el liderazgo para seguir construyendo la Convención Interamericana de Derechos Humanos de las Personas Mayores y acordar las estrategias para su aprobación.

Actualmente, la Convención es un hecho, la Presidenta Michelle Bachelet firmó el proyecto de ley para su ratificación en junio recién pasado, iniciativa que ha tenido rápida tramitación en el Congreso con una proyección auspiciosa por lo ocurrido la semana anterior en la Cámara de Diputados.  

En este escenario cambiante y exigente, es oportuno que Chile se haya sumado a otros países de la región en la ratificación de este acuerdo que busca garantizar calidad de vida, bienestar, salud, pensiones dignas y otros derechos humanos de las personas mayores, sobre todo en áreas donde aún se requiere de estándares, lineamientos técnicos y medidas más específicas que las existentes, por lo que seguiremos trabajando.

La situación sociodemográfica va a seguir generando nuevos contextos y nuevas demandas en nuestro país. En este escenario cambiante y exigente, es oportuno que Chile se haya sumado a otros países de la región en la ratificación de este acuerdo que busca garantizar calidad de vida, bienestar, salud, pensiones dignas y otros derechos humanos de las personas mayores, sobre todo en áreas donde aún se requiere de estándares, lineamientos técnicos y medidas más específicas que las existentes, por lo que seguiremos trabajando.

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