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Integración vertical de las Isapres contra el derecho a la salud bucal

por 5 diciembre, 2016

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La publicación en El Mostrador del artículo 'Contraloría abre caja de Pandora y obliga a Superintendencia de Salud a investigar integración vertical de Isapres' nos remite a una situación que el Colegio de Cirujano Dentistas viene denunciando hace tiempo: que la estructura de propiedad de las isapres excede el marco legal vigente y atenta contra el acceso a la salud bucal de los chilenos, que es el área de la salud donde se manifiesta de manera más brutal la exclusión de sectores significativos de la población.

Hace algunos meses, nuestra orden denunció ante la Fiscalía Nacional Económica y puso a disposición de la Superintendencia de Salud las irregularidades que radican en la estrategia de integración vertical aplicada por isapres y megaprestadores, lo cual se traduce en perjuicios para pacientes que quieren acceder a la salud bucal. La consecuencia más directa se produce con los planes odontológicos “con descuento” que se ofrecen y que buena parte de los usuarios contrata.

Pero tal descuento es falso. Esto sucede porque para suscribir un plan de isapre que incorpore atenciones dentales, las personas afiliadas deben cubrir un costo adicional en UF. En esas circunstancias, se ofrecen convenios con determinados prestadores pertenecientes al mismo conglomerado, lo que supondría un beneficio a nivel de descuento, pero el valor ofrecido está abultadamente por sobre el precio de mercado.

Es decir, si el usuario dice que no y busca un dentista por su propia cuenta, comprobará que los costos serán iguales y más baratos que el supuesto precio rebajado que le están presentando. La isapre no permite que se encuentren esa oferta y esa demanda y, en cambio, hace valer la oferta falsa solo para los prestadores propios.

Estas situaciones se cumplen en el caso del acceso a la salud bucal, con los evidentes perjuicios que esto provoca a los bolsillos de los usuarios, peor aún, sin que estos se den cuenta. En lo que respecta a los dentistas, perjudica y excluye a quienes no pertenecen a los megaprestadores, pero también afecta a quienes están dentro. Según nuestras estimaciones, estas compañías están reteniendo cerca del 50% del pago efectuado por los pacientes para sus tratamientos. De esta manera, el mercado de las isapres es el único cuyo área administrativa recibe una ganancia superior a lo que produce.

Llamativamente, esta situación está contenida en una investigación efectuada por la propia Fiscalía Nacional Económica, cuyo título es “Recopilación de las Investigaciones de la Fiscalía Nacional Económica: Una Mirada de Libre Competencia a Ciertos Aspectos de la Industria de la Salud”.

En esa investigación se señalan ciertos aspectos del mercado de la Salud, entre los que se incluye la “integración vertical y posibles riesgos para la competencia”. Ahí se plantean supuestos que efectivamente se producen en el área de la salud odontológica y que a nuestro juicio perjudican a los usuarios del sistema privado de salud e implican, entre otras cosas, conductas anticompetitivas y de exclusión.

Es pertinente citar algunas partes de ese informe, como aquella que plantea que “la integración vertical entre Isapres y prestadores institucionales de salud también podría implicar un riesgo de reducción de las alternativas disponibles para los usuarios del sistema privado, al momento de escoger en cuál de estos prestadores atenderse, aumentando la diferenciación de los servicios. Este aspecto probablemente es más relevante en el caso del tratamiento de patologías de complejidad, donde la posibilidad de escoger a un especialista prestador individual o prestador institucional determinado se vuelve primordial para el beneficiario, dada la mayor confianza que podría existir en la relación entre el paciente y un médico especialista en concreto, o un prestador institucional en particular. ”

En otra parte, se señala que “en relación con posibles conductas de exclusión a prestadores no relacionados por medio de la integración vertical, es necesario tener en consideración que, en ausencia de una regulación que obligue a las aseguradoras a entregar condiciones no discriminatorias a todos los prestadores institucionales y en presencia además de una baja competencia en el nivel aguas abajo, podrían existir incentivos para que las Isapres incrementen artificialmente la demanda por sus propios prestadores, en desmedro de terceros competidores aguas arriba, con los eventuales riesgos exclusorios que ello conllevaría en ese nivel”.

Como mencionábamos más arriba, estas situaciones se cumplen en el caso del acceso a la salud bucal, con los evidentes perjuicios que esto provoca a los bolsillos de los usuarios, peor aún, sin que estos se den cuenta. En lo que respecta a los dentistas, perjudica y excluye a quienes no pertenecen a los megaprestadores, pero también afecta a quienes están dentro. Según nuestras estimaciones, estas compañías están reteniendo cerca del 50% del pago efectuado por los pacientes para sus tratamientos. De esta manera, el mercado de las isapres es el único cuyo área administrativa recibe una ganancia superior a lo que produce.

A nuestro juicio, las isapres están utilizando a sus afiliados para su beneficio comercial. El monto mensual no se usa para cubrir el copago, sino que finalmente sirve de nexo con el megaprestador. Se ofrecen descuentos que no existen, por lo tanto, es una ganancia indebida.

La responsabilidad de hacer cumplir estos principios radica en la autoridad, pero la extensión generalizada de estas prácticas nos demuestra que estamos frente a una débil regulación.

Asistimos, por lo tanto, a un problema grave que debe ser abordado urgentemente. Nuestra convicción es que el acceso a la salud debe ser un derecho garantizado por la Constitución y no debe definirse en el ámbito del mercado. Pero mientras esto no suceda, y tal como lo estipula la legislación vigente, apuntamos a que el mercado de la salud, al menos, funcione bajo la lógica de la libre competencia. Para ello, el abuso que cometen estos holdings debe terminar. No es aceptable que se juegue con la salud de la población y con el desempeño profesional de los dentistas.

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