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El PS, Insulza y la rebelión de los sargentos

por 18 agosto, 2017

El PS, Insulza y la rebelión de los sargentos
Fuera de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, debe ser el socialista con más reconocimiento público que se pueda encontrar. Nadie entiende mucho, entonces, por qué su partido lo corretea primero desde la V Región hasta la III de Atacama, y luego lo empuje al límite fronterizo, a ser candidato por Arica. No es que este sea un territorio de segunda categoría sino que tal vez la mejor carta senatorial del viejo PS recibe un trato inmerecido, y poco falta para que le ofrezcan el consulado honorario de Tacna.
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El vía crucis de José Miguel Insulza para ser candidato a senador y volver a la política activa por la puerta ancha, es digno de una crónica sobre el destino de los próceres de la Revolución Francesa. Todos terminaron en la guillotina. Por cierto, menos el genio oscuro, Joseph Fouché.

Insulza no viene de cualquier parte. Viene de ser secretario general de la OEA y agente de Chile en La Haya, además de tener los blasones de subsecretario y luego ministro de Relaciones Exteriores, ministro Secretario General de la Presidencia, y después ministro del Interior y Vicepresidente de la República. Fuera de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, debe ser el socialista con más reconocimiento público que se pueda encontrar. Nadie entiende mucho, entonces, por qué su partido lo corretea primero desde la V Región hasta la III de Atacama, y luego lo empuje al límite fronterizo, a ser candidato por Arica. No es que este sea un territorio de segunda categoría sino que tal vez la mejor carta senatorial del viejo PS recibe un trato inmerecido, y poco falta para que le ofrezcan el consulado honorario de Tacna.

Mi impresión es que, vencido su pánico escénico a competir, que viene de muy atrás en su historia política, Insulza debiera ganar donde se presente. Tiene un porte político que la gente le reconoce en todo el país y, dada la actual estructura electoral con la nueva ley, es una contribución innegable para juntar y aportar muchos votos a su lista.

Por lo tanto, la explicación del ninguneo, este sí violento, está en otra parte. A mi juicio, tiene que ver con que el mando del PS lo tomaron los sargentos, muchos de ellos viejos operadores de los patriarcas, entre los que se cuenta Insulza, y que en la crisis de la política, como ocurre en cualquier parte, encontraron refugio en el control de un territorio. Desde allí, como una patota cualquiera, pueden omitir los análisis largos, acordar toda la política en coa de interés personal, cobrarse cuentas y negociar a quien quieran. Es la herencia de la Nueva Izquierda en sus años de conducción del PS.

Mi impresión es que, vencido su pánico escénico a competir, que viene de muy atrás en su historia política, Insulza debiera ganar donde se presente. Tiene un porte político que la gente le reconoce en todo el país y, dada la actual estructura electoral con la nueva ley, es una contribución innegable para juntar y aportar muchos votos a su lista. Por lo tanto, la explicación del ninguneo, este sí violento, está en otra parte. A mi juicio, tiene que ver con que el mando del PS lo tomaron los sargentos, muchos de ellos viejos operadores de los patriarcas entre los que se cuenta Insulza, y que en la crisis de la política, como ocurre en cualquier parte, encontraron refugio en el control de un territorio.

Es verdad que Insulza viene de la antigua Patria Joven y pertenece a esa disidencia DC que se acrisoló en el Mapu, en este caso el de apellido Obrero Campesino. Pero tiene una diferencia importante con todos sus compañeros de entonces, y también los del Mapu rival, el de Garretón, con la excepción de Carlos Montes: ha hecho su vida en la política, exuda política y opina y gestiona para la política, y no se ha pasado a los negocios, que se sepa. Insulza es hombre de Estado y de Política, así, con mayúscula.

Si Insulza fuera senador –o lo hubiera sido– por Atacama, el viejo espíritu autonomista de la zona tendría una representación en serio. Su cambio por Lautaro Carmona, debido al apoyo comunista cruzado a Isabel Allende en la senatorial de la V Región, es un mal cambio, para una región con voluntad histórica de incidir políticamente en el gobierno del país. Nada gana el PS cambiándolo, menos aún con la mala fama parlamentaria que, como diputado, ha cultivado en la zona Carmona, lo que parece un impedimento serio para que dé el salto al Senado. Incluso si los socialistas de la región se disciplinaran detrás de su nombre.

El nuevo subsidio electoral a Isabel Allende en nada ayuda a perfilar un PS con sentido de trascendencia en materia de política nacional. Ella, que de Pirque y Puente Alto saltó a Atacama, y ahora a la V Región, nunca ha hecho una diferencia política en nada que se note. Insulza sería la primera vez que se atreve a competir y, si llega, podría ser un peso notable para contribuir a encontrar el tono de acuerdos institucionales y políticos que el país necesita.

Claro, por cierto, se dirá que pertenece a la vieja oligarquía concertacionista, que es un partidario acérrimo del partido del orden y, tal vez, un caballito político del más ogro de los lobbistas Mapu, Enrique Correa. Pero nadie puede negar que tiene las neuronas suficientes para enriquecer el debate de un empobrecido Congreso y darle un cierto lustre a la desvaída conducción política del PS de los sargentos.

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