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Licitaciones Eléctricas, lo que falta para completar un proceso exitoso

por 31 agosto, 2017

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Existe cierto consenso de los avances en materia energética durante los últimos años, especialmente en el sector eléctrico, es ahí donde Chile exhibía varias falencias. Esto como resultado de la ausencia de una política energética que integrara las distintas dimensiones en que la energía tiene impacto.  Pruebas de esta esta ausencia son las crisis en décadas anteriores. En los años 90 debido a una gran sequía, a la falta de una coordinación efectiva entre los actores del sistema y al hecho de  que las compañías generadoras no debían responder por la falta de suministro como consecuencia de la sequía; la ley consideraba este fenómeno como una causal de fuerza mayor. Los incentivos estaban puestos en la concentración hídrica que resultaba atractiva por su bajo costo de generación, sin considerar la importancia de una matriz diversificada que previera eventos climáticos normales en el tiempo.

Años después comenzaron los recortes en el suministro de gas natural desde Argentina, esto nuevamente nos encontraba con una alta concentración de la matriz, esta vez en gas natural, como consecuencia de los convenientes precios a los que se compraba este combustible. Nuevamente falló la política energética al considerar como única variable en la toma de decisiones el precio de la energía y no incorporando otras como la seguridad de suministro.

Las modificaciones realizadas posteriores a la crisis de los 90, lejos de solucionar las cosas, cambiaron un problema por otro. Se optó por una solución puntual y no por la elaboración de una política energética integral. Luego, como legado, de la crisis del gas, nuestro problema ha sido el alto precio de la electricidad. En esta industria se cumple eso de que “lo barato sale caro”. Sin embargo, recientes modificaciones al sector de generación, la fuerte  entrada de las energías renovables  y la implementación de un sistema de licitaciones de bloques de energía han contribuido a bajar los precios esperados, ha aumentado el número de empresas participantes del sector y  hay una tendencia a diversificar la matriz. Entonces, ¿Cuál puede ser nuestro próximo problema?

Mediante un sistema de licitaciones se entregan bloques de energía a los oferentes de acuerdo a las características de las postulaciones que estos hayan realizado. Los oferentes por su parte sustentan sus ofertas, entre otros, en las expectativas económicas, el crecimiento de la demanda, los avances tecnológicos y la disminución de los precios de los insumos que necesitarán para concretar sus proyectos. Es decir, se fundamentan en la construcción de un escenario incierto. Muchos de estos proyectos no están ni siquiera en etapa de construcción y las barreras de salida no parecen tan relevantes, de hecho recién en la última licitación se aumentó el monto de las boletas de garantía para evitar ofertas especulativas. Esto porque los bajos valores ofertados por algunas empresas no se correspondían con los costos de implementación de los proyectos, solo se sustentan en un escenario muy positivo, al que estas empresas probablemente están apostando, de no ocurrir este escenario, se haría la perdida de los montos comprometidos en las boletas de garantía. Es decir, existe el riesgo de que un porcentaje menor de los proyectos comprometidos no lleguen nunca a construirse de no darse el escenario planteado.

Pero el mayor de los riesgos es que el grueso de los proyectos, los que denominaremos no especulativos, no logren llegar a implementarse debido a que no puedan obtener los permisos necesarios para poder ejecutarse, no me refiero solo a los ambientales, que son siempre los que generan mayor ruido; muchas veces son los permisos  eléctricos, administrativos y específicamente los que se refieren a los puntos de conexión de los distintos proyectos a la red de transmisión los que entrampan estos proyectos.

Pero el mayor de los riesgos es que el grueso de los proyectos, los que denominaremos no especulativos, no logren llegar a implementarse debido a que no puedan obtener los permisos necesarios para poder ejecutarse, no me refiero solo a los ambientales, que son siempre los que generan mayor ruido; muchas veces son los permisos  eléctricos, administrativos y específicamente los que se refieren a los puntos de conexión de los distintos proyectos a la red de transmisión los que entrampan estos proyectos.  Es ahí donde se deben poner los esfuerzos, no basta con haber tenido una buena licitación, sin duda es un avance, pero se debe también velar por no obstaculizar el desarrollo y acelerar la obtención de permisos para que los distintos proyectos lleguen a buen puerto y se logre suministrar la energía comprometida, solo en ese caso podremos hablar de un proceso exitoso y esto se logra con una política energética que integre estos elementos en su contenido. Solo en ese caso romperemos el círculo vicioso que han generado las crisis energéticas en las últimas décadas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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