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Las preguntas y el esfuerzo como motores de la ciencia

por 17 octubre, 2017

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“La inteligencia no es tan importante, lo realmente importante en la ciencia es el esfuerzo personal, eso es lo que les va a permitir llegar hasta donde quieran”. Eso les dijo Guido Garay, Premio Nacional de Ciencias exactas 2017, a un grupo de estudiantes que asistió al homenaje que se le realizó en el Museo Interactivo Mirador (MIM). Los alumnos lo miraban con la boca abierta y cuando terminó el acto, que repasó la trayectoria del Astrofísico, doctor en Harvard y reconocido internacionalmente por su investigación en la formación de estrellas, se acercaron a hacerle preguntas.

Eso es justamente lo que busca el MIM (perteneciente a la Dirección Sociocultural de la Presidencia), provocar el interés por la ciencia. A través de la experimentación, de los módulos interactivos, este museo -el tercero más visitado en Chile con 400 mil visitas al año-, pretende convertirse en un complemento educativo en el área de la ciencia y de la tecnología. Una educación pública, gratuita y de calidad, que ha inspirado una de las principales reformas de la Presidenta Bachelet y que pretende concretar lo que les planteaba el doctor Garay a los escolares.

Chile necesita reconocer la enorme labor de quienes trabajan en ciencia y, por cierto, incorporarla de forma mucho más acelerada al desarrollo del país. Por eso, aunque sea pequeño, el esfuerzo que hacemos desde el MIM al reconocer a los Premios Nacionales, contribuye a distinguir en Chile a aquellos que frecuentemente son antes y más aplaudidos afuera; contribuye a transmitir que los valoramos y que sus nombres quedarán para siempre inscritos en un espacio que quiere inspirar a la reflexión, despertar vocaciones y nunca dejar de preguntarse.

Durante esta administración hemos desarrollado distintos proyectos en el MIM, uno de ellos corresponde al Paseo de la Ciencia, que contiene 53 placas correspondientes a los Premios Nacionales de Ciencias que han reconocido a chilenos exitosos. De esta forma, no solo acercamos la ciencia a la comunidad, sino también a quienes la protagonizan, desarrollan y se apasionan por ella. Estamos poniendo rostro a ideas magníficas, trabajos complejos, esfuerzos y estudios de años que han llevado a muchos de nuestros compatriotas a las más altas esferas internacionales, a descubrimientos excepcionales. Guido Garay descubrió 30 protoestrellas en la nebulosa de Orión. Nada menos que una parte del vasto universo, que desde Chile tenemos el privilegio de observar a través de los cielos más claros de la tierra (se espera que el 2020 tengamos el 70% de la capacidad mundial de observación astronómica).

Chile necesita reconocer la enorme labor de quienes trabajan en ciencia y, por cierto, incorporarla de forma mucho más acelerada al desarrollo del país. Por eso, aunque sea pequeño, el esfuerzo que hacemos desde el MIM al reconocer a los Premios Nacionales, contribuye a distinguir en Chile a aquellos que frecuentemente son antes y más aplaudidos afuera; contribuye a transmitir que los valoramos y que sus nombres quedarán para siempre inscritos en un espacio que quiere inspirar a la reflexión, despertar vocaciones y nunca dejar de preguntarse.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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