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El oportuno relato ambiental de Bachelet

por 22 octubre, 2017

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En menos de un mes, Bachelet instaló lo que será un nuevo legado de su gobierno: el ambiental. Cabe preguntarse cuál fue el sustento estratégico ( y oportunismo ) que evaluó presidencia para optar por el relato ambiental por sobre el de crecimiento y reactivación económica; ambos conceptos base de la campaña del Ex Presidente Piñera, y muy bien posicionados en el electorado.

Primero, el crecimiento no es un relato en sí mismo ni es una promesa, ni es visto como la vía para alcanzar un fin determinado. Esto se puede apreciar al mirar la encuesta de Desarrollo Humano en Chile 2013 del PNUD, frente a la pregunta “algunos líderes plantean que el país está creciendo y que nos estamos acercando al desarrollo: ¿Qué siente usted cuando escucha estas afirmaciones?”, la respuesta es preocupante. Molestia 26%, desconfianza, 20%, indiferencia 20%, optimismo 20% y orgullo 10%, es decir, apenas el 30% de los sentimientos que genera son positivos.

Segundo, el Gobierno requería de un tema nuevo –que no fuera parte de las promesas con las que se había llegado a la Moneda– para poder romper la inercia que mostraban los estudios de opinión pública. Desde esa perspectiva, el sector medioambiental estaba bien aspectado, dado que tanto la encuesta Adimark como la Cadem la temática se ubica como la segunda mejor evaluada, solo superada por relaciones exteriores. Esto a pesar del bajo perfil que había tenido la cartera durante los tres primeros años de gestión.

Y en tercer lugar, era una cartera que tenía logros que mostrar: áreas marinas protegidas, Red de Parques de la Patagonia, el avance en descontaminación atmosférica, la Ley del Reciclaje, el crecimiento exponencial de energías renovables, entre otros; además de una portada en la reputada revista National Geographic este mes. Pero principalmente, permitía construir un discurso político sobre un modelo de desarrollo sustentable, que se complementa con el legado de equidad.

Si bien el sustento estratégico hace sentido, necesitaba de una bajada táctica que permitiera que dicho relato tuviera un impacto mediático y así influir en la opinión pública.

¿Cuáles fueron esos elementos?

El factor sorpresa. Frente a cualquier pronóstico, el Comité de Ministros encabezado por Medio Ambiente rechazó el proyecto minero-portuario de Dominga. Este hecho permitió que los medios y la oposición fijaran la atención en un tema que había estado invisibilizado.

La Presidenta Bachelet encontró en el legado ambiental una oportunidad de posicionarse desde el progresismo en un tema ciudadano y con resultados concretos. Que le ha permitido volver a encontrarse con sus bases de apoyo por ahora, subir en las encuestas y construir desde ahí un relato global y moderno sobre cuál debe ser el modelo de desarrollo: uno inclusivo y con protección ambiental.

Posteriormente, la existencia de un enemigo, una batalla y un desenlace épico. Este episodio –no planificado– fue instalado por los ministros económicos, primero con las declaraciones de Céspedes a la salida del comité, las críticas del ex subsecretario de Hacienda días después y, por el respaldo de Valdés a todo lo anterior. Esto permitió que el rechazo a Dominga fuera tema durante toda una semana y en ese espacio, Bachelet respaldó a su ministro de Medio Ambiente en un acto público para luego producirse lo impensado: el cambio de todo el equipo económico.

Desde ese momento comenzó la etapa del despliegue. La Presidenta en numerosas apariciones públicas ha puesto como eje central del desarrollo la necesidad de protección efectiva del medio ambiente y de que el crecimiento no puede ser a cualquier costo. El despliegue alcanzó su clímax en el discurso de la mandataria en Naciones Unidas, donde no solo resumió los avances históricos en materias medioambientales sino que, además, anunció un proyecto de ley para prohibir las bolsas plásticas en ciudades costeras. Tal fue el impacto de dicho anuncio y el apoyo ciudadano que concitó, que incluso el ex Presidente Piñera tuvo que salir a respaldar la iniciativa.

Como complemento al actuar de la Presidenta, a sido clave la existencia de un ministro como Marcelo Mena: técnico, independiente y ambientalista, lo que permitió que el mensaje presidencial tenga un correlato ciudadano con rostro y vocero amigable.

Por tanto, el “renunciar” al relato del crecimiento y cambiar el equipo económico no tuvo impacto negativo esperado, incluso todo lo contrario. La encuesta Cadem en su evolutivo mensual muestra como la Presidenta desde que se rechazó Dominga subió de 26% que tenía en agosto a 31% en septiembre, la cifra más alta desde marzo de 2015. En igual período la aprobación al "cuidado del medioambiente" subió 9 puntos alcanzando un 42%.

La Presidenta Bachelet encontró en el legado ambiental una oportunidad de posicionarse desde el progresismo en un tema ciudadano y con resultados concretos. Que le ha permitido volver a encontrarse con sus bases de apoyo por ahora, subir en las encuestas y construir desde ahí un relato global y moderno sobre cuál debe ser el modelo de desarrollo: uno inclusivo y con protección ambiental.

Finalmente, la mandataria apostó y renunció al relato del crecimiento, una obsesión casi erótica de la derecha, lo que ha generado una dura crítica dado que el tema ambiental no es parte del discurso político de Chile Vamos. Lo ambiental complica al mundo empresarial, y porque no decirlo, a una parte de la izquierda también. Pero a estas alturas, que importa y, aunque a muchos incomode Michelle Bachelet ya es una marca con reputación global.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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