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La urgencia de una regularización migratoria

por 25 diciembre, 2017

La urgencia de una regularización migratoria
En este sentido, una de las principales dificultades que enfrentan quienes llegan a vivir al país es la obtención de papeles, es decir de residencia temporal y definitiva. Y no son sólo las colas indignas que hay que hacer para conseguir un papel o poder entregar una solicitud, sino un sistema que los obliga a mentir (declararse como turistas) y que después los deja en un círculo sin salida, ya que para obtener visa requieren de un contrato, pero para conseguir un contrato, requieren tener una visa. La irregularidad de las personas es la base para que se desarrollen todas estas percepciones negativas, ya que ellos y ellas tendrán que aceptar trabajos con menores sueldos, peores condiciones laborales y expuestos a las crecientes mafias de tráfico y trata.
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El reciente Informe Anual de la Situación de los Derechos Humanos en Chile, del INDH, entrega cifras sobre percepciones de la población chilena respecto de la población migrante que requieren ser observadas con mayor atención para comprender las causas de miradas racistas y discriminadoras, y a la vez pensar en cómo avanzar hacia sociedades más inclusivas, abiertas e integradas. El informe indica que el 68,2% de la población está de acuerdo con implementar medidas que limiten el ingreso de los inmigrantes al país, cifra que se acentúa entre personas de menor nivel socioeconómico, hombres, mayores de 65 y quienes viven en el norte del país.

El 47,1% está de completamente o algo de acuerdo con la afirmación de que los migrantes les quitan el trabajo a los chilenos y el 53,1% está total o parcialmente de acuerdo con la supuesta sobrecarga que generarían los migrantes en los sistemas de salud y educación, cuestión que se acentúa en el norte, en personas sobre 65 años y en la región metropolitana. Estas percepciones dan cuenta de una mirada hacia la migración teñida de temor, sensación de amenaza y rechazo, lo que impide comprender los enormes beneficios que significa la migración, no sólo en términos económicos, sino también sociales y culturales. Una vez más es importante recordar que los problemas de los servicios de salud tienen muy poco que ver con la llegada de población migrante, así como tampoco son los migrantes los responsables de los cambios en los mercados laborales ni en los procesos de precarización que se observan constantemente.

Se trata de un grupo humano proveniente de distintos orígenes nacionales con ganas de salir adelante con sus proyectos de vida, pero las dificultades que enfrentan para llevar adelante estos proyectos, terminan por expulsarlos a una situación de marginalidad y exclusión social donde los problemas ahí sí pueden derivar en situaciones de mayor riesgo.

En este sentido, una de las principales dificultades que enfrentan quienes llegan a vivir al país es la obtención de papeles, es decir de residencia temporal y definitiva. Y no son sólo las colas indignas que hay que hacer para conseguir un papel o poder entregar una solicitud, sino un sistema que los obliga a mentir (declararse como turistas) y que después los deja en un círculo sin salida, ya que para obtener visa requieren de un contrato, pero para conseguir un contrato, requieren tener una visa. La irregularidad de las personas es la base para que se desarrollen todas estas percepciones negativas, ya que ellos y ellas tendrán que aceptar trabajos con menores sueldos, peores condiciones laborales y expuestos a las crecientes mafias de tráfico y trata.

Evitar esta situación está en las manos de Chile. Todos los estados deben tender a asegurar una migración regular que permita que las personas se incorporen en igualdad de condiciones a la sociedad, al mercado laboral, que tengan acceso a los servicios sociales y que sus derechos sean garantizados y resguardados.  Pero el sistema administrativo hoy día es el que genera el grueso de la irregularidad, de ahí la urgencia porque haya un nuevo proceso de regularización migratoria abierto a todas las personas que no han podido obtener su visa por problemas y demoras administrativas. La regularización migratoria es la plataforma para la incorporación social. Tal como señala Sojo en Costa Rica, sin trabajos formalizados e invisibles al Estado, los migrantes son víctimas permanentes de explotación.

Chile ya ha establecido dos procesos de regularización. Se trata de una práctica habitual cuando las políticas migratorias no se ajustan a la realidad sobre la que buscan incidir, tal como es la situación actual del país.  A la espera de un proyecto que nuevamente se atrasa en el congreso y que todo indica que no será visto en este último período, -cuestión de una gran irresponsabilidad política por parte de las autoridades-, es fundamental que el Estado se haga cargo del desastre que está produciendo con el actual sistema de visas. Las demoras para obtenerla son de varios meses y mientras tanto los migrantes están expuestos a una serie de riesgos y vulnerabilidades que se acrecientan día a día. La regularización migratoria es lo mínimo que puede hacer el Estado para otorgarle a los migrantes una oportunidad para comenzar a construir sus vidas en este país.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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