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Confianza en un proyecto colectivo

por 4 julio, 2018

Confianza en un proyecto colectivo
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Una reelección es el resultado de la confianza en un trabajo serio, riguroso y eficiente. No es algo al azar. Es el fruto de la credibilidad y seguridad que genera un proyecto de largo plazo. Un proceso que en ningún caso opaca el surgimiento de nuevos liderazgos.

De hecho, en nuestra Universidad los hay, de altísima calidad y en diversos ámbitos. Prueba de ello son los resultados del permanente trabajo de equipos interdisciplinarios, entre las distintas Facultades y también al interior de ellas, así como con otras instituciones de educación superior. Igualmente, nuestros expertos y líderes de opinión que una y otra vez destacan en los medios de comunicación.

Qué duda cabe del valor de la cultura del trabajo colaborativo. Así lo entendemos y es lo que siempre hemos propuesto, tanto en la Universidad de Santiago como en el Consorcio de Universidades del Estado y en el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas.

Pero nuestro liderazgo no sólo se ha construido a partir de la colaboración al interior de nuestro Plantel. También se ha consolidado gracias a las diversas redes de trabajo con las demás universidades estatales del país. Y es que el paradigma de la colaboración es anterior a la nueva Ley de Universidades Estatales. Es una proyecto que venimos desarrollando desde hace varios años en ámbitos como el aseguramiento de la calidad; análisis institucional; investigación; vinculación con el medio; arte, cultura y patrimonio; entre otros.

Pero nuestro liderazgo no sólo se ha construido a partir de la colaboración al interior de nuestro Plantel. También se ha consolidado gracias a las diversas redes de trabajo con las demás universidades estatales del país. Y es que el paradigma de la colaboración es anterior a la nueva Ley de Universidades Estatales. Es una proyecto que venimos desarrollando desde hace varios años en ámbitos como el aseguramiento de la calidad; análisis institucional; investigación; vinculación con el medio; arte, cultura y patrimonio; entre otros.

Entonces, es entendible que otros candidatos aspiren a liderar una Universidad como la nuestra, con un amplio reconocimiento a su calidad y trayectoria, con finanzas saneadas y con una identidad que resalta por sus valores de excelencia e inclusión social.

Por eso, cada vez que escuchamos hablar de la Universidad de Santiago como “la más pública de las públicas” o “la Universidad de la inclusión social”, no podemos quedarnos indiferentes. Nos emocionamos y nos removemos, pues el trabajo ha sido ingente. Pero esto no se detiene, pues se trata de un proceso continuo y de largo plazo en el que nuestra comunidad confía plenamente.

Los espacios para aportar y debatir ideas siempre han estado abiertos durante los periodos que hemos trabajado liderando esta Universidad. Y lo seguirán estando, pues gracias a la diversidad y pluralismo que nos caracteriza, hoy mostramos un crecimiento institucional que nos ha permitido consolidarnos como un referente a nivel nacional e internacional. Por ello, insistimos en la invitación a trabajar en conjunto y sumarse a este exitoso proyecto.

Nuestra tarea cotidiana es asegurar que todo este proceso, en el que tantas y tantos han colaborado, continúe siendo posible, por nuestros estudiantes y sus sueños; por nuestros académicos y sus desafíos, por nuestros funcionarios y su incansable compromiso; y, por supuesto, por nuestro país.

Pero también es cierto que no es sorpresa que en periodos de campañas electorales abunden los populismos, así como críticas destempladas y sin contenido. En ese sentido, nos preocupa constatar la falta de claridad y de experiencia, lo que refleja el desconocimiento de cómo funciona una universidad en su conjunto, tanto a nivel interno como en su relación con otras instituciones.

Y peor aún, lamentamos que se intente cuestionar nuestra gestión a través de situaciones, denuncias o demandas sin fundamentos y que en nada ayudan al fortalecimiento de la Universidad. El debate debe ser de ideas y propuestas. En ningún caso a partir de ataques que dañan el sentido más profundo de lo que representa nuestra noble labor.

En suma, el crecimiento sostenido de nuestra institución, así como la implementación de la Ley de Universidades Estatales y la Ley de Educación Superior, requieren de procesos continuos que aseguren estabilidad y certeza a quienes somos parte de este permanente desafío, que es la defensa de la educación pública y el desarrollo de una sociedad más justa y equitativa.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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