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Desigualdad territorial y descentralización: las deudas del Frente Amplio

por 20 julio, 2018

Desigualdad territorial y descentralización: las deudas del Frente Amplio
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La desigualdad en Chile es la profunda herida desde la cual hemos nacido como Frente Amplio, con la misión de terminar con ella, proyectando un país distinto, justo y solidario. Por ello, urgente se hacía tomar la iniciativa de la agenda política, mostrar horizonte y camino articulando a nuestra bancada y, sobre todo, a la militancia, simpatizantes y ojalá a la ciudadanía. Excelente paso dado en esa dirección al trazar prioridades para el segundo semestre.

No obstante, hay un ausente que no se puede seguir postergando y debe, necesariamente, tomar parte relevante de la agenda frenteamplista, no en el mediano ni largo plazo, sino que ahora. Y estos son los desafíos para enfrentar la desigualdad territorial.

En Chile no da igual donde se nace. No sólo son condicionantes claves el apellido y los recursos económicos de las familias, sino que también el territorio, y en definitiva cuan lejos o cerca se está del centro del país. El Índice de Desarrollo Comunal del PNUD así lo demuestra: la concentración de oportunidades está en la Región Metropolitana. El Índice de Competividad Regional lo mismo: más empleo, inversión y negocios en el centro, no así para las regiones. La desigualdad territorial en infraestructura, en gasto público, en acceso a derechos sociales, a empleos y tanto más, es parte de la gran herida que nos deja el profundo centralismo de nuestro país.

Sobre las elecciones comunales y de gobernadores regionales, urgente es que seamos activos en el impulso de traspasos de competencias y agentes propositivos en los Planes de Ordenamiento Territorial, como en la búsqueda de garantizar el Derecho a la Ciudad para todos y todas. Necesitamos incorporar en nuestras variables el desarrollo de las comunidades rurales y el valor, por ejemplo, de la agricultura familiar campesina y el cooperativismo, como también la importancia estratégica de la planificación urbana y el rol democratizador del poder que deben tener las autoridades regionales y comunales. Variables que adquieren sentido sólo cuando pensamos el desarrollo nacional también desde el territorio.

Esta realidad será una agenda obligada en este tiempo, donde nos jugaremos una gran oportunidad como Frente Amplio. ¿Seremos o no la fuerza que impulse la vocación descentralizadora de la ciudadanía desde las regiones? ¿Seremos portadores, tal como lo hemos sido con los derechos sociales, con la democratización y las medidas anticorrupción, también de las banderas que levanten con fuerza la necesaria desconcentración del poder del centro hacia la periferia?

Y es que se avecinan procesos importantes en esta materia, pero muchas veces silenciados por el Ejecutivo -recordemos, por ejemplo, los breves 30 segundos dedicados a las regiones por el Presidente en su cuenta pública- y también poco entendidos por una mayoría parlamentaria y de dirigencias políticas concentrada en el centro nacional.

Pero tenemos que tomar conciencia que estamos ante dos procesos claves cruzados por la variable centro-periferia; por una parte, las elecciones comunales y de gobernadores regionales que se avecina y las oportunidades programáticas que estas abren, y por otro, el impulso posible de medidas en torno a la descentralización fiscal a propósito del debate tributario.

Sobre las elecciones comunales y de gobernadores regionales, urgente es que seamos activos en el impulso de traspasos de competencias y agentes propositivos en los Planes de Ordenamiento Territorial, como en la búsqueda de garantizar el Derecho a la Ciudad para todos y todas. Necesitamos incorporar en nuestras variables el desarrollo de las comunidades rurales y el valor, por ejemplo, de la agricultura familiar campesina y el cooperativismo, como también la importancia estratégica de la planificación urbana y el rol democratizador del poder que deben tener las autoridades regionales y comunales. Variables que adquieren sentido sólo cuando pensamos el desarrollo nacional también desde el territorio.

Sobre la descentralización fiscal, debemos proponer mayores instrumentos de recaudación en los gobiernos subnacionales, acompañados de más autonomía y control ciudadano. La implementación de impuestos territoriales, una Ley de Rentas Regionales, las necesarias modificaciones a la Ley de Rentas Municipales y el aumento decidido y sostenido de transferencias no condicionadas, deben ser ejes de un debate que asumamos con urgencia.

De la mano de la descentralización debemos avanzar en la desconcentración del poder económico y político del centro e impulsar procesos que aseguren más justicia, más democracia y, sobre todo, un desarrollo igualitario a lo largo y ancho del país.

Esta es y será una agenda fundamental, y si como Frente Amplio no la asumimos desde ya, esta herida abierta seguirá allí y ahora con nosotros y nosotras también como cómplices.  

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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