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ITS: una mutación del anarco insurreccionalismo Opinión

ITS: una mutación del anarco insurreccionalismo

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El atentado terrorista que dejó cinco personas heridas el 4 de enero recién pasado en un paradero del sistema de buses de la capital de Chile no constituye una novedad en América Latina ni en el país. Más bien, es una confirmación de un fenómeno que está en franco crecimiento desde hace más de 14 años, frente al cual los gobiernos tienden a minimizar los hechos y que la justicia no ha podido enfrentar adecuadamente, quizás por carecer de legislaciones modernas.

Y es que hay un total desconocimiento de este fenómeno. Los gobiernos de todos los signos políticos y sus servicios de seguridad e inteligencia han sido solo reactivos antes los más de 400 atentados, algunos con muertos y heridos, que se han producido en los últimos años. Mucha querella contra los autores, grandes anuncios de modificaciones legales, pero nada real que haya evitado el crecimiento de estos grupos. No existe un serio trabajo prospectivo que incluya la construcción de escenarios que permitan adelantarse a los hechos.

Algunas reflexiones: este es un fenómeno internacional del que Chile no se salva debido a algunos atentados terroristas anarquistas que han tenido lugar en el país. Utilizo el concepto “algunos” atentados terroristas, ya que la mayoría de ellos no buscaban causar heridos, sino más bien afectar bienes inmuebles simbólicos. Y utilizo el calificativo de anarquista porque esa es la raíz común, pese a que los grupos que utilizan el nombre genérico de Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS) lo rechazan.

Segundo, no es un fenómeno nuevo, por lo que los servicios de seguridad e inteligencia no pueden justificarse. De hecho, en los años setenta existieron los grupos embrionarios de esta vertiente del anarquismo: Earth First! (¡Primero la Tierra!), movimiento ecologista radical que emergió en el suroeste de Estados Unidos en 1979 y que se extendió a Reino Unido, Canadá, Australia, Holanda, Bélgica, Filipinas, República Checa, India, México, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Polonia, Nigeria, Eslovaquia, Irlanda, Italia y España. El Frente de Liberación de la Tierra (FLT), más conocido por sus nombre en inglés, Earth Liberation Front (ELF), pero también como Elfos o Los Elfos, usaban “el sabotaje económico y la guerra de guerrillas para detener la explotación y destrucción del medio ambiente”.

Pero, sin duda, es Theodore Kaczynski, brillante académico matemático, coeficiente intelectual de 167, el representante más visible del ecoterrorismo. Su forma de pensar pronto se asoció a una corriente antitecnológica y anarcoprimitivista, en rechazo del proceso de civilización llevado a cabo por el ser humano y a lo que posteriormente vendría a llamarse neoludismo, evocando al movimiento ludita de comienzos del siglo XIX que se oponía de forma violenta al desarrollo industrial que estaba teniendo lugar entonces en Inglaterra. Los rudimentarios explosivos que sus adherentes comenzaron a enviar a partir de 1978 iban dirigidos, al comienzo, a universidades y aeropuertos. La policía decidió entonces apodar al culpable como “unabomber”. Más adelante, sus objetivos serían también profesores, científicos, empresarios o responsables de industrias madereras.

Tercero, el fenómeno de esta forma de terrorismo ha mutado en los últimos años. El crecimiento que tuvo el anarquismo insurreccional en Europa se consolidó al fundarse el Frente Anarquista Internacional o Frente Revolucionario Insurreccional (FAI/FRI) en el año 2011. Los numerosos nombres de grupo (s) anarquista (s) que colocaron bombas con extintores en Chile adherían a este tipo de anarquismo. La eficacia de las acciones subversivas de la FAI-FRI derivaba de la coordinación de las células que actuaban en perfecta armonía, a pesar de que no se requiere el contacto directo, siguiendo una lógica científica en términos de plazos y tipos de objetivos golpeados, haciendo las actividades de investigación muy complejas y las de prevención casi imposibles.

La constancia de los ataques, cumplidos desde hace más de una década con plazos regulares, es una estrategia sumamente eficaz para difundir el miedo en la gente y en las estructuras contempladas como objetivos en campañas de lucha. El grupo emblemático del FAI/FRI fue la Conspiración de Células del Fuego (CCF) griega. Este grupo llegó a provocar atentados con carros bomba. La organización fue designada como un grupo terrorista el 13 de octubre de 2011 por el Departamento de Estado de EE. UU. En un comunicado, las CCF explicaron que representaban un “tercer polo” del pensamiento anarquista en Grecia, anarco-individualismo, contrastándolo con el anarquismo social (plataformismo) y el anarquismo insurreccional clásico.

Cuarto, la directa relación entre lo internacional y lo nacional. El 8 de septiembre de 2014, a las 14:05 horas, detonó un artefacto explosivo en el subcentro aledaño a la estación de metro Escuela Militar. 14 personas resultaron con lesiones de diversa consideración. Días después del atentado, el grupo Conspiración de Células del Fuego Chile (CCFCH) reivindicó el ataque.

Quinto, pese a las críticas hacia el trabajo policial realizado en contra de los autores de los atentados en Chile, por no haber sido estos condenados, la investigación fue exitosa. Un ejemplo: dos perpetradores que recibieron indemnización millonaria del Estado chileno prosiguieron su accionar en España. Éxito en España, fracaso en Chile. ¿Quiénes son los equivocados?

Sexto, la mutación desde el anarcoinsurreccionalismo al ecoterrorismo es una tendencia natural. Las Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS) es la síntesis actual de un grupo, quizás el más peligroso, que convivirá con nosotros, en este lado del continente, por mucho tiempo.

Los pumas son sigilosos y se conectan con nuestros ancestros. Volvemos a América Latina, desde lo internacional a lo local. Y vamos al origen: después de poco más de tres años de actividad delictiva-terrorista, el grupo Individualidades Tendiendo a lo Salvaje (ITS) México señalaba que comenzaban “una nueva fase en esta guerra abierta contra el Sistema Tecnoindustrial”. Estos grupúsculos gozarán de autonomía, podrán llevar a cabo tanto actos de sabotaje como terroristas, (si así lo desean), cuando quieran, rompiendo con las “formalidades del ataque” y las fechas grupales predestinadas. Es decir, en cualquier momento y en cualquier lugar, la latente amenaza de la agresión estará presente.

En el caso de Chile, las ITS se dieron a conocer con el ataque explosivo a la sede de la escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile el 5 de abril de 2016 que obligó a colocar medidas seguridad torniquetes por las amenazas a profesores, con nombre y apellido, y a alumnos. Entonces no se diga que este es un tema desconocido. Ellos señalaron: “De ahí nuestro regalo incendiario abandonado el día miércoles 6 de Abril, por el segundo grupo activo de Individualistas Tendiendo a lo Salvaje en Chile. Mientras nos encargábamos de desviar la atención generando una distracción, dos de los nuestros se adentraron sigilosamente a eso de las once de la mañana en las instalaciones de la facultad, para dejar oculta la carga incendiaria, que solo esperaba la hora precisa”.

Posteriormente, el atentado explosivo que sufrió el presidente del directorio de la estatal Corporación Nacional del Cobre (Codelco), Óscar Landerretche, ratificó que este grupo existe en Chile. La firma es clara: “¡Por el terrorismo eco-extremista, por la mafia de ITS, animo individualistas (sin acento nota del autor)!; ¡Por la agudización de la guerra contra el progreso humano!; Individualista Tendiendo a lo Salvaje-Chile-Horda Mística del Bosque, enero, 2017”.

Lo de ahora es sólo una crónica de un atentado anunciado.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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