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EE.UU. versus China: ¿quién va ganando?

por 7 mayo, 2019

EE.UU. versus China: ¿quién va ganando?
Para nuestro país, el cómo se resuelva esta disputa comercial es de vital importancia, pues hemos apostado en los últimos treinta años por un modelo que favorece el libre comercio y las rebajas arancelarias, donde tener a nuestros dos principales socios comerciales enredados en esta disputa sólo agrega incertidumbre a los actores nacionales involucrados en el comercio internacional.
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En el marco de una de las más profundas “guerras comerciales” de las últimas décadas y a días que se cumpliera el plazo fatal impuesto por Donald Trump para la aplicación de aranceles desde un 10% a un 25% sobre unos US$ 200 billones en productos chinos importados, el presidente del gigante americano decidió suspender la aplicación de estos gravámenes, resultando no sólo en una extensión de esta negociación que lleva casi 2 meses, sino también de la incertidumbre que rodea a este proceso.

Pero luego de varios meses de reuniones desde iniciada la llamada “guerra comercial” y ad portas de un eventual acuerdo, cabe preguntarse ¿quién va ganando o ganará este conflicto?

La respuesta no es tan simple, pues nadie podría resultar absoluto ganador de un conflicto. Si bien es cierto, las cifras de comercio entre EE.UU. y China, parecieran mostrar que esta última iría ganando esta contienda, no es menos cierto que ha tenido que ceder en innumerables áreas que van desde el aumento de compras de productos agrícolas estadounidenses (tales como soja y arroz), energéticos (como gas natural), industriales (como semiconductores), la reducción de aranceles a los automóviles fabricados en EE.UU., la reducción de aranceles para libros, ordenadores, comida, mobiliario, medicinas, productos deportivos, textiles, electrodomésticos y bicicletas, acuerdo sobre la manipulación del yuan, “promesas” en los temas estructurales como un eventual mayor acceso a mercados e inversiones, entre otros,  mientras EE.UU. sólo ha mantenido su posición suspendiendo de manera temporal el aumento arancelario.

Lo cierto es que las diferencias en áreas como el liderazgo en la industria tecnológica de importancia estratégica, inteligencia artificial o 5G, continuará incluso de llegar a un acuerdo para finalización del actual escenario bélico-comercial.

Pero, más allá de los ofrecimientos o cambios hechos por China, sigue pendiente la definición final en las áreas estructurales sensibles en los cuales busca influir EE.UU., como transferencia obligada de tecnología, subvenciones y el robo de propiedad intelectual, y por tanto, está claro que estos serán finalmente definidos y anunciados en la esperada reunión del Presidente Trump junto a su homologo Xi Jinping.

Las últimas declaraciones de Steven Mnuchin (Secretario del Tesoro del Estados Unidos) destacando que “no colocarían una fecha límite arbitraria” para concluir las negociaciones, nos dice que como siempre el EE.UU. mantiene el suspenso y no da nada por cerrado. Teniendo esto en mente, uno de los grandes desafíos será cómo exigir o medir el cumplimiento por parte de China de lo que llegasen a acordar, donde las trabas informales y no arancelarias muchas veces son incluso más difíciles de sortear. Dicho eso, en la medida que EE.UU. no vea un compromiso real sobre los temas estructurales y mecanismos concretos de monitorear el cumplimiento de lo acordado, no cerrará acuerdo alguno.

Lo cierto es que las diferencias en áreas como el liderazgo en la industria tecnológica de importancia estratégica, inteligencia artificial o 5G, continuará incluso de llegar a un acuerdo para finalización del actual escenario bélico-comercial.

Para nuestro país, el cómo se resuelva esta disputa comercial es de vital importancia, pues hemos apostado en los últimos treinta años por un modelo que favorece el libre comercio y las rebajas arancelarias, donde tener a nuestros dos principales socios comerciales enredados en esta disputa sólo agrega incertidumbre a los actores nacionales involucrados en el comercio internacional.

En este sentido, ante la reciente visita del secretario de Estado Mike Pompeo a Chile y el viaje el Presidente Piñera a China, nuestro país debe mantener un trato equilibrado y parejo con todos sus socios comerciales, velando siempre por el cumplimiento de reglas claras, pero teniendo siempre presente donde está la demanda nuestros productos y servicios.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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