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¿Presidente o dueño del país? Opinión

¿Presidente o dueño del país?

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Los recientes acontecimientos en Argentina han vuelto a revelar una característica de cómo hoy algunos ejercen ser presidente de un país o de una nación. Cuánto lo privado predomina, algunos en lo público sufren el contagio apropiatorio, y ejercen tan alto cargo como si fuese patrimonio familiar. Sin disimulo, los ámbitos se confunden y la política se vuelve aún más espectáculo.

Ello ha quedado patéticamente visible con los actos y los dichos de Macri luego del tsunami F&F del domingo 10 de agosto. No se elige un presidente para saber que plato le gusta o como amaneció. Mucho menos si durmió plácidamente o las vicisitudes de gobernar fueron la causa de su insomnio. Todos esos detalles son accesorios en su tarea de ejercer el mandato del poder.

Uno sospecha a estas alturas, que cuando lo privado y familiar es el tema de un gobernante, casi siempre los asuntos de interés común y colectivo están desatendidos. O dicho en buen chileno: es para emborrachar la perdiz.
Además, es en la crisis donde se prueban los temples y las sabidurías. Y lo de Macri ha sido una derrota con ecos múltiples. La inicial con esas contundentes cifras y como alteraron el mapa del poder y de las expectativas. En todo, es preciso reconocer la capacidad del gobierno de Macri para unir a una extendida y fragmentada oposición.
Y a la derrota, hay que añadir el nivel chapucero de la respuesta del gobierno con su presidente a la cabeza. No tuvieron límites en lo burdo al demorar las cifras y pronto activar los chantajes de cuanto especulador quisiera estar en ese baile de máscaras que se llama «mercado» y que en realidad son los poderes fácticos con nombre y carpetas de intereses.

Y el show no se detuvo ahí, los asesores quedaron todos repitiendo y el comité de crisis si lo hubo debe ser despedido. Macri ante las cámaras para la autocrítica, parecía que ya había logrado conciliar el sueño, y todo para decir: «la misión les quedo grande, creí que ustedes podían».

Todo, simple ramplonería y manipulación. Nada al nivel de un efectivo líder pensando como tal. Ese que en la derrota repliegue a los suyos para proteger algunas zonas en la siguiente elección de octubre.
Nada de eso. Macri se revela incapaz y desbordado porque en el momento preciso no ha tenido la estatura de quién pierde una elección, pero sabe proteger la dignidad y el decoro. Macri perdió las dos.
Entonces, uno adivina que el tiempo restante será impredecible. Y la responsabilidad estará en F&F que deberán co-gobernar aún desde fuera de la Casa Rosada.

La otra arista es cómo el Tsunami del 10 de agosto influirá en América e incluso en el mundo. Porque también ese domingo perdió el FMI y su recetario de cómo estrujar a un país. Y salpicó de paso al lenguaraz Bolsonaro.
En esa inimaginable victoria en Argentina hay de rabia y sentimiento global con el modelito empobrecedor de personas y del planeta Es de suponer que las críticas y reservas a la dupla F&F, sus votantes las obviaron porque ya nada podía ser peor.

Y por último retomemos eso de los gustitos presidenciales que en vez de bola de cristal avistan semana por medio el último estudio de la empresa encuestadora beneficiada en compra directa.

Lo de Macri se parece a viajar con la familia a China. O a regularizar los impuestos de la casita en la playa, después que es público que las evasiones son millonarias. Se parece a que un día el rojo y las chaquetitas son la orden del día. Y tanto etcétera.

En suma, creo estamos hartos que ese cargo que a veces ha sido digno y se llama presidencia permita tanta decisión voluntariosa, privada y abusiva.

Antes de las próximas elecciones chilenas y cuándo ya comienza el desfile de pre-opciones o los “yo quiero”, hay que colocar un cartel que avise:

«Se buscan personas para servir y no servirse. Eficientes, sensibles y conectadas con el pueblo. Honradas y que antes y después de ejercer el poder lo sigan siendo. Inteligentes para ejercer ejercerlo sin mirarse el ombligo. Que digan la verdad y también reconozcan errores. Que hagan equipo y asuman que muchas noches no dormirán tranquilos y que eso no será excusa para que al otro día, sigan en modo piola haciendo la pega».

Creo estamos hartos aquí, en Argentina y en el mundo con los gustitos del poder, pasto fértil para las rrss y los medios faranduleros, pero muy lejanos a las necesidades e intereses de los comunes de este planeta.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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