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OPINIÓN

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Incertidumbres y reconstrucción de certezas en el contexto constitucional y presidencial

por 17 octubre, 2021

Incertidumbres y reconstrucción de certezas en el contexto constitucional y presidencial

Crédito: Aton

Frente a la falta de predictibilidad de Sichel y el proceso de descomposición que vive la derecha a partir del fracaso de la actual administración; frente a un JAK cuya base social son los herederos de Pinochet y los grupos más extremistas de la derecha tradicional y su enfoque principal para enfrentar los problemas sociales (que con frecuencia tiende a negar conceptualizándolo como “inventos” o “productos” de la izquierda) es la “manu militari”, el liderazgo colectivo que conforma el FA (que logró un triunfo contundente frente a la candidatura de Daniel Jadue) y que lidera Gabriel Boric y que con todas las dificultades ha ido consolidando una coalición como es Apruebo Dignidad representa la mejor posibilidad de generar un gobierno que junto con la CC abra un camino de cohesión social, de igualdad, dignidad, respeto de los derechos de la naturaleza y bienestar para todos los habitantes de este país.
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El país y la ciudadanía en general mira con incertidumbre el futuro del país. Es clave entender cuáles son las diversas causas de dicha incertidumbre y qué rol están jugando las deliberaciones de la Convención Constitucional (CC) y la campaña presidencial en generar/profundizar la incertidumbre y/o reducir y generar una situación de mayores certezas. Sería necio negar la existencia de un componente económico en la incertidumbre que afecta al país. Cambio en el equilibrio de los derechos económico-sociales, en el sistema de pensiones, en la estructura tributaria, en el sistema de salud, en materia laboral y de participación de los trabajadores en la empresa generan incertidumbre, en especial en el mundo empresarial. No obstante, es la dimensión política lo crucial y más relevante de la incertidumbre reinante. En tal sentido, es necesario identificar y resolver las causas políticas de la incertidumbre, para luego abordar las causas económicas.

Las incertidumbres y la construcción de certezas políticas

Dos son los principales elementos políticos de la falta de certezas. El 18-0 y el confuso y fragmentado escenario político.

La principal causa de la incertidumbre existente es el profundo cuestionamiento ciudadano de la Constitución del 80 y del sistema económico y social que dejó en evidencia el estallido del 18-0. En esas semanas el país enfrentaba la incertidumbre respecto de cuál sería la salida de esa rebelión que, si bien tenía antecedentes claros en las movilizaciones de la segunda década del presente siglo, sorprendió a todas las fuerzas políticas.

Desde entonces se han ido construyendo paso a paso importantes certezas.

La primera, en la que personeros del FA jugaron un papel decisivo en particular Gabriel Boric, fue el acuerdo constitucional del 15-N que definió el camino constituyente como camino institucional para superar la crisis. El segundo paso fue la definición de una Convencional Constitucional (CC) paritaria, con representación reservada para los pueblos originarios y mecanismos que facilitaron la participación de independientes. Esa propuesta fue aprobada por el 80% de la ciudadanía. La elección de una CC diversa, ampliamente representativa consolidó el camino institucional de solución de la crisis.

Si bien la elección de la CC fue un paso crucial para la superación de la crisis orgánica que vive el país, al instalarse la entidad constituyente, se plantearon una serie de interrogantes. ¿Podría la CC funcionar en circunstancias que su composición reflejaba una sociedad polarizada entre un amplio sector que apoyaba el cambio constitucional y un sector poderoso que se oponía a él?  ¿Podría la CC superar los rencores y heridas que habían dejado las situaciones de injusticia, de abusos del sistema vigente y las heredadas del propio estallido social? Tres meses luego de constituida la CC ha quedado en evidencia que ella ha superado esos temores. Es cierto que existe incertidumbre pues no sabemos cuál va a ser el régimen político, el sistema electoral, el sistema de derechos que va a salir de la deliberación democrática. Sin embargo, los avances logrados por la CC son un testimonio elocuente de que se están creando las bases para alcanzar un texto constitucional que disfrute de amplio consenso como asegura, en parte, la norma constitucional de los 2/3. Decimos en parte, pues tan importante como el respeto a esa norma, es que la CC sea capaz de lograr una amplia deliberación democrática y, al mismo tiempo, eficiencia en el cumplimiento de su tarea, esto es proponer al país un texto constitucional que permita la convivencia y la resolución pacífica de nuestros conflictos. En esta tarea, el FA en conjunto con otras fuerzas presentes en la CC, han demostrado que existe capacidad de lograr acuerdos mayoritarios y que, pese a todos los ruidos y proposiciones inconducentes que siguen cuestionando el acuerdo del 15-N y, por otra parte, acciones de personas interesadas en obstaculizar el proceso constituyente, se ha logrado avanzar exitosamente en la aprobación ágil de los reglamentos necesario para funcionar. A partir de la semana del 18 de octubre la CC se abocará a elaborar el texto constitucional.

Pero existe un segundo elemento de naturaleza política que genera incertidumbre y remite, principalmente, a la definición del(a) próximo(a) presidente(a) de la República, la conformación del Congreso y la capacidad para enfrentar los graves desafíos políticos, sociales y económicos en el próximo período.

La elección presidencial tiene lugar en momentos turbulentos como efecto de la pérdida de legitimidad y credibilidad de la constitución del 80, del sistema político y del modelo de crecimiento imperante y la mayor parte de las candidaturas no tiene condiciones ni capacidades de ofrecer una salida. La derecha enfrenta el crecimiento de la candidatura de ultraderecha de JAK. Sus puntos de referencia internacionales son sin duda Trump (“levantar muros y cavar zanjas”) que puso en riesgo la democracia estadounidense, cuestionó la institucionalidad internacional (que ahora retoma JAK al proponer que Chile abandone las Naciones Unidas) y con su actitud anticientífica, agravó el impacto de la pandemia sobre ese país. El otro es Bolsonaro, con actitudes similares a las indicadas de Trump y que, además, percibe los conflictos políticos propios de la democracia como posibles de resolver, solo con “manu militari”. El poco probable triunfo de JAK solo augura una polarización y conflictividad mayor, todo lo cual no solo tensiona a la sociedad y a la política, sino que además afecta negativamente la economía.

El otro candidato de la derecha, Sebastián Sichel, en que la derecha tradicional puso sus esperanzas de refundación, se ha desfondado en pocas semanas. Las informaciones de prensa dejan en evidencia que tanto la UDI como Renovación Nacional están analizando (y muchos poniendo en práctica) la libertad de acción para la elección presidencial (Ver La Segunda, 13.10.2021 pp. 4 – 5). Es poca la certeza política, económica y social que puede, en consecuencia, ofrecer esta coalición. Más todavía si se toma en cuenta, la gestión presidencial inepta del que fue su abanderado en el 2017. La propuesta de “trasladar” el 100% de los fondos de pensiones luego de haber adjudicado al cuarto retiro todo tipo de catástrofes no solo deja en evidencia la falta de predictibilidad de Sichel, sino que además pone en cuestión la idea de un sistema de pensiones al declarar la libre elección de vehículos para gestionar los recursos.

La campaña electoral ha querido hacer mucho caudal de la juventud, la falta de experiencia de los equipos programáticos y de cambios de criterios frente a temas de la contingencia. En relación con lo primero cabe señalar que siendo ello importante, lo crucial para el éxito de un gobierno es su legitimidad frente a la ciudadanía y su capacidad de gestión política. No hemos tenido peor gobierno desde 1990 que el segundo gobierno de Sebastián Piñera pese a la experiencia del propio primer mandatario (ya había sido presidente) y de sus diferentes ministros. Los numerosos problemas de Bachelet derivaron de las dificultades internas de la coalición que la llevó a la Presidencia. Cualquier Gobierno y más aún uno que se propone hacer cambios sustanciales requiere construir  una mayoría sólida y capacidad de gestión política para navegar en las aguas turbulentas que vive el país en la actualidad.

La candidatura de Yasna Provoste se mueve en un terreno completamente diferente a la de los candidatos antes identificados. Sus partidarios destacan con razón la experiencia de gobierno de muchos de sus personeros. No obstante, dicha experiencia está fuertemente asociada a una cierta manera de hacer política y política pública, a los problemas no resueltos, a la mantención en áreas estratégicas del modelo neoliberal todo lo cual condujo (con los aportes de los gobiernos de Piñera) al estallido social. Los partidos que sustentan la candidatura carecen de credibilidad y están muy desprestigiadas ante la ciudadanía lo que implica que tiene una base política también frágil. La Democracia Cristiana está profundamente dividida. No solo destacados dirigentes históricos se sumaron a la candidatura de Sichel sino que hay muchos dirigentes que siguen en el partido, que miran a la distancia la campaña. El PPD está muy “disminuido”; importantes dirigentes del partido señalan que prácticamente no existe e, incluso, su último presidente propuso su disolución. Finalmente, el Partido Socialista que fue el que mejor pudo enfrentar la elección de la Convención Constitucional está profundamente dividido entre los que apoyan a Provoste y los que han optado (algunos públicamente otros privadamente) por Gabriel Boric.

En este contexto, la candidatura de Gabriel Boric presenta importantes ventajas. De partida está íntimamente conectada con las fuerzas que le están dando gobernabilidad al trabajo constituyente. Es cierto que sectores de la coalición han levantado temas que tanto por su contenido como por la efectiva viabilidad política solo generan ruido frente a la ciudadanía. No obstante, la mejor prueba de que el FA es quien mejor asegura una gobernabilidad basada en un nuevo pacto constitucional es justamente el rol que sus representantes, junto con otras fuerzas, han jugado en la construcción del pacto constitucional

La elección primaria de Apruebo Dignidad se resolvió en favor de la candidatura de Boric pues dejó en evidencia un fuerte liderazgo respondió con mayor agudeza a los grandes problemas actuales: la crisis medioambiental, el patriarcado, la centralización y la mala distribución del poder en general y una economía de bajo crecimiento y cuya productividad estaba estancada. Pero también porque dejó claro, desde siempre y en particular desde el 15.N su claro compromiso con la democracia representativa complementada con diversas formas de democracia participativa y su claro repudio a la violación de los DDHH y las dictaduras de cualquier signo. La violencia, en el contexto de la movilización masiva de la ciudadanía, jugó un papel en el rechazo de un sistema blindado frente a amplios sectores ciudadanos a espaldas de todas las fuerzas políticas. Más allá de las valoraciones de las movilizaciones en las semanas que precedieron a la reforma constitucional que dio paso al proceso constituyente, hoy no cabe y no tiene justificación alguna la violencia, más aún cuando existe un claro camino institucional para promover los cambios en el país. El llamado constante de Boric al diálogo como único mecanismo para la resolución de los problemas, en particular de la Araucanía, constituye un elemento adicional en la construcción de certezas.

Precisando la naturaleza de las incertidumbres económicas

Es en este contexto que es necesario abordar las definiciones económicas que generan incertidumbre. Fue justamente la falta de respuesta a las demandas por pensiones dignas, salud pública sin listas de espera, el endeudamiento insostenible del CAE, el abuso empresarial entre otras, lo que provocó el estallido social, principal ingrediente de la situación de incertidumbre que no afecta. Es por ello, que respecto de la mayoría de la población las propuestas de cambio del sistema de pensiones para asegurar buenas pensiones, de salud y de una reforma tributaria para financiarlas de manera responsable (ingresos permanentes para gastos permanentes) que recae principalmente sobre los evasores y sobre el pequeño grupo de superricos, son un aporte contundente para reducir las incertidumbres ciudadanas y crear las condiciones para evitar la reaparición de un estallido social 2.0.

Una fuente importante de incertidumbres proviene de la crisis climática que vive el mundo y el país. El ser humano se ha transformado en la principal amenaza para la sobrevivencia del planeta. Nuestro país está experimentando el fuerte impacto del cambio climático. Por eso resulta incomprensible cuando el presidente de la SOFOFA Richard Von Appen señala que es preocupante que Gabriel Boric de “prioridad a las reformas tributarias y no al crecimiento” (La Segunda, 14.10.2021,p. 5). El dirigente empresarial olvida o no sabe que condición básica del crecimiento económico son la paz y la cohesión social y, en consecuencia, dar solución a las demandas ciudadanas, es el primer paso para un crecimiento económico sostenible e inclusivo. Para financiar los bienes públicos que demandan gastos permanentes es indispensable y responsable una reforma tributaria. Lo irresponsable es negar los problemas que llevaron al 18.0 y pretender que es viable la política de seguir como veníamos, antes del estallido.  Pero, además, el presidente de la SOFOFA olvida que la economía nacional no ha incorporado nuevas actividades relevantes desde hace 15 años al menos; que en promedio sufre un estancamiento en el aumento de la productividad, y que la inversión en ciencia y tecnología sigue muy por debajo de los estándares de los países desarrollado y en consecuencia, preocuparse del crecimiento sostenible significa hoy introducir reformas a la manera como ha funcionado el modelo económico.  Olvida también el personero que muchas exportaciones están amenazadas porque no serán aceptadas en los mercados de destino por los efectos contaminantes de sus formas producción. Abordar los desafíos del crecimiento sostenible, es justamente poner en el centro las preocupaciones por la crisis climática.

Mucho revuelo se ha levantado por la propuesta de revisar algunos aspectos de los acuerdos comerciales. Como saben los especialistas en la materia, la revisión de los acuerdos internacionales, como ocurre con las normas legales de los países, están sujetos permanentemente a modificaciones. Quizás lo que diferencia al momento actual es que los problemas que ha enfrentado el sistema internacional, como son el cambio climático, la demanda por políticas más sensibles a los intereses de los grupos y países más vulnerables y la forma como se había estructurado el sistema económico global como efecto de la pandemia, hacen necesario una revisión más amplia. Pero más allá de algunos ruidos, lo que se está proponiendo es una revisión de aspectos específicos y conforme a las reglas del derecho internacional. Cabe si precisar cuáles son esos puntos y dejar de disparar al voleo señalando que “se deben revisar todos los tratados”.

Otro campo en que se ha atacado el programa de Apruebo Dignidad ha sido el de pensiones. El sistema de capitalización individual no es en sentido estricto un sistema de seguridad social; el mundo empresarial lo ha valorado siempre como un pilar básico del modelo neoliberal y como base del sistema financiero. En este contexto, cabe distinguir entre las proposiciones destinadas a modificar el sistema de pensiones y el uso de los fondos acumulados. En relación con lo primero, el programa de Boric propone el fin de las AFPs y la creación de una entidad pública, autónoma del gobierno que dirija el nuevo sistema. En cuanto a los beneficios, la propuesta es la instalación de una pensión básica universal de 250 mil pesos con cargo a los recursos públicos cuyo costo se estima en 3,5 puntos del PIB lo que implica un costo adicional de en torno a 2,2 puntos del PIB que se sumarían al 1,24 puntos del PIB, que el Estado destina actualmente al pilar solidario. A eso se agrega la pensión contributiva que se calcula con base a las cotizaciones realizadas generando subsidios adicionales para las mujeres entre otras medidas. Se insiste además en el pleno respeto de los recursos de las personas y que el traslado al nuevo sistema será voluntario. Estos elementos dejan clara la voluntad política. Ahora bien, es sin duda necesario ir afinando la propuesta para aclarar algunos puntos oscuros. Para ello ayudaría contar antes de la elección con un anteproyecto de reforma antes de la elección. Por otra parte, el uso de los recursos acumulados será gestionado por una institución pública autónoma que mantendrá el criterio de rentabilidad e incorporará criterios de inversión adicionales como es el contribuir a enfrentar la crisis climática.

La campaña electoral ha querido hacer mucho caudal de la juventud, la falta de experiencia de los equipos programáticos y de cambios de criterios frente a temas de la contingencia. En relación con lo primero cabe señalar que siendo ello importante, lo crucial para el éxito de un gobierno es su legitimidad frente a la ciudadanía y su capacidad de gestión política. No hemos tenido peor gobierno desde 1990 que el segundo gobierno de Sebastián Piñera pese a la experiencia del propio primer mandatario (ya había sido presidente) y de sus diferentes ministros. Los numerosos problemas de Bachelet derivaron de las dificultades internas de la coalición que la llevó a la Presidencia. Cualquier Gobierno y más aún uno que se propone hacer cambios sustanciales requiere construir  una mayoría sólida y capacidad de gestión política para navegar en las aguas turbulentas que vive el país en la actualidad.

Frente a la falta de predictibilidad de Sichel y el proceso de descomposición que vive la derecha a partir del fracaso de la actual administración; frente a un JAK cuya base social son los herederos de Pinochet y los grupos más extremistas de la derecha tradicional y su enfoque principal para enfrentar los problemas sociales (que con frecuencia tiende a negar conceptualizándolo como “inventos” o “productos” de la izquierda) es la “manu militari”, el liderazgo colectivo que conforma el FA (que logró un triunfo contundente frente a la candidatura de Daniel Jadue) y que lidera Gabriel Boric y que con todas las dificultades ha ido consolidando una coalición como es Apruebo Dignidad representa la mejor posibilidad de generar un gobierno que junto con la CC abra un camino de cohesión social, de igualdad, dignidad, respeto de los derechos de la naturaleza y bienestar para todos los habitantes de este país.

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