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El mundo de la ex Concertación se volcará por el Apruebo

por 25 abril, 2022

El mundo de la ex Concertación se volcará por el Apruebo
Los indecisos del mundo y sensibilidad de centroizquierda democrática –que quiere enterrar la Constitución de Pinochet– se volcarán a votar Apruebo, como lo hizo el 80% de los ciudadanos en el plebiscito de entrada. De hecho, esta semana, un grupo transversal de líderes de la ex Nueva Mayoría y ex Concertación lanzarán un documento en que llaman a votar Apruebo, justificando esto en el proceso democrático y representativo de la Convención que, de paso, dejará offside a los agoreros como Carlos Maldonado o Fulvio Rossi.
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Estamos a poco más de dos semanas de conocer el primer texto borrador que propondrá la Convención Constitucional. A partir de ese momento, podremos todos y todas formarnos una opinión libre e informada. Creo que, de ahí en adelante, comenzaremos a ver un cambio en la tendencia que algunos sondeos han mostrado en las semanas previas. Hoy tenemos tres tercios divididos, en partes iguales, entre Apruebo, Rechazo e indecisos. ¿Qué fue lo que ocurrió? Quienes están por el Rechazo conforman un grupo estable que, ya en el plebiscito de entrada, expresó su negativa a realizar cualquier cambio a la Carta Magna actual. ¿Ha aumentado? Sí, pero levemente. Lo que ha hecho es “recuperar” la representación histórica desde ese sector, que llega a alrededor de un 30% en las últimas décadas. El cambio se produjo entre quienes votaron Apruebo en 2020 y que hoy han manifestado dudas y “se pasaron” a los indecisos o a no saben, no responde. Esa gente, en su mayoría, corresponde a personas que han votado históricamente por la centroizquierda, es decir, la ex Concertación y Nueva Mayoría, y que en segunda vuelta apoyaron a Gabriel Boric.

¿Por qué se pasaron, transitoriamente, a los indecisos? Primero, por errores propios de la Convención, de eso no hay duda. Exceso de entusiasmo refundacional de algunos convencionales ruidosos, el show de Rojas Vade, dificultades para ponerse de acuerdo y comunicar los avances, mala distribución y priorización de la agenda –lo lógico habría sido empezar por los derechos sociales–, que implicó que se alargara el debate en capítulos relevantes políticamente, pero que la gente ve con más lejanía. Pero, sin duda, el ambiente que ha rodeado a la Convención ha sido hostil por parte de algunos medios de comunicación, poderes fácticos y una campaña feroz y millonaria en redes sociales –ver nota al respecto de El Mostrador que instaló no solo una atmósfera adversa, sino que ha considerado también fake news, como esa de que se quería eliminar la canción nacional e himnos patrios.

Habrá diferencias e inconformidad en algunos puntos y artículos, pero, de seguro, el 90% del texto sintonizará con los cambios que ha exigido la ciudadanía desde el 18-O en adelante.

Por tanto, a medida que tengamos el texto y aumente el nivel de información, es muy probable que esa gente vuelva a tomar la posición de Apruebo, que apunta a tener una Constitución legítima en su origen –no como la de Augusto Pinochet y su pecado original–, independientemente de que la actual ha sufrido algunas modificaciones, especialmente en el período de Ricardo Lagos.

Pero objetivamente, el Pleno ha aprobado más de 270 artículos (143 tiene la actual), sorteando el alto quorum de los 2/3. Es decir, cada una de esas normas tienen más de 103 de 154 votos posibles. Ya tenemos definición del Estado “social y democrático de derecho, plurinacional, intercultural y ecológico”, del Sistema de justicia, y tendremos, por primera vez, un Estado prácticamente paritario. Pero quizás lo más trascendente es que la nueva Constitución consagrará un nuevo trato con las regiones y obligará a terminar con el centralismo actual. Tendremos un bicameralismo asimétrico real con una Cámara de las Regiones, que será una oportunidad tremenda para las regiones y no algo “decorativo” –como lo afirmó el propio Presidente Boric recientemente, también plebiscitos y asambleas comunales y regionales, además de que las regiones serán consideradas autónomas.

Pero, además, aún falta la Comisión de Armonización y que algunas comisiones –especialmente la de Medio Ambiente y Modelo Económico, que tuvo un fuerte revés el viernes pasado vuelvan a revisar los aspectos rechazados en el Pleno y ajusten los artículos y, de paso, regulen algunas normas que despiertan muchas dudas e inquietud en sectores amplios, como en el tema del sistema de salud o de los recursos naturales. La Comisión de Armonización tendrá entre el 17 de mayo y el 9 de junio para verificar coherencia, y eventuales incongruencias. En ese caso, podrá sugerir redacciones alternativas y volverán a las Comisiones. Al final, el 4 de julio tendremos un texto robusto y ajustado. Habrá diferencias e inconformidad en algunos puntos y artículos, pero, de seguro, el 90% del texto sintonizará con los cambios que ha exigido la ciudadanía desde el 18-O en adelante.

Estoy seguro que los indecisos del mundo y sensibilidad de centroizquierda democrática –que quiere enterrar la Constitución de Pinochet– se volcarán a votar Apruebo, como lo hizo el 80% de los ciudadanos en el plebiscito de entrada. De hecho, esta semana, un grupo transversal de líderes de la ex Nueva Mayoría y ex Concertación lanzará un documento en el que llaman a votar Apruebo, justificando esto en el proceso democrático y representativo de la Convención que, de paso, dejará offside a los agoreros como Carlos Maldonado o Fulvio Rossi.



 

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