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Contra la esclavitud infantil

por Fernando Frías González 16 abril, 2019

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Señor Director:

Esta carta la escribo desde los sentimientos, de ir a un supermercado o a una gran tienda y preguntarme qué compro para no sentir que me beneficio de la esclavitud de alguien, posiblemente un niño, al otro lado del planeta.

El 16 de abril de 1995 un niño paquistaní de nombre Iqbal Masih fue asesinado mientras montaba su bicicleta. Él, a los 4 años fue vendido por su padre a un fabricante de alfombras como pago de una deuda. Desde ese momento trabajó 12 horas al día hasta los 10 años, cuando consiguió su libertad, desde ese momento se transformó en un activo luchador contra la esclavitud infantil, motivó de su asesinato. En su memoria, las Naciones Unidas declaró el 16 de abril “Día internacional contra la Esclavitud Infantil”.

Este es un mundo globalizado y los productos que adquirimos fueron fabricados o producidos en lugares muy distantes y deberíamos preguntarnos, ¿Por qué son baratos, qué magia hacen en esos países para producir a tan bajo costo?

La razón es simple, muchos de los productos que consumimos y utilizamos tienen incorporada en su cadena de producción la esclavitud infantil, principalmente en la extracción de las meterías primas. Su huella se encuentra en el chocolate, en las baterías de nuestros Smartphone y computadores, en nuestra ropa, en los objetos de oro, en nuestros alimentos, etc. Y quienes más la sufren son los niños de los países pobres del hemisferio sur. Y es hoy uno de los pilares de la economía global.

Empresas como Kellogg’s, Nestlé, Unilever y Procter & Gamble se benefician del trabajo forzoso de niñas y niños en plantaciones de palma en Indonesia. La industrial de la ropa no lo hace mejor y de la esclavitud se benefician empresas como Hugo Boss, Benetton, Next, Armani, Louis Vuitton, Cotton Group, Adidas, Esprit, New Look, Nike, Puma, The North Face, Li-ning, Reebok y varias más.

El documental “The dark side of chocolate” (El lado oscuro del chocolate), muestra que la explotación infantil y el tráfico de niños africanos es lo que hace posible la producción de chocolate a nivel mundial. Este documental fue dirigido por Miki Mistrati, quien visitó algunas plantaciones de cacao de Costa de Marfil, donde un niño le dice: “las palizas que me daban eran horribles, jamás las olvidaré (…) Quienes disfrutan del chocolate, comen algo por lo que yo trabajé y no obtuve ningún tipo de beneficio, solo dolor y sacrificio”.

La UNICEF estima que hay 246 millones de niños esclavizados en el mundo y un 70% de ellos, trabajando en condiciones peligrosas. Informes internacionales dicen que 1,2 millones son víctimas de trata; 5,7 millones son víctimas de la servidumbre por deuda u otras formas de esclavitud; 1,8 millones son víctimas de la prostitución o la pornografía y unos 300.000 son reclutados como niños soldados en diferentes conflictos armados.

Así que, cuando compremos chocolates, aparatos electrónicos, marihuana, ropa, caucho, productos con aceite de palma, plátanos y artículos piratas, debes saber que detrás de ellos, posiblemente, se esconda la peor esclavitud.

Solución: exigir un sello que diga “libre de esclavitud” antes de comprar un producto y los países cobrar un arancel caro a los que no lo tengan, solo así podremos erradicar este flagelo y los niños por fin podrán dedicarse a ser niños.

Fernando Frías González

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