domingo, 24 de mayo de 2020 Actualizado a las 21:41

Más importante que el cómo, es el para qué

por Ignacio Silva 19 mayo, 2020

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Señor Director: 

En un artículo publicado ayer aquí mismo, llamado “El necesario salto hacia el aprendizaje digital”, el señor Eugenio Severin, director ejecutivo de Tu clase, tu país, aborda de manera muy interesante el cómo de la educación hacia el futuro. Propone que hacia el futuro se combinará lo presencial con lo digital, que los tiempos serán más flexibles, con rutas autónomas y personalizadas para cada estudiante. Lo anterior supone que el para qué está resuelto.
Y ahí está el mayor de los problemas. El estallido social, el futuro momento constituyente y la actual pandemia nos invitan a reflexionar sobre el futuro que estamos construyendo. El avance de la tecnología que Severin destaca, también nos hace reflexionar sobre el para qué. Si al 2050 la mitad de los actuales empleos habrán desparecido, hoy estamos formando a estudiantes para empleos que no existen. Y esto es complejo: no podemos seguir formando para un futuro desempeño laboral porque no es el objetivo de la educación, y porque simplemente quedaremos cortos y desactualizados en la propuesta que hagamos.

Hoy los profesores debemos formar estudiantes para desenvolverse en un mundo que no conocemos, un mundo que requiere colaboración, adaptabilidad, trabajo en equipo y diálogo. Eso solamente se puede desarrollar en espacios comunes y democráticos, como son las escuelas. Pretender que el aprendizaje escolar puede avanzar hacia algo online, es reducir la educación a la instrucción y formación en determinadas áreas del conocimiento, sabiendo que la educación es un proceso complejo, que requiere de compartir y de aprender del otro.

Este misterio que encierra la relación entre un adulto profesional que lidera y diseña experiencias de aprendizaje y un grupo de estudiantes es insustituible. Y no solamente por la dificultades que hemos visto los últimos días (como determinar quiénes están poniendo atención o quienes copian en una prueba), sino por la riqueza del relacionamiento humano y aprendizaje constante que se produce en el aula.

Sin mencionar el desigual acceso a la tecnología que ha quedado de manifiesto, bienvenidas sean las tablets y las clases de programación, pero si no es en un ambiente protegido y guiado por un líder pedagógico, solamente es instrucción que quedará obsoleta rápidamente en un futuro que requiere adaptabilidad y no un conocimiento específico.

Ignacio Silva
Profesor de Matemática y directivo escolar

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