El búmeran del “jode” que terminó de “joder” a los ya “jodidos”
Señor Director.
Estaban ya desesperados por la inminente derrota, entonces inventaron un arma arrojadiza (de arrojar, producto de náuseas) con movimiento rotatorio (de roto y ordinariez, no el de jolgorio), la que graciosamente volvió a su punto de partida (de partir, dividir, fraccionar y enemistar…), finalmente “jodiéndose” ellos mismos.
Aníbal Wilson Pizarro