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El cabo Piñera: un "operativo"con bufanda azul

por 4 agosto, 2018

El cabo Piñera: un
La turbo cuca de Piñera –o el tanque en el caso de Bachelet- ya no basta, ya no asombra, ya no rinde. Ni los opinólogos de la nueva derecha le compran a nuestro Presidente rápido y furioso. Imagínense. Menos el resto, los que vemos con sorna la estrategia del segundo piso de La Moneda de subir al mismísimo mandatario de Chile arriba de una cuca para que salga a paquear al respetable, night after night. Y si el verde-cuca no vende, menos el azul-bufanda del ministro Moreno.
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La perfomance nocturna de nuestro Presidente, esa de salir montado en una turbo cuca importada de Estados Unidos, no rinde, no da frutos, no tributa en las encuestas de opinión, ni menos en el estrecho mundo de los Joe Pino de la plaza. Lo digo porque ya ni siquiera causa asombro leer la columna semanal de los llamados “magics twins” de la nueva intelectualidad de la derecha chilena –Daniel Mansuy y Hugo Herrera- que cuales siameses del pensamiento se despachan cada uno en sus medios sendas columnas contra el Gobierno, los ministros y la mismísima conducción del Presidente Piñera.

Cara contra cara escriben lo mismo en diferentes medios, generando un juego de espejos infinito, “magics twins”, que hace sólo aumentar la sensación de vacío en ideas que está dejando este Gobierno. No asombra. Más bien ayuda a constatar.

La turbo cuca de Piñera –o el tanque en el caso de Bachelet- ya no basta, ya no asombra, ya no rinde. Ni los opinólogos de la nueva derecha le compran a nuestro Presidente rápido y furioso. Imagínense. Menos el resto, los que vemos con sorna la estrategia del segundo piso de La Moneda de subir al mismísimo mandatario de Chile arriba de una cuca para que salga a paquear al respetable, night after night.

Si el verde-cuca no vende, menos el azul-bufanda del ministro Moreno. La idea que los empresarios iban a limpiarse el rostro de capitalistas salvajes con el mensaje buenón de un ministro nacido desde sus propias fauces, tampoco rinde.

La bufanda azul es el símbolo del fracaso de una estrategia que Piñera le vendió al empresariado. El makeup de belleza, y a punta de botox, se nota mucho, la patronal se ve más monstruosa y vampiresca que nunca. Cuando se observa con detenimiento las cifras económicas de crecimiento, cuando las aseguradoras revientan el exitismo de Hacienda, cuando las cifras de ingreso por familia te golpean por la mañana en los matutinos, más y peor se escucha el mal chiste de las bufandas azules.

El portonazo y fuga de los empresarios no lo para –ni lo parará- el cabo Piñera arriba de su turbo cuca.

Si la derecha política y económica quiere gobernar más allá de este periodo, pues que haga más y seriamente en lo que prometió en seguridad y en crecimiento. Hasta ahora, pura perfomance, pura tele, puros pantallazos, puro Facebook, pura polémica simplona con el Frente Amplio o con la ex Nueva Mayoría.

No se gobierna con turbo cucas o bufandas azules. Se gobierna con buenas ideas, vengan de dónde vengan.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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