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Y las AFP lo hicieron de nuevo

por 30 octubre, 2019

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Efectivamente. Una vez más las AFP salvan incólumes de una situación crítica. Una que podría afectarles muy duramente “el negocio”. Y lo hacen por partida doble. Por un lado, en los anuncios efectuados por el Presidente en relación con las pensiones, toda mejora –insuficiente por cierto– es con cargo a mayor gasto fiscal. Tanto el incremento en la mal denominada Pensión Básica Solidaria (que no es sino un subsidio) y en el Aporte Previsional Solidario que recibe un porcentaje de los pensionados por AFP.

Por otro lado, se designa ministra del Trabajo a María José Zaldívar, claramente pro AFP. De hecho cuestionó, insidiosamente, el recurso con que la profesora de Antofagasta, María Angélica Ojeda, procura la entrega de sus ahorros previsionales. Lo hizo, poniendo en duda la veracidad de la información entregada por la docente, respecto de sus últimas remuneraciones.

¿Cómo hacen las AFP para salvar indemnes permanentemente? Las AFP constituyen un gremio poderoso que ha ido permeando, a través de sus casi 40 años de existencia, a los distintos sectores políticos, tejiendo sólidas redes de contactos e influencia. Personas que ejercen o han ejercido funciones de ministros de Estado o parlamentarios, han sido directores de las mismas.

Entre las oportunidades en que las AFP han sido “salvadas” por la autoridad, podemos mencionar que cuando Bachelet crea el Pilar Solidario en 2008, ello permitió a las administradoras ocultar en parte el fracaso del sistema y el hecho ya irrefutable que las pensiones pagadas eran y son míseras. Así, indirectamente (conscientemente podemos dudarlo) la entonces Presidenta contribuía a afianzar un sistema, en rigor, quebrado. Una sola cifra para graficarlo: sin considerar el Aporte Previsional Solidario –de cargo fiscal– el 50% de los pensionados obtiene como pensión menos del 20% de su último sueldo.

Pero no fue solo Bachelet. Partimos con el mismísimo Aylwin, que introdujo una modificación por la cual los afiliados no son ahora compensados por las pérdidas en que incurre su AFP al otorgarles mayor plazo para compensarlas.

Frei Ruiz-Tagle incorporó el concepto de “rentabilidad negativa” y traspasó el riesgo a las personas.

Ricardo Lagos creó, en 2002, los multifondos. Señaló entonces: “Celebramos los 21 años de un sistema que ha funcionado y ha sido exitoso” (¡!). Pero esto no es todo: en 2004 se promulga la Ley de Rentas Vitalicias. Un efecto práctico fue que en lo sucesivo la esperanza de vida, para el cálculo de retiro programado de las pensiones, pasa de 85 a ¡110 años!

Bueno, por cierto Ricardo Lagos nunca cotizó en una AFP. Por cierto: calcular las pensiones por retiro programado con una expectativa de vida de 85 años –edad promedio a la que fallecen los pensionados– eleva las pensiones significativamente, ¡sin generar costo al fisco! Y es una medida administrativa, de resorte del superintendente de Pensiones. ¿Por qué no se implementa? Porque implica que las AFP deben ir entregando mensualmente a los pensionados un monto de dinero mayor al que entregan ahora. Por cierto, según las mismas AFP, aunque no porque lo digan sus voceros, son dineros de los mismos jubilados. ¿Entonces cuál es el impedimento real?: el mercado financiero. Las AFP irían manejando cada vez cantidades menores de dinero fresco para prestar a la banca y las grandes empresas.

Circula por ahí un meme en donde se muestra a Piñera llamando por teléfono a Bachelet y pidiéndole consejos para afrontar la crisis de estos días. Bachelet le dice: “Tírales un bono”. Y efectivamente, las medidas hasta ahora anunciadas, en materia de pensiones me refiero, son básicamente eso.

Cuando se comenzó a discutir la, a estas alturas, incierta reforma previsional, se sabía ya entonces que la oposición había renunciado a ir por una reforma estructural del sistema. Se habían comprado fácilmente el discurso de que cualquier sistema que incorporara conceptos similares al reparto, estaba quebrado antes de nacer. Pero no se percataban que el sistema creado por el DL 3.500 ya está quebrado. Subsiste, como el Transantiago (Red, perdón), solo porque está subsidiado. Y el subsidio se llama Pilar Solidario.

Ahora están las condiciones para intentar ir, esta vez en serio, por un sistema previsional más equitativo y justo para el mundo civil. La opinión pública, habitualmente adormecida, está alerta. El submundo político está en estado de semishock. El Gobierno está golpeado y pretende salir adelante con más “bonos”. Cuenta con el desgaste y la desmovilización. Por ello es que hay que ir por más, ahora.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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