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“Ya lo pienso, lo leo, más lo creo”: Desinformación y sesgos en tiempos de crisis

por 1 noviembre, 2019

“Ya lo pienso, lo leo, más lo creo”: Desinformación y sesgos en tiempos de crisis
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Uno de los principales focos de atención a raíz de la crisis político-social que atraviesa Chile es el de los medios de comunicación y el rol que tienen los periodistas. Es una preocupación normal y legítima puesto que son los periodistas quienes tienen el deber de informar con rigurosidad y develar aquellas verdades que muchas veces son difíciles de percibir. Además, lo que más se genera en momentos de crisis es incertidumbre, y una de las cosas que más ayuda a bajar dicha incertidumbre es contar con información fidedigna de lo que pasa en nuestro entorno. Pero hay un enemigo: la desinformación.

Entendemos “desinformación” como contenido falso que tiene un claro objetivo de causar daño. No confundir con “misinformation”, que es información no precisa pero que no tiene como objetivo causar daño. De la mezcla de ambas aparece lo que la gente comúnmente llama “fake news” y que se puede expresar de distintas formas: (1) cuando las imágenes que acompañan el texto informativo no respaldan lo que se narra, (2) cuando contenido fidedigno se contextualiza con información falsa, (3) cuando información genuina -incluidas imágenes- se alteran con el fin de persuadir en vez de informar, y en el peor de los casos (4) cuando se inventa completamente una pieza informativa con el fin de desinformar.

A todo esto se le suma algo tremendamente relevante cuando hablamos de información, en especial en momentos de crisis; lo que cientistas sociales conocemos como “sesgo de confirmación”. En palabras simples, el “sesgo de confirmación” se manifiesta cuando una persona se enfrenta a una pieza informativa y la interpreta basándose en sus conocimientos y valores previos, independiente si dicha información es verdadera o no. Por ejemplo, una persona que tiene una mala visión de Carabineros de Chile, va a tender a criticar a los medios informativos y sus noticias si acaso sienten que no informan lo suficiente respecto a la responsabilidad de uniformados en la actual crisis. Y así se da con una infinidad de temas.

Lo importante respecto al “sesgo de confirmación”, la desinformación, y el rol de los periodistas, es que dicho sesgo existirá siempre en la audiencia, pero no debe existir en el periodista que sale a cubrir un evento. El comunicador debe permitir que la audiencia se forme su propia impresión de los hechos, en la medida en que se entregue información comprobable y testimonios de primeras fuentes.

Por último, respecto a la audiencia, se debe educar sobre el uso de redes sociales como legítimo medio para informarse. Estudios recientes muestran cómo los chilenos prefieren usar sus cuentas de redes sociales para enterarse de lo que pasa en el país y en el mundo, pero al mismo tiempo ese uso estaría aumentando la propagación de desinformación y noticias falsas, lo que contribuye a una mayor sensación de incertidumbre y que no existan consensos sobre hechos fácilmente comprobables.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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