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Bolivianos quieren volver a su país y parece que es un problema de “ellos”

por 8 mayo, 2020

Bolivianos quieren volver a su país y parece que es un problema de “ellos”
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Acepto que el capitalismo es un sistema económico al que no tiene sentido reclamarle sentimientos, ni tampoco es sensato pedirle que comparta emociones. En tanto sistema es muy diverso y complejo. En sus aristas más visibles, cabe tener en cuenta que ser empresario implica ir legítimamente tras la ganancia, con independencia del tamaño de la empresa. También es cierto que el empleo que contratan las empresas es fuente de ingresos para los trabajadores, esto también es válido para todas las empresas; es más, incluso en la propiedad de las empresas, en el caso de las sociedades anónimas están grandes accionistas y pequeños accionistas que han comprado su derecho a recibir dividendos cuando las empresas obtienen utilidades.

¿A qué viene esta cantidad de obviedades?

A que siendo complejo y enmarañado el capitalismo, en la versión capitalista de la agricultura todavía es posible reconocer los rostros, tanto de los trabajadores como de los patrones o quiénes son sus voceros públicos. Se menciona lo anterior porque en las noticias se informa de muchos bolivianos que quieren volver a su país y que tienen problemas en su propio país para que los dejen retornar y deben pasar cuarentenas en Chile, utilizando para estos efectos parroquias o como se ha visto, han debido quedarse hacinados en casas de personas solidarias.

Se informa, simplemente y casi al pasar -naturalizando el hecho- que se trata de temporeros que vinieron a la temporada de la fruta, que quieren volver a su país, pues terminó su tiempo de trabajo y que encuentran problemas para su reingreso. Es aparentemente un problema de ellos. Se deduciría que estos bolivianos tienen problemas con su gobierno porque les pone trabas a su retorno.

Aquí es donde caben las preguntas: ¿es solo un problema de ellos? ¿Se trata solo de bolivianos a quienes su gobierno coloca complicaciones? No está de más tener presente que estos trabajadores para venir o para irse deben viajar en bus varios días completos, y que bajo la actual pandemia deben realizar cuarentenas donde no hay espacio ni condiciones higiénicas. Como ya es habitual, después de la descripción de la situación por los medios masivos de comunicación surge la disputa pública de alcaldes que no se agotan despotricando, contra aquellos que por sus acciones colocan en situaciones complejas a “sus” comunas.

Pero esto, es necesario reafirmarlo, no es problema de alcaldes ni tampoco de quienes decretan, razonablemente, políticas sanitarias, como parece concluir el medio de información.

Lo que no se dice es que se trata de un problema de quienes contrataron a esos trabajadores y que, por lo que se ve, piensan que una vez que le pagaron el salario dejaron de tener responsabilidad con quienes les prestaron servicios. Sería algo así como que al pagar esos salarios se deshicieron del problema. Donde, según ellos, no había una relación social, sino solo un contrato que ya terminó.

Sin embargo, lo que importa afirmar es que este es un problema de algunos fruticultores y del Estado.

De fruticultores, porque hicieron lo posible para que esos trabajadores llegaran a sus empresas y fundos, porque había que sacar la fruta o procesarla a tiempo, para ‘aprovechar la contra estación’ y acudieron o facilitaron la llegada de estos trabajadores que están dispuestos a trabajar directamente o por medio de subcontratistas en sus plantaciones o en sus agroindustrias.

Del Estado porque en estos casos tramita con inusitada facilidad inmigraciones temporales, para cubrir vacancias en puestos de trabajo que requieren ciertas empresas, pero que al permitir su ingreso, deberían hacerse cargo también de sus derechos laborales y sociales.

Pero nada de eso se dice cuando se transmiten las noticias: los apellidos del ministro de agricultura o de la ministro del trabajo, o del presidente de la SNA, o de la asociación de exportadores o de la federación de fruticultores no aparecen en los medios. No pasa lo mismo cuando baja el tipo de cambio. En ese caso sí, parece ser problema de ellos, de los empresarios y exportadores y del Ministerio de Hacienda que nos recuerdan que ellos, piden lo que piden, porque “generan empleo creando puestos de trabajo”.

Es el momento de recordar y reafirmar que esta situación de maltrato a los trabajadores bolivianos y sus familias, sí es problema de ellos y no de la parroquia, de la familia solidaria o de los alcaldes.

El problema mayor es cómo se regulan y fiscalizan en Chile las relaciones de trabajo, porque la movilidad del trabajo entre fronteras genera responsabilidades y no solo contratos temporales. Porque esos trabajadores bolivianos tienen caras y querríamos ver qué cara tienen ahora los fruticultores y exportadores de este Chile que dice ser potencia alimentaria.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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