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¿Fue mejorar las pensiones, el principal objetivo del sistema de AFP?

por 7 junio, 2020

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La capitalización individual es la arquitectura que consagra el régimen de previsión para la mayoría de los chilenos, y fue impuesto por la dictadura militar a principios de los años 80 para reemplazar un sistema de reparto solidario donde las cotizaciones de una persona activa financian las pensiones de los jubilados inmediatos a través de las cajas de previsión social.

Posteriormente los técnicos de la época señalaban, en las portadas de los diarios, que al año 2020 este nuevo sistema entregaría pensiones igual al sueldo que tenía el trabajador.
Este cambio abrazó el principio que estuvo tras todas las transformaciones que hicieron los funcionarios del régimen; promover al individuo por sobre consideraciones colectivas de sociedad. Principio que a partir del 18 de octubre de 2019 se cuestiona en todas sus formas.

Sin embargo, esta columna no estaría completa si no se destaca la principal razón y el principal objetivo que buscó el sistema de capitalización individual, el que no fue precisamente generar mejores pensiones;
La dictadura impuesta desde 1973, más allá de consideraciones ideológicas, implantó una profunda transformación del modelo de desarrollo chileno, liberalizando el comercio, priorizando el factor productivo a manos privadas en desmedro de un Estado que hasta esa época participaba activamente en todos los servicios básicos y en sectores sensibles al tejido social del país. Esta implantación se realizó sobre la base de suprimir las libertades esenciales de la sociedad junto a graves atropellos a los derechos humanos.

Lo anterior derivó, a que el país se encontrara durante esos años en un profundo aislamiento internacional que, por un lado, condenó brutalmente los atropellos a los derechos humanos y por otro, suprimió los circuitos de inversión extranjera. Por otra parte, el ahorro interno no funcionó como esperaban y promovieron las autoridades de la época para contrarrestar el aspecto internacional. Como consecuencia de aquello, la balanza de pagos para esa época resultó en duros números negativos al contraer más deuda.

En contrapartida, como forma de dar un respiro financiero al mercado e industria nacional, el que se encontraba falto total de liquidez e inversión, los tecnócratas que respaldaron la dictadura, diseñaron y crearon un mercado de capitales consistente en que los fondos previsionales de los trabajadores pasaron a formar parte de un sistema individual, donde nominalmente la propiedad es del trabajador, creando la figura del Administrador de Fondos de Pensiones (AFP) quien toma los fondos “del trabajador” los administra y los hace rentar para “aumentar” la cuenta individual que será usada solo para financiar la pensión de jubilación.

Esta administración implicó que los dineros del trabajador pasaron a formar parte de un incipiente mercado financiero local que, reuniendo los ahorros previsionales de 1.400.000 trabajadores a 1981, fueron colocados principalmente en los bancos locales, para dar liquidez, en forma de depósitos a plazo (tasa promedio de 4% interés anual) quienes los dispusieron como sistema de créditos al consumidor final con tasas de interés del 20% al 25% anual.

Esta reforma permitió al país alcanzar una recuperación económica, disminuir la inflación, dinamizar el consumo interno y lo más importante, permitió salvar de la quiebra a numerosos bancos e instituciones financieras quienes habían sido intervenidos provisionalmente por el Estado para luego de su salvataje “devolverlas” a sus dueños.

En síntesis, la creación del Sistema de AFP no tuvo como principal objetivo el uniformar ni mejorar las pensiones de los trabajadores, sino que su objetivo fue salvar la economía del país, detener la crisis inflacionaria e incentivar el consumo y dinamismo interno, lo que se reflejó -y refleja- en la bancarización y masividad del crédito al alcance de casi cualquier persona, generando un mercado financiero donde el interés de los préstamos se convierte en el principal negocio del sistema.

Por lo anterior, es dable concluir que la creación del sistema de AFP fue tremendamente exitosa en recuperar una alicaída economía interna de la época, salvar empresas nacionales y crear un mercado financiero del consumo y tasa de interés, utilizando el mismo dinero de quienes toman el préstamo final. A su vez, es un sistema tremendamente fracasado en su concepción inicial, en cuanto al monto a pagar de pensiones para cumplir el objetivo de un sistema de previsión social como la de cualquier sociedad democrática que busca el bien común de sus habitantes.

Juzgue usted que se necesita para los tiempos que hoy vivimos.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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