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La ofensiva a los derechos colectivos de las naciones originarias

por 8 agosto, 2020

La ofensiva a los derechos colectivos de las naciones originarias
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El atentando al World Trade Center en los Estados Unidos inauguró el siglo XXI. Para alguno/as historiadores expresa la crisis del multiculturalismo liberal, la trasnacionalización del fundamentalismo religioso y un renacimiento del nacionalismo con características étnicas. En nuestro continente, durante esos mismos años, los gobiernos neoliberales se encontraban padeciendo una crisis que dio paso a gobiernos con raíces populares luego de 1998, a los que se les llamó “bolivarianos”.

Por un lado, reinterpretaron el añejo sueño de Bolívar de un modelo político y económico compartido sin injerencia de los Estados Unidos, recuperaron la industrialización y la redistribución de la riqueza como prioridad. Se ensayó democracias locales y comunales. En el caso de Bolivia, se incorporó la pertenencia étnica a sus procesos políticos, derivando en la creación de una figura que unía la tradición democrática en el continente, sindical e indígena. A ese laboratorio se le llamó Estados Plurinacionales.

No obstante, su misma crisis marca un retroceso de los derechos colectivos y de la plurinacionalidad como opción política. Se suma el asesinato de George Floyd, lo cual manifiesta que el racismo continúa estando presente. Lo sucedido durante los últimos días en Wallmapu también manifiesta que hay actores que se resisten al ejercicio de nuestros derechos colectivos y cruzan el cerco al hacer uso de la violencia racial.

El proceso constituyente es un momento histórico que nos permitirá canalizar los derechos de los pueblos originarios para un nuevo contrato social. Es indispensable para ello atender la situación de los prisioneros políticos, revertir la militarización de Wallmapu y comprometernos en un nuevo pacto con las relaciones interculturales. Las naciones originarias tienen aún mucho que enseñarnos al país y lo dotarían de una novedosa dinámica donde un considerable número de la población migrante es indígena o pertenece a los pueblos afrodescendientes. El Convenio 169 de la OIT de pueblos originarios y tribales sumada a la Declaración de los pueblos originarios de la ONU son recomendaciones para tener en consideración. Ambos documentos permiten canalizar la demanda de los mapuche en huelga de hambre. Estos no solicitan la libertad, sino atender a un cambio de las medidas cautelares.

Sin embargo, los actos de violencia sucedidos en los últimos días contra la población mapuche, expresan que el racismo aún existe en un porcentaje de la población. El racismo que susurraba en silencio, ante la crisis de COVID 19, nos demuestra que aún debemos avanzar bastante en los derechos y la educación intercultural en la población no indígena. Pese a todo, creo que siguen siendo minoritarios y aquello quedó demostrado en las manifestaciones de apoyo a un cambio constitucional con perspectiva intercultural que se manifestaron en las alamedas con la wenüfoye como principal símbolo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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