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Minoría universal

por 24 junio, 2021

Minoría universal
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Hace unas semanas se llevó a cabo la elección universal de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). La diferencia de esta elección, respecto de las anteriores, es que por primera vez en más de 40 años la elección de la Central sería de manera directa (un trabajador o trabajadora, un voto), lo que representaba un avance importante para la democratización de la CUT. A más de una semana de realizadas las elecciones, quisiera compartir con ustedes algunas ideas y reflexiones de lo que fue el proceso electoral y lo que me tocó ver como trabajador, dirigente sindical y candidato al consejo de la CUT.

Desgraciadamente, las cifras finales de la elección nos dan luces de una pobre participación, de un irregular proceso electoral y de la nula diversidad y pluralismo de pensamiento que quedó reflejado en el ejecutivo de la Central. La muy baja participación en la elección de la Central más grande e histórica del país, con alrededor de 1.000.000 de trabajadores afiliados y donde votaron solo 33.065 trabajadores, esto es, menos de un 4 % del global afiliado, creemos, puede explicarse a lo menos por tres factores.

Primero:

En la gestión de la Tesorería y de Vicepresidencia de Organización no se implementó la cuota directa que faculta la ley, para descuento por planilla a cada asociado, dejando esto a voluntad de cada sindicato. Lo anterior permite que las organizaciones o sus directivas determinen por quién pagar y por quién no, lo que produjo como resultado que se dejara fuera a la inmensa cantidad de afiliados sin derecho a votar y a solo a 181.000 socios con sus obligaciones al día habilitados para ello, bajando la cantidad de votantes a menos de un 20% del universo CUT.

Segundo:

La elección no contó con espacios de debates necesarios ni con tiempos de campaña adecuada a una votación universal. Tampoco hubo espacios para la difusión a las bases y conocimiento de los candidatos y sus proyectos. Este proceso se desarrolló a escasos días de realizada la histórica jornada eleccionaria de los constituyentes, con la consecuencia de que no hubiese la claridad ni la transparencia debidas para una decisión de voto informada, por parte de los electores.

Tercero:

La elección se transformó en un irregular proceso lleno de fallas, sin reglamentación, malas decisiones y poca claridad para las bases. Lamentablemente, la repetición el proceso por nulidad del primer intento y no darse los tiempos para corregir importantes detalles, lógicamente generó desconfianzas. No hubo resguardos mínimos como, por ejemplo, que hubiera un solo voto por equipo electrónico (IP), y que los computadores cuya IP estuviera autorizada a más de un voto, estuvieran en sedes o provinciales y contarán con un ministro de fe de la Dirección del Trabajo, como es habitual. Otra irregularidad fue la aplicación de un sistema proporcional no reglamentado en los estatutos, decidiéndose aplicar el sistema D´Hondt, lo que terminó perjudicando a las listas menos votadas y favoreciendo a las más votadas.

A la luz de los resultados se puede analizar la estadística y ver el comportamiento en la participación de la base y su incidencia por organización en los resultados finales. Según el desglose de las cifras, se aprecia un promedio de participación de los habilitados para votar, del orden del 18%. Sin embargo, hay dos organizaciones que escapan muy por sobre el promedio. Descartando este fenómeno (dos organizaciones), podríamos decir que la participación en realidad estuvo en un promedio de 9%. Quienes se escapan son el SIL y la Confederación del Comercio, cuyas directivas están adscritas a la lista B, encabezada por José Manuel Díaz, lista oficial del Partido Socialista.

Prácticamente un 50% de la votación efectiva se concentró en esas organizaciones, lo que las hizo muy incidentes en la conformación del nuevo Consejo. Esto, sumado a que se aplicó en forma irregular un sistema de reparto como el D'Hondt, permitió que menos del 2% de todos los trabajadores de la CUT decidiera el ejecutivo de la principal Central de Chile. Esto equivale a que en nuestro país se eligiera gobierno con la mitad de la población de una comuna como la de San Ramón.

A la luz de lo anterior cabe preguntarse: ¿Por qué se dio este alto y extraño nivel de participación en dos organizaciones que eran de un mismo color político? Ello da como resultado una directiva que nace cuestionada por la baja participación en un irregular proceso electoral y por denuncias de violencia de género al candidato más votado de la lista B, donde iban precisamente las dos organizaciones nombradas más arriba.

Vemos con preocupación la captura de una histórica organización por menos del dos por ciento de los que son representados. Además, públicamente un partido se vanagloria de este acaparamiento irregular de una parte del movimiento sindical.

Por el bien de la Central, todo lo acá expuesto debiese ser revisado y analizado. Lo que debió constituir una verdadera fiesta de participación, con democracia base y universalidad, resultó nada más que una pobre e irregular elección con bajísima participación.

Esta realidad deslegitima el proceso y coloca de espalda a la confianza de la mayoría ausente. Falta mucho por construir y esa confianza que se venía construyendo se pone en riesgo.

  • Luis Mundaca Segovia. (Nino), Dirigente Sindical. Twitter: @Nino_Mundaca

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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