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Crisis de autoridad

por 14 septiembre, 2021

Crisis de autoridad
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Un grupo de diputados de Renovación Nacional pidió al candidato oficialista, Sebastián Sichel, bajar el tono con el cual confrontó a los parlamentarios de la coalición gobernante por eventuales apoyos a un cuarto retiro del 10%. ‘Si llega a ganar y envía proyectos de ley al parlamento, va a necesitar a las bancadas’, lo desafío el diputado Miguel Mellado. En la otra vereda, el presidente del Partido Comunista Guillermo Teillier y el líder del Frente Social Regionalista Verde, Jaime Mulet, le pidieron una reunión al candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, para expresar su disgusto con el relato moderado que estaría instaurando su candidato. Con anterioridad, el aspirante magallánico se había visto contrariado por líderes del PC debido a su posición opuesta a un cuarto retiro de los fondos previsionales, la que finalmente desechó.

Desde el siglo pasado las ciencias sociales nos venían advirtiendo acerca de un fenómeno que cada vez se profundiza más. ‘El postmodernismo suele ser tratado, tanto por sus protagonistas como por sus antagonistas, en tanto que crisis de la autoridad cultural´, advirtió Craig Owens al analizar el contexto que lo rodeaba. Los metarrelatos que legitimaron la modernidad hicieron crisis después de la tragedia de la II Guerra Mundial, y con ello arrastraron, y continúan haciéndolo, a buena parte de las ideas tras las cuales había un consenso. Ello –el desmoronamiento de estas representaciones- aún no concluye, y lo que estamos vivenciando como sociedad es prueba de ello.

La crisis de autoridad a la que asistimos se encuentra en su apogeo. Los últimos años se han encargado de hacerlo notar; no solo los gobernantes lo están sufriendo, sino que también cualquier figura que en el pasado se haya erigido autoridad: los profesores, los economistas, los científicos, las policías, las iglesias y los mismos parlamentarios, entre otros, ya no inspiran el respeto ni admiración a la que estaban sujetos.

Lo recién mencionado viene ocurriendo hace décadas. Sin embargo, apenas durante los últimos años, el fenómeno ha penetrado en áreas que hasta hace poco parecían inmunes. El postmodernismo debilitó a casi cualquier autoridad, pero lo que se manifiesta hoy es, al menos, digno de un acucioso análisis. Sucede que las voluntades, a partir de sus propias decisiones, deciden someterse a una autoridad para luego, sin la necesidad de violentos giros ni excepcionales crisis, darle la espalda o incluso confrontarla. Es, en buenos términos, lo que acontece en la política a nivel mundial y, por cierto, lo que estamos atestiguando a nivel nacional. Los partidos eligen a un candidato a quien al poco andar deciden no respaldar y/o derechamente encarar. Los mismos militantes, que bajo las directrices de su propia conciencia se han sometido a un proyecto colectivo, dan la espalda a la autoridad que ellos mismos eligieron.

No cabe duda de que ni Sichel ni Boric podrán hacer frente a un fenómeno que los supera. La autoridad sufre de una profunda crisis y necesitarán más que frases grandilocuentes o discursos autoritarios para enmendar el rumbo de un barco que no tiene timón.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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