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En Palacio preocupa que sea el ministro de Justicia quien tenga problemas judiciales

La Moneda decide terminar lluvia de entrevistas de Ribera y opta por el silencio

por 14 diciembre, 2012

La Moneda decide terminar lluvia de entrevistas de Ribera y opta por el silencio
No ha habido día de la semana que no surja un nuevo antecedente sobre el caso y, si bien en La Moneda han afinado la estrategia política y comunicacional para sortear la tormenta, el ministro sigue en el foco de los cuestionamientos públicos. Así, se reabren los flancos de críticas a la administración de Sebastián Piñera ante los recurrentes conflictos de interés de algunos miembros del gabinete, los que afectan la credibilidad del gobierno. Con todo, Ribera aún cuenta con el respaldo político, sin embargo afirman que si él decide dar un paso al costado “no se le va a detener”.
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Aunque mantiene el piso político para seguir en el cargo, el ministro de Justicia, Teodoro Ribera, fue llamado a terreno luego de declaraciones muy poco acertadas durante su peregrinación mediática ayer para defenderse de su cuestionado vínculo con el ex presidente de la CNA, Luis Eduardo Díaz, detenido por cohecho. Es que este no es el mejor momento para salidas de libreto, considerando la decisión del fiscal anti lucro, Carlos Gajardo, de investigar toda la contabilidad de la Universidad Autónoma (UA) de todo el tiempo de que el secretario de Estado fue su rector.

No ha habido día de la semana en que no surja un nuevo antecedente sobre el caso Ribera y, si bien en La Moneda han afinado la estrategia política y comunicacional para sortear la tormenta, el ministro sigue en el foco de los cuestionamientos públicos. Así se reabren los flancos de críticas a la administración de Sebastián Piñera ante los recurrentes conflictos de interés de algunos miembros del gabinete, los que afectan la credibilidad del gobierno.

De hecho, el tema del conflicto de interés adquiere cada vez más fuerza en este caso, aspecto donde Ribera sacó ronchas ayer. “Este país está debatiendo que los hombres públicos tienen que estar completamente desvinculados de cualquier actividad privada, por tanto hay dos posibilidades para esto: o vamos a la hospedería del Hogar de Cristo a buscar hombres públicos que no tienen nada en el mundo o buscamos profesionales en la política que no tienen nada que ver con el mundo real”, dijo temprano en una entrevista en TVN al defender la relación que mantiene con la Universidad Autónoma, de la cual es propietario su clan familiar.

La frase fue anotada inmediatamente en Palacio. Es más, después de la ronda mediática que hizo por TVN y Canal 13, Ribera se fue directamente de los canales de TV a La Moneda para reunirse con la vocera, Cecilia Pérez, una cita que aunque no estaba programada previamente, así y todo se prolongó por más de hora y media.

A la salida Ribera sacó a relucir el respaldo que tiene al precisar que “los ministros de Estado cuentan con la confianza del Presidente y yo sigo siendo ministro” y que él ejerce su cargo con “total entereza y dedicación”. En un atisbo de mea culpa por la situación que atraviesa, añadió que “es indudable que la situación actual hubiera preferido que no se manifestara, yo también he hecho una autocrítica, si hubiera sido mejor, especialmente en el mes de enero, que hubo antecedentes de no valoricé adecuadamente, que no tuve a la vista”.

En el mundo judicial miran con preocupación el ruido “institucional” que hace ese choque entre una parte del Poder Judicial y el ministro de Estado, que es el puente con el Ejecutivo. Es cierto que los fiscales son autónomos e independientes del ministerio de Justicia, pero donde se hace evidente el conflicto de interés “del porte de una catedral” es en la injerencia que tiene Ribera en el nombramiento de los jueces de garantía, en lo penal y en los supremos, distintos niveles de magistrados que eventualmente deberán conocer de la investigación del lucro y la CNA.

Que la frase del Hogar de Cristo fue poco afortunada y rozó con la soberbia, en circunstancias que no está en condiciones para actuar así, nadie lo discutió en Palacio. Al final del día la conclusión en el gobierno fue que no había sido el tono adecuado, que la ronda mediática ya cumplió su objetivo y lo mejor es que, por ahora, Ribera opte por guardar silencio, a menos que un cambio de escenario amerite otra cosa.

Es sabido que en La Moneda se han jugado por enfrentar esta crisis afinando día a día la estrategia, con conversaciones diarias entre la ministra Pérez, Ribera, el comité político y la Secom. A la luz de esa pauta de acción se había resuelto que el ministro —como lo hizo desde el martes— hablara con todos los medios para explicarse y aclarar su situación con Díaz, entrevistas que fueron evaluadas de diversa forma: algunas acertadas y otras no tanto, como la de ayer en la mañana en TVN.

Mejor balance hubo de lo que declaró Ribera tras la reunión en Palacio, ya que puso el acento en el aspecto que en La Moneda consideraban ayer relevante: el acta de la CNA que establece que Díaz informó de su asesoría a Gendarmería por lo que se iba a inhibir  de votar, lo que comprobaría los dichos del ministro. “Cuando existe un documento que sale ahora a la luz pública que significa un vuelco en la imputación que se me hace, que las CNA sabía que existía (…) y ese documento no se da a conocer, considero al menos que hay mala fe”, precisó Ribera.

De largo aliento

En el gobierno saben que esta crisis está lejos de terminar e incluso se habla que se puede llegar hasta Navidad con este incendio. Ello, porque el tema está candente, va en escalada y aún queda paño por cortar. Y como se ha optado por respaldar a Ribera a todo evento, la premisa del día es capear el temporal. Eso sí, algunas versiones apuntaron ayer a que en algún momento se le planteó al ministro si quería dar un paso al lado, lo cual fue desmentido en La Moneda. En todo caso, se hizo la precisión que si el ministro llega a tomar esa decisión “no se le va a detener”.

 Todas las privadas al baile

A la información surgida de la relación de Ribera con la inmobiliaria Gaudí S.A que estaría en la mira por lucro, se sumó ayer la decisión del fiscal Gajardo de solicitar toda la información contable de la UA entre junio del 2005 y agosto del 2012 con la intención de buscar documentos relacionados a otras sociedades. El oficio se refiere a “todos los documentos justificativos de pagos” junto con “los contratos de arriendo de inmuebles que haya suscrito la corporación”.

Cuando Ribera fue consultado ayer sobre el particular, se limitó a decir que no tenía información al respecto y que la diligencia no apuntaba a “su persona, sino a todas las universidades que aparecen en el informe de la Cámara” de Diputados.



Esa fue la línea argumental que al unísono toda La Moneda mantuvo ayer sobre ese punto: poner el acento en que no era solo la Autónoma, sino que a todas las universidades privadas cuestionadas de alguna forma. Pero dado los ribetes que el tema ha ido adquiriendo, otros actores se han sumado marcando su punto.

El ministro de Educación, Harald Beyer, afirmó que “no conviene y no es correcto, creemos nosotros, extender este problema a todo el sistema universitario porque eso no corresponde a la verdad (…) son un conjunto de universidades” y dado que la Fiscalía está haciendo su investigación “lo importante es que se clarifiquen todos los hechos y mantenemos esa postura”

Pero también se salió a la palestra el Fiscal Nacional, Sabas Chahuán, quien no tuvo reparos en sentenciar que “da lo mismo quien cometa un ilícito o quien no lo cometa, la única manera de dejarlo claro es que la fiscalía investigue con rigurosidad, con autonomía y con independencia y sobre todo con claridad”. Palabras no menores considerando que se trata del ministro de Justicia en ejercicio, quien tiene relación con una de las universidades que la fiscalía va a investigar.

 Ruido institucional

En el mundo judicial miran con preocupación el ruido “institucional” que hace ese choque entre una parte del Poder Judicial y el ministro de Estado, que es el puente con el Ejecutivo. Es cierto que los fiscales son autónomos e independientes del ministerio de Justicia, pero donde se hace evidente el conflicto de interés “del porte de una catedral” es en la injerencia que tiene Ribera en el nombramiento de los jueces de garantía, en lo penal y en los supremos, distintos niveles de magistrados que eventualmente deberán conocer de la investigación del lucro y la CNA.

En La Moneda saben que esa es la piedra en el zapato, el conflicto de interés. De hecho, se está optando por el discurso de defender la gestión previa en el mundo privado, considerando que la derecha fue oposición 21 años y no estaba en el aparato estatal. Muchos en el gobierno ven sus cargos como algo transitorio y no están dispuestos a desprenderse de sus vínculos empresariales.

En Palacio están conscientes que la debilidad está en ese choque que se produce ante el hecho que la fiscalía investigue aspectos relacionados al ministro de Justicia. Optan por remarcar que mientras el ministro no aparezca involucrado en el proceso, sigue a firme la decisión de respaldarlo y si deben seguir dos semanas más adelante, con la agenda marcada con el tema y las críticas como hasta ahora, lo harán. La única forma que se corte el elástico es que surjan antecedentes que en el gobierno no manejen y que lo sitúen en acciones ilícitas.

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Envíada por Freddy Sánchez Ibarra | 8 diciembre, 2022

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