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Ambos emitieron boletas a Inversiones Caburga durante campaña parlamentaria de 2009

Los pagos del grupo Said a los diputados Fuad Chahin y Gonzalo Fuenzalida

por 3 julio, 2015

Los pagos del grupo Said a los diputados Fuad Chahin y Gonzalo Fuenzalida
En plena campaña parlamentaria 2009, los diputados DC y RN figuran recibiendo aportes vía boletas a Inversiones Caburga, la empresa que es vehículo de inversiones de la familia Said, la misma que participa en Parque Arauco, Embotelladora Andina y el banco BBVA, entre otros negocios, y que se ubica entre las más ricas de Chile. Los parlamentarios niegan que se trate de aportes a sus campañas.
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El grupo liderado por José Said Saffie ya había sido mencionado en la investigación que lleva adelante la Fiscalía por aportes irregulares a campañas políticas. La familia de origen árabe ingresó al ruedo cuando la contadora DC Clara Bensan declaró que el recaudador de la Concertación, Giorgio Martelli, le solicitó que emitiera dos facturas falsas a Inversiones Caburga S.A. –sociedad de inversión de los Said–, en diciembre de 2009.

En la misma época, dos diputados de la república figuran en la contabilidad de Caburga emitiendo boletas a título personal: Fuad Chahin, de la DC, y Gonzalo Fuenzalida, de RN. El falangista figura con boletas por $5.561.111, mientras que el parlamentario del partido de derecha aparece recibiendo $1.116.677.

Ese año ambos competían por un escaño en la Cámara. Para Fuenzalida era su primer intento por llegar al Congreso, y fracasó. Alcanzó un 21,61% de los votos en el distrito 54 (Los Lagos, Futrono, Panguipulli, La Unión, Paillaco, Río Bueno y Lago Ranco), casi cuatro puntos menos que su compañero de lista de la UDI (Gastón von Mühlenbrock), quien lo dejó fuera del hemiciclo. El diputado de RN solo lograría llegar al Congreso cuatro años después, cuando en la campaña de 2013 superara a su par gremialista en el mismo distrito 54.

Para Chahin fue una campaña exitosa. Llegó a un 30,26% y se alzó con la primera mayoría en el distrito 49 (Curacautín, Galvarino, Lautaro, Lonquimay, Melipeuco, Perquenco, Victoria y Vilcún). Esa victoria le permitió debutar en el Congreso. Ocho años antes, en 2001, había intentado por primera vez estrenarse como diputado, pero había perdido frente al actual presidente del PPD, Jaime Quintana, quien entonces lo superó por 0,5% de los votos.

 Fuad Chahin descarta que se trate de aportes a su campaña parlamentaria y asegura que desde que asumió como diputado en marzo de 2010 no ha emitido boletas de honorarios: “He tenido dedicación exclusiva a mi labor parlamentaria y, en consecuencia, no he emitido boletas de honorarios ni personalmente ni por intermedio de otra persona”.

Chahin hoy está en la palestra por ser uno de los autores de la polémica indicación en la Comisión de Constitución que abrió la puerta para que las empresas puedan continuar haciendo aportes reservados a los partidos políticos. Según ha dicho en la prensa, la idea de la indicación es resguardar la situación de partidos que administran sus fondos mediante empresas.

A pesar de recibir aportes directos del grupo Said, Chahin no se ha abstenido de participar en comisiones donde se toman decisiones que afectan directamente a los intereses de las empresas del grupo. El legislador DC participa en las comisiones de Economía y en la de Constitución, legislación, justicia y reglamento.

Tanto Chahin como Fuenzalida participan de la comisión investigadora del caso Penta, la misma que se ha centrado en los aportes irregulares de grandes empresas a campañas políticas.

Según declara el legislador DC a El Mostrador, los pagos de Caburga a su persona en 2009 son reales, pero indica que se trata de retribuciones por asesorías legales efectivamente prestadas. “Es efectivo, son boletas  emitidas por servicios profesionales en mi época de abogado como muchas otras emitidas entre 2006 y 2009 en que ejercí libremente la profesión de abogado, primero en estudio Arévalo y Cía. y desde julio de 2007 en Abdala y Cía. En consecuencia, no hay nada irregular en aquello”.

Fuad Chahin descarta que se trate de aportes a su campaña parlamentaria y asegura que desde que asumió como diputado en marzo de 2010 no ha emitido boletas de honorarios: “He tenido dedicación exclusiva a mi labor parlamentaria y, en consecuencia, no he emitido boletas de honorarios ni personalmente ni por intermedio de otra persona”.

El RN Gonzalo Fuenzalida también reconoce el pago. Consultado por este medio afirma que se trató de un trabajo prestado a una persona natural ligada a Inversiones Caburga, aunque se niega a entregar la identidad de ella, resguardándose en el secreto profesional. “Fue un tema legal que le vi a una persona relacionada con esa sociedad en julio de 2009 y me pagaron en agosto” de ese año.

Fuenzalida también descarta que se trate de un aporte a su campaña, y se defiende diciendo que en agosto de 2009 él no estaba en campaña, y que esta se concretó después que se inscribió legalmente en septiembre de ese año. “Yo me inscribí a fines de septiembre como candidato a diputado, pero en julio, agosto o mayo yo seguía trabajando, y como abogado del 2000 hasta el 2014 prestaba asesorías a personas naturales y personas jurídicas. Acá fue un tema específico donde hice una revisión de estructuras legales”.

En Inversiones Caburga no quisieron referirse al asunto, en diversas conversaciones sostenidas con El Mostrador indicaron que su decisión era no entregar información alguna a la prensa, y que –según “sabían”– la Fiscalía no les había solicitado información contable. A pesar de esa respuesta, en las carpetas investigativas del caso hay dos informes pertenecientes a la sociedad: un informe de retención de honorarios correspondiente al año comercial 2009 y otro con pagos anuales a trabajadores de Caburga.

La riqueza de los Said

Según el ranking general de los grupos económicos más importantes de Chile, elaborado por la Universidad del Desarrollo, la familia Said se ubica en la quinta posición, tras los Matte, Angelini, Luksic y Yarur. La posición del grupo es privilegiada y supera a otros grandes del dinero en el país, como los Solari, Cueto, Paulmann, Ponce Lerou, Penta y Hurtado Vicuña.

En nivel de ingresos ocupa la séptima posición. Según nivel de patrimonio, ingresos y activos, está octavo. El grupo Said es uno de los grandes que operan en el mercado chileno y poco a poco sus vínculos con la política comienzan a hacerse públicos gracias a la investigación de la Fiscalía.

El abuelo de José Said Saffie, Issa Said, viajó desde Belén hasta Arequipa en el siglo XIX. En esa ciudad la familia hizo negocios, y de allí emigró a Chile el patriarca de la familia que posee participaciones en Parque Arauco, Ebelpa, Embotelladora Andina (que vale US$3.630 millones), el banco BBVA y el ex grupo Cruz Blanca –que incluye a la isapre, a Integramédica y las clínicas Reñaca, Antofagasta, Bupa y San José de Arica–. También tienen inversiones en el área de la salud en Perú. En el negocio de la salud, los Said mantienen un 17,35% de la propiedad, la que es controlada por el grupo español Bupa Sanitas.

En el directorio de Bupa Chile, nombre bajo el cual se agrupan la isapre, los centros de salud y las clínicas, participa Álvaro Erazo, ex ministro de Salud del primer Gobierno de Michelle Bachelet.

Hoy el hijo de Said Saffie, Salvador Said Somavia, tiene el control de los negocios familiares, pero el patriarca se mantiene en varios directorios y consejos consultivos. Es presidente en Parque Arauco y BBVA Chile, consejero en la Universidad Alberto Hurtado, preside la Fundación Belén 2000. También es director del Consejo Empresarial Chile-Perú y presidente del Consejo  Interempresarial chileno-árabe.

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