Publicidad
El día en que Pinochet tuvo dudas sobre el sistema de AFP pero José Piñera lo convenció

El día en que Pinochet tuvo dudas sobre el sistema de AFP pero José Piñera lo convenció

Publicidad

El dictador hasta el final expresó sus aprensiones y «predijo» que surgirían dos o tres grupos económicos que tendrían el poder. Propuso una administradora estatal pero fue advertido que sería una «caja electoral» de la Democracia Cristiana


El 14 de octubre de 1980 debe ser uno de los días más decisivos de la historia de Chile, aunque hasta ahora muy poca gente lo sabía. Ese día está fechada el acta Nº398-A de la Junta de Gobierno que desde 1973 gobernaba el país al mando de Augusto Pinochet. El documento que permanecía con carácter de secreto, registra las reuniones para decidir la inplementación del sistema de AFP, en reemplazo del mecanismo de reparto que funcionaba hasta entonces.

En los encuentros, ocurridos entre el 14 y el 16 de octubre participaron los integrantes de la Junta, algunos ministros, a la sazón uniformados, y los civiles del equipo económico: Sergio de Castro, Ministro de Hacienda y José Piñera, Ministro del Trabajo y cerebro del plan de capitalización individual privado.

La reunión comenzó con la exposición de las ventajas del sistema de AFP, que serviría para prevenir los fraudes que venían sucediendo en las cajas de previsión de entonces, pero por sobre todo, aseguraba que el dinero de los cotizantes en manos privadas sería más rentable y le entregaría a los trabajadores una jubilación proporcional al sueldo obtenido durante su vida laboral.

Pinochet expresó inmediatamente sus reparos. “Yo también estoy de acuerdo con el sistema en cuanto a que debe modificarse la Ley de la Previsión (…) pero también he dicho que no estoy de acuerdo en el problema ese de que los capitales vayan a la parte privada”, dijo. “Eso es lo que me produce angustia, porque día a día veo diversas cosas que suceden, y no vaya a ocurrir que de repente alguien parta con los 97 millones de dólares [de las cotizaciones] para el extranjero. Eso es lo que me causa cierta preocupación”, consigna el acta según revela hoy El Dinamo

Pero José Piñera calmó a Pinochet diciéndole que el dinero no estaría en billetes, sino en documentos respaldados y la respuesta del cazurro dictador fue “todas las medidas que se adopten, señor Ministro, todas, son pocas, porque aquí son ‘artistas’… acuérdese de mis palabras” dijo en alusión a los empresarios que idearan fraudes. Muy lejos estaban los del propio Pinochet descubiertos a través de sus cuentas en el banco Riggs.

Piñera retrucó atacando la adminstración de fondos por parte del Estado. «Los que son artistas, si es que los hay, son los chilenos, tanto los que están en instituciones privadas como los de las instituciones públicas. O sea, si realmente la gente de este país es artista para sacarles la plata a los demás, lo es también en las instituciones públicas, con mil ventajas adicionales, lo que se prueba todos los días con los fraudes que se están comenzando a descubrir en todas las cajas de previsión, y que continuarán apareciendo”, afirmó el economista, quien por cierto defendió su querido diseño  “No puedo decirle que en cien años no se perderá un peso. Quisiera que así fuera, pero de lo que sí estoy absolutamente seguro es de que éste es el sistema más perfeccionado que se ha podido diseñar por todas las mentes que han trabajado en la materia, en tanto que el sistema actual es el producto de cuarenta años de demagogia”, agregó Piñera.

Cuando José Toribio Merino, jefe de la Armada, ya estaba convencido, Pinochet seguía dudando «¿Se le puede asegurar a la persona que la moneda que se le pagará es la moneda actualizada de acuerdo con lo que ha depositado?”, preguntó. Y el comandante de la Fuerza Aérea, Fernando Matthei, ayudó a responder diciendo que ante una severa crisis económica o una guerra, cualquier rentabilidad, sin importar el sistema. se iba a caer. Sobre esto, Piñera fue más técnico y anunció la ventaja «cívica» del sistema al hacer que los trabajadores se preocuparan de ahí en adelante, sobre quien se hiciera cargo de la hacienda pública:

«Aparte de que se pueda venir abajo el mundo, como apunta el señor general Matthei, lo que es absolutamente cierto y pasaría eso, también la rentabilidad dependerá del buen manejo de la economía nacional. En este sentido, usted va a hacer que todos los trabajadores, que son tres millones, se interesen en que haya gobiernos que manejen la hacienda pública en forma responsable, que no sean demagogos sino administraciones serias. Es decir, de alguna manera se hace propietario acá a cada trabajador”, explicó Piñera.

Pinochet  no se compró el ejemplo y puso su propio caso para demostrarlo.“Lo mismo que usted señala me lo dijo el Comandante de la Junta de Gobierno de Regimiento, y me obligó a abrir una cuenta de ahorro en la Caja de Ahorros de Empleados Públicos. Yo era soldado y cumplía las órdenes. A todos nos obligaron a depositar el 5 ó el 10% del sueldo todos los meses (…) ¿Sabe lo que tengo ahora? Lo único que me dieron después de 40 años, como premio a mi constancia de ahorro, fue una medalla muy bonita, y me avisaron que tenía depositados en mi cuenta 3.222 pesos”, contó, en un momento que el sueldo mínimo era de $5000

Sin embargo Piñera insistió en que según los cálculos trazados, un trabajador se jubilaría con un 80% de su sueldo. Ahora, la realidad demuestra que la «tasa de reemplazo» en el mejor de los casos llega al 30% en promedio.

Fue el General Director de Carabineros, César Mendoza quien encendió la alarma sobre el rol secundario que tendría el Estado si todo pasara a manos privadas. «Todo tiende a pasar a manos privadas, particulares. Por otra parte, recién se ha aprobado una Constitución en la cual se dan al Presidente atribuciones mucho más allá de las que tuvo antes. Pero resulta que llegará un momento en que los particulares podrán decirle al Primer Mandatario, sólo es una idea, puede ser que esté totalmente equivocado: “Presidente, quédese en su despacho tranquilito, porque quienes manejamos el negocio somos nosotros”, dijo Mendoza y agregó:

«Me estoy anticipando, porque a largo plazo o a no muy largo podrían presentarse serios problemas y el Gobierno mismo quedaría entonces en una posición en que solamente tendrá que representar la parte represiva, pues cada vez que se suscite alguna protesta sobre el manejo o la marcha de los sistemas mismos, de cómo están funcionando, los empresarios exigirán de parte del Gobierno la represión de determinados brotes de protesta. Es una inquietud totalmente separada del sistema mismo, pero representa un aspecto que pudiera preocuparnos”, concluyó.

Pero la última «predicción» de Pinochet, fue la más certera.“Aquí van a aparecer dos o seis imperios del dinero, que lo manejarán ellos (…)  por consiguiente, a la larga, como apunta el General Mendoza, controlarán el Estado. Eso es lo peligroso. No será ahora, sino que con el tiempo. En ocho o diez años tendrán al país en sus manos”, apuntó el dictador y propuso una AFP estatal.   Pero  Fernando Matthei sobre esto advirtió: «mañana [el gobierno] pasa a manos de la Democracia Cristiana y van a tener ahí una tremenda caja electoral (…) un gran sistema de reparto de pegas”, dijo.

En una reunión posterior, el 16 de octubre se decidió que los militares no estuvieran incluidos en el nuevo sistema y a pesar de todas las dudas el Decreto Ley 3.500 que dio origen a las AFP fue promulgado el 4 de noviembre de 1980

 

 

Publicidad

Tendencias